Jim Farley es el CEO de Ford y dice que los aranceles de Trump van a generar el caos

“Hasta ahora, lo que estamos viendo es mucho coste y mucho caos”, afirma Jim Farley, CEO de Ford, sobre los aranceles que ha propuesto el presidente Donald Trump.

La era proteccionista que se ha iniciado con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos está generando defensores, pero también detractores. Entre los segundos se encuentra Jim Farley, CEO de Ford, quien afirma que los aranceles de Trump van a generar el caos.

Está claro que Farley no apoya la oleada de propuestas arancelarias del presidente Trump desde que asumió el cargo, hace todavía ni un mes. Anteriormente, el jefe de Ford ya advirtió que cortar el paso a China sería negativo para la industria del automóvil estadounidense

Ahora, las preocupaciones de Farley se centran en los aranceles propuestos para las importaciones mexicanas y canadienses. En su opinión, el objetivo del presidente Trump es fortalecer la industria automovilística estadounidense.

Sin embargo, dejó claro que la actual trayectoria arancelaria había introducido “mucho coste y mucho caos” en el panorama, según declaró a Reuters.

El CEO de Ford, Jim Farley, no apoya los aranceles de Trump

El anuncio de los aranceles por parte de Trump ha llevado a Ford a buscar formas de acumular inventario, antes de que entren en vigor las nuevas tasas.

Hasta ahora, el anunciado arancel del 25% sobre los bienes procedentes de México y Canadá se ha retrasado hasta marzo, dando a la industria un poco de respiro. 

Pero muchos fabricantes de automóviles estadounidenses ahora deben prepararse para una realidad en la que algunos de sus modelos más baratos se enfrentarán a mayores impuestos a la importación, lo que subirá el precio final.

En 2024, se vendieron en Estados Unidos unos 2,19 millones de vehículos importados desde México y 717.000 coches se fabricaron en Canadá. Aunque Ford es una marca estadounidense, algunos de sus modelos clave, como el Bronco Sport, el Maverick y el Mustang Mach-E, se fabrican al sur de la frontera.

General Motors, rival de Ford, se enfrenta a problemas similares, pero tiene sus propios planes para mitigar el impacto. Algunos de los modelos de marca propia de GM también se importan de otros países que no han sido objeto de la cruzada arancelaria, como los Buick Encore GX y Envista, fabricados en Corea del Sur.

“Mucho coste y caos”

Ford afirma que el arancel del 25% sobre el acero y el aluminio no afectará demasiado a su negocio, ya que la mayoría de estos metales se obtienen localmente, según CarScoops.

Sin embargo, no puede decirse lo mismo de algunos de los proveedores de la compañía, puesto que Ford espera absorber algunos de los mayores costes resultantes.

Jim Farley afirmó a la CNBC que “el presidente Trump ha hablado mucho sobre hacer que nuestra industria automotriz estadounidense sea más fuerte, trayendo más producción aquí, más innovación a los Estados Unidos y, si esta administración puede lograr eso, sería uno de los logros más importantes”. 

Sin embargo, “hasta ahora, lo que estamos viendo es mucho coste y mucho caos”, añadió Farley. Queda por ver si la nueva estructura arancelaria para los productos mexicanos y canadienses entrará en vigor. 

Los analistas estiman que Ford está menos expuesta a los choques externos que sus principales competidores, General Motors y Stellantis. Pero con las acciones a la baja el martes, está claro que la incertidumbre está causando algunos quebraderos de cabeza al óvalo azul.

Impacto “devastador”

Ayer, durante una conferencia de Wolfe Research en Nueva York, Jim Farley fue contundente al afirmar que el impacto de los aranceles sería "devastador" para los fabricantes de automóviles estadounidenses, según recoge Bloomberg.

Este miércoles, Farley viaja a Washington para advertir a los miembros del Congreso que los aranceles del 25% sobre Canadá y México "arruinarían" a la industria automovilística estadounidense.

El CEO de la compañía norteamericana ha sido uno de los líderes más críticos de la industria estadounidense sobre los nuevos aranceles que podrían añadir hasta 60.000 millones extras en costes al sector.

Varios expertos prevén que, de establecerse finalmente esos nuevos gravámenes, buena parte de los costes se trasladen a los consumidores, lo que podría traducirse en un incremento del precio medio de los vehículos nuevos en unos 3.000 euros.

Todo esto ocurre mientras Ford invierte miles de millones de dólares para construir fábricas de vehículos eléctricos y baterías en los estados de Tennessee, Ohio, Michigan y Kentucky. La implantación de estos aranceles que prevé la administración Trump afectarán en los balances futuros de la compañía norteamericana.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España