Del Ascona de los años 80 al Leapmotor B10 Dynamic: enfrentamos dos preparaciones de Irmscher

Del Ascona de los años 80 al Leapmotor B10 Dynamic.
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Fuera, el aire huele a asfalto mojado; dentro, a gasolina, goma y a una idea que empieza a tomar forma. Un motor todavía caliente emite sus últimos chasquidos y, en algún lugar, una llave inglesa cae al suelo con estrépito. Günther Irmscher se pasa por la frente las manos manchadas de aceite, mira el coche que tiene delante y sonríe. «Listo. ¿Lo bastante rápido?», pregunta alguien. Él resopla. «Ni de lejos» Así, o más o menos así, comienza la historia de Irmscher GmbH: se hizo famoso ya hace décadas, especialmente por sus preparaciones sobre modelos de Opel. Su objetivo: hacer que los coches de serie fueran más rápidos. Ahora le mete mano también a SUV eléctricos como el Leapmotor B10.  

El piloto de carreras y hombre de ideas toma aquello que otros consideran terminado y lo trata como un punto de partida. Tornillo a tornillo, pieza a pieza, todo se optimiza y se prueba hasta que de un «bastante bien» surge de repente un «joder, qué rápido». Los modelos de Opel se conviertieron especialmente en el objetivo de sus preparaciones. Son sólidos, fiables y, para Irmscher, sobre todo una cosa: susceptibles de mejora. En 1968 fundó su propia empresa con ese propósito y, desde el principio, quedó claro que aquello no iba de añadir cromados para presumir, sino de conseguir auténticas prestaciones para los circuitos.

El Ascona i2000: la primera obra maestra de Irmscher

Así nace el Opel Ascona i2000 Irmscher, el primer modelo desarrollado y fabricado por Irmscher como fabricante. Opel comercializa esta versión deportiva entre 1978 y 1981 a través de sus concesionarios. Un auténtico bólido con una decoración especial en blanco y amarillo y concebido como base para la competición amateur, rápido y exitoso: Jochi Kleint se proclama campeón de Europa de rallyes en 1979 al volante de este coche.

Todavía hoy fascina este coupé de tres volúmenes. Técnicamente, el i2000 se basa en el Ascona de serie, con tracción trasera y un motor de cuatro cilindros y 2,0 litros. Con algunos retoques mecánicos y carburadores dobles Solex, Irmscher consigue extraer 121 CV del propulsor. Se gira la llave y empieza el espectáculo: después de unas pocas vueltas, el cuatro cilindros cobra vida con un sonido grave, carraspea una o dos veces y, cuando sube de régimen, empieza a rugir con un tono ronco. Los carburadores dobles tragan aire y combustible hacia los cuatro cilindros y el sistema de escape deportivo responde con un contundente bramido. Así es como debe sonar una preparación de los años 70.

Si el piloto engrana rápidamente las cuatro marchas hacia delante con la larga palanca de cambios, el i2000 alcanza los 100 km/h en menos de diez segundos y llega hasta los 190 km/h. Las agujas de los instrumentos tiemblan durante un instante y ascienden después de forma imparable. Pero Irmscher no se limita a optimizar el motor, porque sabe que quien frena más tarde puede mantener la velocidad durante más tiempo.

Por eso, para el kit de rallyes, instala delante discos de freno ventilados y pinzas especiales que garantizan una deceleración segura. Los spoilers delantero y trasero proporcionan, al menos, algo de carga aerodinámica. Combinados con un tarado más firme de muelles y amortiguadores, un aumento de las vías y llantas ATS con neumáticos 185/70 R13, convierten al Ascona en el rival a batir en tramos de rally y carreteras secundarias.

Opcionalmente, Irmscher ofrece para sus versiones unos asientos deportivos con el rayo de Opel en la franja central, un volante deportivo, pasos de rueda ensanchados y un spoiler delantero deportivo. A finales de los años 70 no se podía pedir más deportividad. Y unos 5.000 clientes pensaron lo mismo.

De preparador de Opel al especialista en personalización

Y no fueron los únicos. Lo que comienza como una colaboración pragmática con Opel se convierte en una estrecha asociación. Durante los años siguientes —qué digo, durante décadas— Irmscher extrae de los vehículos de Opel todo lo que llevan dentro y, a menudo, un poquito más. A finales de los años 70 y durante la década de los 80, la empresa se convierte en uno de los preparadores más conocidos de Europa. Los modelos de serie reciben hombros más anchos, carrocerías más bajas y una imagen que transmite velocidad incluso estando parados. Los coches de Irmscher no parecen modelos de serie disfrazados, sino versiones de calle de auténticas máquinas de competición.

En los años 90, Irmscher se da cuenta de que la velocidad por sí sola ya no es suficiente. Los clientes quieren individualidad, estilo y un concepto global diferente. Así que el foco se desplaza al interior del vehículo: cuero, elementos decorativos y equipamientos personalizados. Irmscher evoluciona hasta convertirse en un especialista en personalización y proveedor de conceptos, al tiempo que amplía su papel como empresa de servicios de desarrollo.

Leapmotor B10 Dynamic: un SUV eléctrico con el ADN de Irmscher

El mejor ejemplo es el nuevo Leapmotor B10 Dynamic by Irmscher. Porque a veces no basta con fabricar un buen coche; en ocasiones también tiene que parecer que acaba de salir disparado de una curva. Y esa es precisamente la dirección que toma la versión especial personalizada del SUV compacto eléctrico B10.

Técnicamente, el vehículo se mantiene muy próximo al modelo de serie. El sistema de propulsión eléctrico del SUV de 4,5 metros de longitud desarrolla alrededor de 160 kW/218 CV y mueve las ruedas traseras. La energía procede de una batería LFP de aproximadamente 70 kWh de capacidad, que, dependiendo del estilo de conducción, permite una autonomía de entre unos 430 y 570 kilómetros. El B10 acelera de 0 a 100 km/h en unos 7,5 segundos, lo que ya convierte a la versión de serie en un SUV eléctrico bastante dinámico.

Sin embargo, el B10 Dynamic apuesta por unas sensaciones de conducción diferentes. Irmscher modifica el chasis con una rebaja de la altura de unos 30 milímetros y un tarado más firme de muelles y amortiguadores. De este modo, el vehículo responde de forma más directa, resulta menos blando de suspensión y ofrece una mayor estabilidad general al tomar curvas a alta velocidad. El conjunto se completa con unas llantas de 19 pulgadas desarrolladas por la propia Irmscher, que influyen tanto en la estética como en la dinámica de conducción.

Estéticamente, el B10 Dynamic adquiere una imagen mucho más deportiva. Un spoiler delantero de nuevo diseño, faldones laterales y un spoiler trasero probado en el túnel de viento proporcionan una apariencia más ancha y baja. Irmscher añade además discretos emblemas y detalles de diseño que identifican al vehículo como una edición especial. El habitáculo se mantiene en gran medida como en el modelo de serie, aunque incorpora pequeños detalles exclusivos, como una tarjeta-llave especial, alfombrillas de terciopelo y una numeración correlativa.

Irmscher pide entre 4.000 y 6.000 euros extra sobre el precio del Leapmotor B10. A cambio, además del carácter deportivo, los clientes reciben un toque de exclusividad: Irmscher tiene previsto fabricar únicamente 500 unidades del B10 Dynamic.

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