“Ni protegen ni ayudan, los aranceles a China nos perjudican”, Wayne Griffiths habla caro sobre Seat

Los impuestos a los coches eléctricos fabricados en China están dañando al Cupra Tavascan y podrían significar el final de dos modelos de Seat.

La decisión de la Unión Europea de gravar con aranceles más altos a los coches chinos eléctricos tenía como intención principal proteger a la industria automovilística europea. Sin embargo, es posible que no sea del todo así y que incluso esté poniendo en peligro a algunas marcas, como es el caso de Seat.

En unas declaraciones recogidas por Autocar, Wayne Griffiths, director general de Seat y Cupra, ha sido muy claro sobre lo que piensa de los aranceles a los coches que provienen de china, señalando que no solo “no protegen a Europa ni a España”, si no que directamente “nos van a perjudicar”.

Con esto hace referencia a la peculiar situación que está viviendo Seat debido a un modelo muy concreto, el Cupra Tavascan.

El modelo se fabrica en China, por lo que siempre ha estado lastrado con el arancel del 10% habitual. Sin embargo, desde que entraran en vigor los nuevos impuestos, además tiene que pagar un 20,7% adicional. Es decir, está gravado con más de un 30%. Su precio no ha subido, estando disponible en España desde 50.800 euros, pero es que es la propia empresa la que está absorbiendo la tarifa.

“Esto podría ponernos en una situación en la que tengamos que empezar a despedir personal. Actualmente, estamos pagando la tarifa en lugar del cliente y no podemos seguir haciéndolo”, señala.

Y es que, si no se eliminan los aranceles, la empresa podría verse abocada a tomar decisiones bastante drásticas, tanto en lo referente a personal como, de manera estrechamente relacionada, a cuestiones de producción.

Habrá que dejar de fabricar los Seat Ibiza y Arona” señalaba, algo que tendría como objetivo “reducir la producción de coches de combustión”, en orden de conseguir equilibrar el mix de ventas dentro de la compañía para poder cumplir con las normativas de emisiones europeas.

El único punto optimista es que, según el propio Griffiths, los legisladores europeos están prestando atención a esta amenaza: “Comprenden ese impacto [el que puede tener]. Por lo tanto, están dispuestos a entenderlo [la situación]”.

“Ahora intentamos encontrar una solución en un marco legislativo complejo, porque esto afecta a todos y a todos los fabricantes. Así que ese es el problema con el que estamos lidiando actualmente. Y existen diferentes mecanismos que podemos utilizar para intentar encontrar una mejor solución”, explica.

Uno de ellos es conseguir directamente con la Unión Europea unas condiciones algo más justas, como ha conseguido Tesla.

La compañía de Elon Musk fabrica en China sus Tesla Model 3, por lo que se beneficia de la mano de obra barata del país, pero no de las ayudas estatales, porque no está subvencionada. Argumentando esto, consiguió que la UE redujera sus aranceles a 7,8%, unas condiciones mucho más amables que a las que está sometido el Tavascan.

“Estamos estudiando todas las opciones junto con la Comisión Europea. Y lo bueno es que contamos con el apoyo del gobierno español para encontrar una solución”, explica el CEO de Cupra y Seat.

Al preguntarle los compañeros por cuál es la solución que le gustaría lograr, su respuesta fue conseguir un arancel del 0%, aunque esto no sería realista: “Aunque cero no es cero, es el 10% [el arancel de importación original para los coches provenientes de China]. Siempre fue la base para tomar todas las decisiones en aquel entonces”.

“Lo que los responsables políticos deben entender es que, cuando los fabricantes tomamos decisiones, son decisiones a largo plazo sobre tecnología, modelos, plataformas y plantas de producción. No se puede improvisar, por lo que se necesita cierta fiabilidad a largo plazo. Y cuando empiezas a cambiar las reglas del juego durante el juego, es difícil seguir adelante. Por eso creo que necesitamos cierta certidumbre”, sentenció.

Los números demuestran que tiene la razón, como se pudo ver en la presentación de resultados que tuvo lugar hace unas semanas.

En 2024 Cupra tuvo unas ventas de 14.530 millones de euros, con un retorno de alrededor de 639 millones. La rentabilidad que se obtuvo fue del 4,4%, pero es que, de no haber existido los nuevos aranceles, hubiera sido del 5%. Hablamos de una diferencia de entre 80 y 90 millones de euros, lo que no es poco.

Ante la situación Griffith ya declaró, según recoge El Economista, que “de cara a 2025 no quiero poner un impacto, pero si está vigente todo el año será un número de cientos de millones. Nos está costando demasiado dinero. Cupra seguirá creciendo a doble dígito y a nivel de compañía seguro que podemos crecer en facturación, pero el problema está en la rentabilidad”.

Otros artículos interesantes:

Más información sobre:

Ver sus artículos

Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España