Los aranceles de Trump siguen coleando: ahora, Mercedes se está planteando sacar sus modelos más baratos de Estados Unidos

Mercedes baraja retirar de Estados Unidos sus modelos más baratos como medida para afrontar los aranceles de Trump que anuncia hoy y entran en vigor mañana.

Esta noche, a las 22:00 (hora española) comparece Donald Trump para anunciar los aranceles que va a imponer a los productos fabricados fuera del país y el sector del automóvil empieza a moverse: Ferrari estudia subir un 10% el precio de sus coches y Mercedes se plantea sacar sus modelos más baratos de Estados Unidos.

Hoy es el ‘Día de la Liberación’, como lo ha bautizado el presidente de Estados Unidos, la fecha elegida para anunciar una batería de nuevas tasas a las importaciones de producción procedentes de fuera del país

Uno de los sectores más perjudicados será, precisamente, el de la automoción europea, aunque los aranceles de Trump no afectarán mucho a España. Sin embargo, sí lo hará a un país como Alemania, que lleva dos años viendo cómo su economía se hunde.

Según avanza Bloomberg, Mercedes se plantea retirar del mercado estadounidense sus modelos más baratos, debido a que la aplicación del nuevo arancel del 25% a los coches fabricados fuera de Estados Unidos haría que subiera demasiado el precio y fuesen económicamente inviables.

Mercedes se plantea retirar sus modelos más baratos de Estados Unidos

Mercedes contempla esta dentro de un plan de contingencia contra los aranceles de Donald Trump. La compañía no ha tomado todavía ninguna decisión definitiva y va a esperar hasta que se pronuncie el nuevo inquilino de la Casa Blanca, según han explicado algunas fuentes consultadas por el citado medio.

Las mismas fuentes agregaron que la falta de una orientación clara por parte de Washington está generando frustración entre los ejecutivos y les impide saber cómo responder. Mercedes se encuentra entre los fabricantes que se enfrentan a una guerra comercial que se agrava por momentos y que amenaza con perjudicar sus ventas y perturbar las cadenas de suministro.

Con esta decisión, Mercedes podría sortear los aranceles en sus modelos más rentables. En Estados Unidos, un modelo como el GLA cuesta unos 43.000 dólares, pero la aplicación de los nuevos gravámenes incrementaría el precio, convirtiendo los estrechos márgenes de beneficio, ya de por sí reducidos, en pérdidas. 

Al mismo tiempo, los consumidores optarían por modelos más caros, por lo que se reducirían los más asequibles. Así, la marca de la estrella podría mantener su posición en un mercado como el estadounidense, donde hay una mayor demanda por sus todocaminos grandes y que son más rentables. 

Toda la industria del automóvil preocupada

Aston Martin y Ferrari planean subir los precios de algunos de sus modelos en Estados Unidos y Volkswagen está considerando ampliar la fabricación local. 

Por su parte, el presidente de Stellantis, John Elkann, se reunió con Trump el lunes y la empresa matriz de Chrysler forma parte de un grupo de fabricantes de automóviles que están haciendo un último esfuerzo para persuadir a su administración.

La política arancelaria que ha iniciado el presidente Trump, destinadas, en principio, a recuperar empleos en Estados Unidos, preocupan a toda la industria del automóvil

Dado que aún faltan detalles clave por conocer, como el Anexo 1, la lista oficial de piezas y componentes sujetos al arancel del 25%, su capacidad de acción se ve gravemente limitada, según señala Andrew Bergbaum, director general de AlixPartners, una consultora que asesora a varios fabricantes de automóviles globales.

“Es un gran dolor de cabeza. No saber qué se avecina dificulta enormemente tomar decisiones estratégicas”, afirma Bergbaum.

La guerra de divisas y el problema de deuda en Estados Unidos

No obstante, conviene recordar que, detrás de esta guerra comercial y proteccionista, se esconde una guerra de divisas y un problema de deuda. Este año vencen 9,2 billones de dólares de deuda, de los cuales el 70% (unos 6,5 billones) vencen entre enero y junio, lo que está provocando una enorme presión sobre los mercados de bonos.

El tesoro de Estados Unidos, equivalente a nuestro ministerio de Hacienda, debe refinanciar toda esa deuda y, para ello, quiere aumentar el precio de la deuda para bajar la rentabilidad y conseguir una mayor demanda exterior.

Y con la guerra de divisas el objetivo final es devaluar el dólar para así aumentar las exportaciones y recuperar el peso en el comercio mundial que ha perdido en las últimas décadas, en favor de China.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España