Así es cómo afectan los aranceles de Trump del 25% a los coches exportados a Estados Unidos

El próximo 2 de abril entran en vigor los aranceles de Donald Trump del 25% a los coches exportados a Estados Unidos. Te contamos cómo afecta la medida a las marcas europeas.

2 de abril. Esa es la fecha que tiene apuntada todo el mundo en la libreta, subrayada con el rotulador rojo. Ese día, salvo giro de última hora, entran en vigor los aranceles de Trump del 25% a los coches exportados a Estados Unidos. Veremos si, como avisó Jim Farley, CEO de Ford, los aranceles de Trump generan el caos

Desde que llegó Donald Trump a la Casa Blanca, uno de los asuntos de los que más se habla, al margen de las negociaciones para el fin de la guerra en Ucrania, son los aranceles

El presidente de Estados Unidos lleva todo este tiempo avisando sobre la imposición de gravámenes en diferentes sectores a diferentes países. Principalmente México, Canadá, China y también la Unión Europea. Amenazas que, en algunos casos, al final rebaja o retrasa. Es decir, es una manera de presionar.

Seguidamente, vamos a analizar cómo afectan los aranceles de Trump del 25% a los coches exportados a Estados Unidos procedente de Europa y qué hay realmente detrás de esta guerra comercial que se ha desatado desde el regreso al poder del presidente estadounidense.

Cómo afectan los aranceles del 25% a los coches europeos

Estados Unidos anunció aranceles del 25% a todos los automóviles fabricados fuera del país, medida que entra en vigor el próximo 2 de abril, si no hay cambios. Recordemos que estos gravámenes no los paga la compañía, sino el importador, una vez que el producto llega a la aduana.

Esta decisión afecta, como hemos señalado, a México, Canadá, China y Europa, aunque esconde una letra pequeña. En el caso de los vehículos fabricados en México y Canadá, sólo se aplicará la nueva tasa a las piezas que no sean producidas en Estados Unidos, por un tratado especial entre esos tres países.

Es un detalle no menor, ya que la aplicación de los nuevos aranceles elevará el precio de compra de los coches, pero esa subida será menos acusada si las piezas se fabrican en suelo estadounidense

Aproximadamente la mitad de los automóviles que se venden en Estados Unidos se fabrican en países extranjeros y se calcula que el precio de compra subirá entre 4.000 y 10.000 dólares. Subida que, obviamente, tendrán que asumir los consumidores.

¿Y cómo afecta esto a las marcas europeas? Empecemos por el país que más vehículos exporta a Estados Unidos: Alemania. Según Bloomberg, en 2024 exportó 446.566 coches por valor de 24.800 millones de dólares

Alemania, la más afectada

Las principales marcas alemanas fabrican algunos modelos en Estados Unidos. BMW, por ejemplo, tiene una planta en Spartanburg, Carolina del Sur, y Volkswagen produce coches eléctricos en Chattanooga, en Tennesse. Por su parte, Mercedes inauguró en 2022 una fábrica de baterías en el condado de Bibb, en Alabama.

Sin embargo, las marcas alemanas producen buena parte de los automóviles que vende en Estados Unidos en países como México y Canadá: el 80% en el caso de Volkswagen; el 63% en Mercedes; y el 52% en BMW.

Por otro lado, ya hay fabricantes que estudian subidas en sus tarifas para el mercado estadounidense, ante la imposición de los aranceles del 25%. Es el caso de Ferrari, que planea subir el precio de sus coches un 10% para hacer frente a los nuevos gravámenes.

Según informa Bloomberg, la marca italiana afirma que sus márgenes de beneficios podrían verse reducidos, aunque confirmó su orientación financiera para el presente ejercicio, tranquilizando a sus inversores.

El citado medio recuerda que Estados Unidos es el mayor mercado individual de Ferrari y representa alrededor de una cuarta parte de sus envíos totales. El año pasado, las ventas totales de la compañía aumentaron un 6%, hasta las 3.452 unidades. 

En cualquier caso, una subida del 10% en el precio de los coches Ferrari no supondrá un problema para su adinerada clientela. El problema recae, sobre todo, en las marcas generalistas y, en menor medida, en las premium.

España se salva, de momento

Por ahora, España no tiene muchos motivos para preocuparse, en lo que al sector de la automoción se refiere. Por varios motivos. En primer lugar, Estados Unidos no es el principal mercado de España, sino Francia y Alemania.

Según datos del Departamento de Comercio recogidos por El País, España sólo exportó 8.316 vehículos ligeros al otro lado del océano en 2024, por un valor total de 178,5 millones de dólares. Los principales envío los representan Volkswagen y Ford, según el Observatory of Economic Complexity (OEC).

Comparadas con las de Alemania, estas cifras son mínimas. Además, esos números contrastan con los 8.000 millones de dólares que España exporta en coches a Francia o Alemania

En segundo lugar, los coches que se fabrican en España están dirigidos al mercado europeos. La mayoría son modelos de los segmentos B y C, tanto turismos como SUV, con precios relativamente bajos. Por tanto, el impacto de los aranceles de Trumo es menor.

Ahora bien, sí hay una marca española que mira de reojo lo que pasa en Estados Unidos. Se trata de Cupra, que ya anunció su desembarco en el país del Tío Sam, previsto para 2030. Es verdad que quedan todavía cinco años, pero si esta guerra arancelaria se mantuviera en el tiempo, sería un problema para los de Martorell.

Respuesta de la Unión Europea

La Comisión Europea prepara una nueva normativa.
La Comisión Europea prepara una nueva normativa.

Algunos países europeos han respondido a los aranceles del 25% de Trump, aunque a su manera. Los primeros en hacerlo han sido el presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Keir Starmer

Starmer ha mostrado su preocupación ante las nuevas tasas impositivas, pese a que el Reino Unido tiene una situación mucho más ventajosa que la Unión Europa con Estados Unidos. 

En cambio, Macron ha dicho que “no es una decisión que permite mejorar el progreso y la prosperidad en nuestras sociedades. Quizá el presidente Trump, tras escuchar los anuncios que están por venir, termine por echarse atrás”.

Asimismo, advirtió que se lamentarán si los aranceles terminan imponiéndose, pero recalcó que el bloque europeo responderá con un acuerdo que “desmantele” la medida, informa France24. Igualmente, el excanciller de Alemania, Olaf Scholz, también refutó el reciente anuncio de Trump, que calificó como una decisión “errónea”.

Por su parte, la Comisión Europea ha manifestado que está a la espera de los aranceles recíprocos de Estados Unidos, antes de decidir cualquier contramedida. Según recoge Euronews, el portavoz de la Comisión, Olof Gill señaló que, “si es necesario, daremos una respuesta firme, proporcionada, sólida, bien calibrada y oportuna a las medidas injustas y contraproducentes de EE.UU.".

Hay que recordar que, mientras la mitad de los coches que se venden en Estados Unidos se fabrican fuera, sólo el 12% de los que se importan a Europa proceden del otro lado del Atlántico, según la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA).

En este punto, la marca estadounidense que tiene más motivos para preocuparse es Tesla. Si la UE responde con una subida de los aranceles, afectaría a sus ventas, justo cuanto la compañía de Elon Musk no atraviesa su mejor momento, con el hundimiento de su valor en bolsa y la oleada de ataques que está recibiendo.

La verdad detrás de los aranceles de Donald Trump

Un conductor de un coche eléctrico es multado en EEUU por su tubo de escape.
Un conductor de un coche eléctrico es multado en EEUU por su tubo de escape.

Como hemos deslizado al principio, hay algo que se oculta detrás de esta guerra comercial. Los dirigentes políticos suelen recurrir a todo tipo de estrategias para desviar la atención y pongamos el foco en otra cosa, mientras se dedican al tema crucial.

Desde que Donald Trump regresó al Despacho Oval de la Casa Blanca, se habla mucho de aranceles. Sin embargo, no es más que humo, como explica el periodista y analista económico, Lorenzo Ramírez

Detrás de esa aparente guerra comercial se esconde una guerra de divisas. Trump quiere devaluar el dólar para así aumentar las exportaciones y recuperar el peso en el comercio mundial que ha perdido en las últimas décadas, en favor de China.

Al mismo tiempo, Trump está presionando a los bancos centrales para que vendan sus dólares y compren deuda estadounidense. Porque este es el gran problema que tiene Estados Unidos en estos momentos: la deuda.

En 2025, vencen 9,2 billones de dólares de deuda, casi el 31,05% del PIB. Además, el 70% de esa deuda (unos 6,5 billones), vence entre enero y junio, lo que está provocando una enorme presión sobre los mercados de bonos.

Este es el hueso duro de roer que tiene el secretario del Tesoro, Scott Kenneth Bessent y, para ello, el plan es aumentar el precio de la deuda para bajar la rentabilidad y conseguir una mayor demanda exterior, lo que ayudaría al tesoro a refinanciar toda esa deuda. Esto es lo que se oculta detrás de esa guerra arancelaria.

Todo ello en un contexto geopolítico muy complicado, con una guerra en Ucrania que se enquista, la escalada de tensión en Oriente Próximo (Israel, Gaza, Siria, Yemen…) y el interés por controlar el Ártico.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España