En Cupra temen a los aranceles porque podrían poner en riesgo a uno de sus modelos

La política de la Unión Europea hacia los coches chinos eléctricos también afecta a los que no lo son del todo, como es el caso del Cupra Tavascan.
La industria del motor a nivel global se ha vuelto loca con el tema de los aranceles. Empezaron con los impuestos por Europa a los coches eléctricos chinos, pero ahora la política de Donald Trump ha llevado a medidas similares en Estados Unidos. Son cuestiones que afectan a cada agente de maneras distintas, en Cupra pueden poner en riesgo uno de sus modelos.
Se trata del Cupra Tavascan, uno de los coches eléctricos de la compañía, que se fabrica en China pero se vende en Europa. Es, por tanto, un coche que, según las reglas establecidas por la Unión Europea, se verá grabado por los aranceles anunciados, algo que el CEO de la compañía, Wayne Griffiths no considera que sea justo.
Es algo que ya comentó el pasado mes de septiembre, como recogió Carscoops: “Pone en riesgo todo el futuro financiero de la empresa. La intención era proteger la industria automovilística europea, pero para nosotros está teniendo el efecto contrario. No somos una marca china que intente saturar el mercado europeo. Nuestros coches no son para las masas. El coche no es un producto subvencionado. Somos algo diferente”.
Ya lo adelantaba por aquel entonces y es algo que se ha puesto de manifiesto en la presentación de resultados de la compañía, que tuvo lugar hace unos días.
En 2024 tuvieron unas ventas de 14.530 millones de euros, con un retorno de unos 639 millones de euros. Así, la rentabilidad obtenida fue del 4,4%. La situación es positiva, pero podría haber sido mejor si no hubiera sido por los aranceles. De no existir, se hubiera alcanzado una rentabilidad del 5%.
Aunque no quiso entrar en cifras concretas, estaríamos hablando de una diferencia de entre 80 y 90 millones de euros, una cifra que no es baladí.
Según recoge El Economista, en el evento Griffith declaró: “De cara a 2025 no quiero poner un impacto, pero si está vigente todo el año será un número de cientos de millones. Nos está costando demasiado dinero. Cupra seguirá creciendo a doble dígito y a nivel de compañía seguro que podemos crecer en facturación, pero el problema está en la rentabilidad”.
Hay que tener en cuenta que el Cupra Tavascan tiene un precio de partida en España de 50.800 euros y que, actualmente, al arancel general del 10% se le suma uno adicional del 20,7%. Esto hace que con cada venta Cupra pierda bastante dinero del invertido en la producción del modelo.
Por suerte, no es uno de sus coches más vendidos (en España en 2024 matriculó solo 682 unidades), pero en todo el mercado europeo el impacto de estas tasas sobre las ventas conjuntas es importante.
Lo es hasta tal punto que supone un impacto importante también para Seat, poniendo en peligro hasta 1.500 puestos de trabajo.
Griffiths considera que la situación del Tavascan es insostenible y que, si no se encuentra una solución, el único camino que podrá tomar Cupra es el de dejar de vender el coche. Sin embargo, eso supondrá un problema todavía mayor: la normativa de emisiones.
Eliminando modelos de cero emisiones es imposible cumplir con las restricciones de CO2 y, “Entonces, ¿qué haces? Reducir la producción de motores de combustión y empezar a despedir gente”, comentaba en una entrevista con Reuters.
Y es que, aunque parezca solo un caso aislado, el Tavascan juega un papel clave dentro de la marca española, ante la que se abren dos vías principales para solucionar el entuerto en el que se encuentra.
Una de ellas es la ‘accelerated review’, es decir, permitir que tenga lugar una revisión de cuentas de la compañía para que se pueda comprobar que ésta no ha contado con subsidios gubernamentales por parte de China, lo que se considera el principal motivo de “juego sucio” de las marcas de dicho país frente a las europeas en materia de eléctricos.
Al comprobarse, se podría acordar con la UE un arancel menor, de una manera similar a lo que consiguió Tesla, que fabrica allí sus Tesla Model 3 pero están gravados solo con un 9%.
La otra sería llegar a un acuerdo con la Unión Europea por el que se establecería un límite de ejemplares del Tavascan que se venderían en suelo europeo, por un precio que también estaría pactado.
De esta manera, al tratarse de un modelo de poco volumen, a Seat no le afectaría en sus pretensiones comerciales, mientras que por parte de la UE se establecería un marco legal para evitar el ‘dumping’, es decir, la práctica de vender por debajo del precio normal para eliminar a la competencia y adueñarse del mercado, que es de lo que se acusa a los coches eléctricos chinos.

