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Kia Stonic opiniones: un pequeño SUV notable

Kia Stonic opiniones

El Kia Stonic es el SUV de acceso de la marca coreana, un todocamino pequeño que lo cierto es que no tiene una relevancia excesiva dentro de la gama de la firma, que tiene sus principales baluartes en otros modelos. A pesar de ello, se trata de un vehículo notable y muy solvente: éstas son las opiniones de Kia Stonic que tiene el equipo de autobild.es.

Pero antes, hay que hacer un repaso general al modelo para ponernos en situación y ubicarlo dentro de la gama de Kia.

Y lo cierto es que el Stonic está algo desangelado, pues tiene una oferta correcta pero que no va más allá, algo que queda patente si se compara con el Kia Ceed (y su versión campera Xceed), el Kia Sportage o, mirando ya a Hyundai, el Hyundai Kona, su primo, que ha recibido mucho mimo y cuenta con una gama de variantes realmente escasa.

Prueba de los 100.000 km al Kia Stonic. ¡Vaya tipo sólido!

A su lado la propuesta del Kia Stonic se antoja cumplidora y correcta, pero sin más. El motor de acceso es un 1.2 atmosférico de 84 CV asociado a un cambio manual de cinco velocidades que es una alternativa poco recomendable en términos generales, por potencia y rendimiento.

El otro bloque disponible es el 1.0 T-GDi, que dispone de microhibridación (y etiqueta ECO de la DGT), además de que está disponible en dos potencias, 100 y 120 CV, cualquiera de las dos solvente para mover con alegría un modelo de estas características.

Las pruebas del Kia Stonic en autobild.es

Kia lo lanzó en 2017 y ya desde la primera vez que nos pudimos poner a sus mandos quedó clara la tónica que iba a marcar el modelo: “un producto que tiene todas la papeletas para convertirse en un éxito: estética llamativa, una buena gama de motores y un precio de venta desde 12.919 euros”, escribíamos en nuestra primera toma de contacto.

Tras ello nos tardamos en enfrentarlo a algunos de sus rivales más directos. En un test contra otros cuatro modelos (Seat Arona, Opel Crossland, Mazda CX-3 y Volkswagen T-Roc) quedó en una meritoria tercera posición. 

De él dijimos que “ es un coche equilibrado que no tiene taras reseñables ni destaca especialmente en ningún aspecto, a excepción de su grandiosa garantía de siete años”.

Más adelante volveríamos a compararlo, en esta ocasión con otros dos pesos pesados del segmento B SUV: Renault Captur y Skoda Kamiq. No le iría tan bien y acabó en último puesto, destacando su deportividad pero lastrándole el hecho de que “carece de espacio, comodidad y control por voz”.

También tuvimos ocasión de hacerle un test de 100.000 km en el que sacó un 8. No había mucha expectación ante su llegada, pero se acabó ganando al equipo, que destacó “el tamaño es adecuado para la ciudad, la apariencia es agradable, la tecnología sólida, igual que los acabados. Solo un poco más de refinamiento redondearía aún más un producto casi redondo”.

Y el año pasado, con su puesta al día de mita de ciclo de vida, volvimos a subirnos a él para ratificar una línea continuista que quedaba clara en el propio titular y le valió revalidar su notable algo: “lavado de cara y la misma sinceridad de siempre”.

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