La DGT ya prueba los carriles rojos: conociendo su funcionamiento evitarás multas

.
Noticia
Añádenos en Google

Elígenos como tu fuente preferida en Google.

Tráfico busca priorizar el flujo de circulación del transporte público y vehículos con más de dos ocupantes a través de los carriles VAO. 

La Dirección General de Tráfico ha comenzado a probar en la autovía A-2 los nuevos carriles rojos, una solución que transforma temporalmente el carril izquierdo de la carretera en un espacio reservado para autobuses, motocicletas y vehículos con alta ocupación. La principal novedad es que no existe una separación física con el resto de la calzada: el sistema utiliza pintura, balizas luminosas y señalización variable para modificar el uso del carril según la hora y el estado del tráfico.

El proyecto se encuentra en fase de pruebas y se aplica inicialmente en el tramo comprendido entre la avenida de América y Torrejón de Ardoz. Además, la previsión es que la infraestructura llegue posteriormente hasta Alcalá de Henares. Con esta medida, la DGT pretende aprovechar un carril que ya forma parte de la autovía y convertirlo en un carril Bus-VAO durante las franjas de mayor congestión, sin tener que construir una vía paralela ni levantar barreras de hormigón.

Asimismo, el color rojo permite identificar visualmente el carril y diferenciarlo del resto de la carretera, pero no es el único elemento que deben observar los conductores. El funcionamiento del sistema depende principalmente de los paneles de mensaje variable y de las balizas luminosas instaladas sobre el asfalto. Estos dispositivos indican en tiempo real si el carril está reservado, si se permite acceder a él o si debe utilizarse como un carril convencional.

Cuando las balizas están encendidas en verde, el conductor puede entrar o salir del carril en los puntos habilitados. Si aparecen en color ámbar, las maniobras de incorporación o abandono no están permitidas. En ese caso, los vehículos que ya circulan por el carril deben continuar hasta encontrar una zona autorizada para abandonarlo, mientras que quienes circulan por los carriles contiguos tienen que esperar para acceder. La situación cambia cuando las balizas permanecen apagadas. En ese momento, el carril deja de funcionar como Bus-VAO y vuelve a estar abierto a la circulación general, siempre que los paneles y el resto de la señalización no indiquen lo contrario.

Por este motivo, el conductor no debe interpretar el color rojo del asfalto como una prohibición permanente. La clave está en comprobar si el carril se encuentra activo y qué condiciones aparecen señaladas en cada momentoDurante la fase de pruebas, el carril se activa entre las 7:00 y las 9:00 horas en ambos sentidos de la A-2. Desde el 10 de agosto, también funciona entre las 15:00 y las 17:00 horas en sentido salida de Madrid. Estos horarios pueden modificarse durante el periodo experimental, por lo que la DGT recomienda prestar atención a los paneles instalados en los accesos y pórticos de la autovía.

Además, la ausencia de barreras físicas obliga a extremar la atención. En los carriles Bus-VAO tradicionales, los elementos de separación dificultan que un turismo entre por error. En el nuevo modelo, en cambio, el acceso resulta posible desde los carriles contiguos, pero solo debe realizarse cuando las balizas y la señalización lo permitan. Cambiar de carril en un tramo prohibido o utilizarlo sin cumplir las condiciones puede considerarse una infracción grave. De hecho, la sanción prevista por circular de forma indebida por un carril Bus-VAO es de 200 euros, aunque puede reducirse a 100 euros mediante el pago voluntario dentro del plazo establecido.

Getty Images

No obstante, la infracción no implica la pérdida de puntos del permiso de conducir. Además, el sistema incorpora cámaras y tecnología de control para comprobar las matrículas y verificar que los vehículos cumplen los requisitos de uso. La forma más sencilla de evitar una multa es no fijarse únicamente en el color del pavimento. Antes de acceder al carril rojo, el conductor debe revisar los paneles informativos, confirmar si está activo, comprobar el número de ocupantes del vehículo y respetar las zonas de entrada y salida. Si las balizas no están en verde, no debe realizar ninguna maniobra para incorporarse o abandonar el carril.

Los nuevos carriles rojos representan, por tanto, una gestión dinámica de la carretera. No se trata de un espacio reservado durante todo el día, sino de un carril cuyo uso cambia según las necesidades del tráfico. La DGT mantendrá las pruebas durante agosto y la primera semana de septiembre para evaluar su funcionamiento y facilitar que los conductores se familiaricen con una señalización que puede convertirse en habitual en otras carreteras españolas.

Más información sobre:

Ver sus artículos

Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España