El Gobierno insiste en bajar la tasa de alcoholemia al volante, y lo quiere hacer ya

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Tras el primer intento llevado a cabo en marzo, a la vuelta de las vacaciones volverá a proponer una reducción a 0,2 gramos de alcohol por litro de sangre.

Este año ya se ha intentado rebajar la tasa de alcoholemia al volante, pero la propuesta no llegó a buen puerto. A pesar de ello, el Gobierno no quiere que caiga en saco roto porque considera que es una de sus principales propuestas en materia de seguridad vial. Con esto en mente, el PSOE prepara un nuevo intento para reducir el límite de alcohol permitido al conducir después del verano, con la intención de retomar la tramitación parlamentaria en septiembre. 

La medida ya fue rechazada en el Congreso el pasado mes de marzo, pero el Ejecutivo, Interior y la Dirección General de Tráfico (DGT) tienen el objetivo de sacarla adelante antes de que termine la legislatura.

El cambio que se plantea es importante, porque supondrá llevar un límite que ya es muy exigente a un punto en el que prácticamente estaría vetado hasta casi el más mínimo consumo de alcohol si se va a conducir.

La tasa máxima general pasaría de los actuales 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre a 0,2 gramos, mientras que el límite en aire espirado bajaría de 0,25 a 0,1 miligramos por litro. La reforma afectaría a todos los conductores y, aunque la propuesta no establece técnicamente una tasa de 0,0, se acerca a un escenario en el que prácticamente la única manera de no dar positivo sea directamente no beber antes de conducir.

De esta manera, la diferencia con la normativa actual sería especialmente relevante para quienes creen que una cantidad pequeña de alcohol no afecta a la conducción. Con el límite actual, un conductor puede encontrarse dentro de la legalidad después de haber consumido una cantidad moderada, aunque el alcohol ya pueda haber alterado determinadas capacidades.

Con un máximo de 0,2 g/l, el margen se reduciría considerablemente y es que, incluso una cantidad aparentemente pequeña, como un tercio de cerveza, podría ser suficiente para alcanzar una tasa sancionable dependiendo de las circunstancias personales.

Un agente realizando un control de alcoholemia a una conductora
Europa Press

Eso no significa que exista una equivalencia fija entre una bebida y una tasa concreta, ya que influyen factores como el peso, el sexo, la alimentación, el tiempo transcurrido y el metabolismo; pero, precisamente por eso, el mensaje que pretende transmitir Tráfico va más allá de calcular cuántas bebidas puede tomar legalmente un conductor.

La idea de fondo es eliminar el típico “por un vaso de vino no pasa nada”, es decir, la sensación de que existe una cantidad segura de alcohol compatible con ponerse al volante. Se busca que cale entre la población que, si se va a conducir, no hay otra alternativa que no consumir absolutamente nada.

Es por eso que el PSOE quiere volver a presentar la iniciativa a la vuelta del verano y ya está negociando con otras formaciones para intentar evitar que vuelva a quedarse bloqueada, como ya ocurrió hace unos meses ante los votos en contra de PP, Vox, ERC y UPN. 

Entre los argumentos de estos partidos políticos estaba considerar que solo tenía fines recaudatorios, como exponía el grupo de Abascal, mientras que las formaciones catalanas dijeron que solo darían su voto a favor si había algún tipo de contraprestación, como más examinadores en sus centros de exámenes de conducción o que se arreglasen carreteras de la comunidad.

Con solo unos meses de espacio entre una y otra convocatoria y sin cambios en los frentes políticos, parece poco probable que la medida salga adelante, a no ser que el Gobierno acceda a las exigencias de los partidos que le piden cosas a cambio de mostrarle su apoyo. Sin embargo, como en la Comisión de Interior la propuesta acabó con 18 votos a favor y 19 en contra, con que haya un ligero cambio de opinión, la situación podría variar.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, es uno de los principales defensores de la reforma, mientras que la DGT también continúa apostando por el cambio. El objetivo declarado es reducir la siniestralidad relacionada con el consumo de alcohol y acercar España a los límites que ya aplican otros países europeos con mejores resultados en seguridad vial.

alcoholemia

Según los datos manejados por la DGT, una proporción muy elevada de los fallecidos en carretera presenta alcohol, drogas o determinados medicamentos en sangre, de manera que desde Tráfico defienden que reducir la cantidad de alcohol permitida antes de conducir puede disminuir significativamente el riesgo de sufrir un accidente.

Habrá que esperar para ver en qué queda el nuevo intento, que tiene el principal problema de la propuesta anterior: conseguir suficientes apoyos parlamentarios para llevarse a fin.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España