Un joven de 18 años compra un coche de segunda mano en un concesionario y tiene que pagar 50 veces su valor real: "Está atrapado con ese coche"

El joven de 18 años compró su Ford Escape 2010 de segunda mano en un concesionario a través de un préstamo y ahora debe pagar 50 veces su valor real. 

Un joven estadounidense de 18 años se encuentra en una situación inimaginable que no esperaba cuando en su momento compró su Ford Escape de segunda mano gracias a un préstamo. El joven había sido ascendido recientemente en su trabajo y necesitaba un coche de mayor fiabilidad, pero no podía devolver su vehículo hasta cumplir con un préstamo abusivo

El Ford Escape contaba con 300.000 kilómetros y su fiabilidad destacaba por su ausencia, por lo que se acercó a un establecimiento para ver si lo podía vender a un precio razonable y así lograr el dinero para comprarse uno nuevo. El concesionario le llegó a ofrecer entre 500 y 1.000 dólares, pero la sorpresa llegó cuando se enteraron de que el propietario aún debía pagar 4.200 dólares de una deuda con el concesionario anterior en el que logró adquirir el vehículo. 

Un préstamo que conllevaría consecuencias desmedidas

Según el propietario, cuando llegó al concesionario de Alabama en búsqueda de su vehículo, firmó un contrato por valor de 5.995 para su adquisición, un precio que no se equipara al verdadero valor del Ford Escape del 2010. Además, según comenta este joven, pagó un depósito de 500 euros que nunca se aplicó a la compra y se encuentra retenido por el concesionario.

El préstamo, concedido por la compañía Credit Acceptance Corporation (CAC) es una entidad con muy mala fama por ofrecer préstamos con tipos de intereses muy altos a personas que en el pasado han generado grandes deudas o que directamente no cuentan con un historial crediticio, como es el caso de este joven.

Ahora, el propietario del vehículo está condenado a pagar durante mínimo 4 años cuotas desmedidas que suman unas 50 veces el valor real del Ford Escape de 2010, lo que le atrapa en un vehículo que no puede utilizar para su nuevo puesto y tampoco puede devolver o cambiar. 

Cuando una persona compra un vehículo mediante financiación, hay una obligación de pago por parte del comprador hasta saldar la deuda. Independientemente de los problemas mecánicos con los que cuente o esté sobrevalorado, se ha de cumplir con el pago. 

En el caso de no hacerlo, se deberá liquidar la deuda o el coche se embargará, lo que deteriora la puntuación crediticia. Y es que el historial crediticio del joven de tan solo 18 años ha quedado manchado de por vida, por lo que para futuras compras no va a contar con la mejor de las reputaciones. 

Además, cabe mencionar que las condiciones financieras en el caso de pedir un préstamo para la compra de un vehículo de segunda mano son más duras. Entre ellas destacan los tipos de interés más altos y plazos más cortos para coches de gran antigüedad o de compradores con mal historial económico. 

Esta historia ha salido a la luz por un vendedor de vehículos usados que quiso compartir en sus redes sociales cómo muchos jóvenes e inexpertos caen en trampas  o malas prácticas de los concesionarios. Por ello, este vendedor avisa de la necesidad de comparar vehículos de diferentes locales para evitar estafas que te arruinen la vida. 

Junto a ello, el vendedor lamenta que este tipo de casos o situaciones deterioren la imagen de los concesionarios que sí que son honestos, y que ponen la seguridad económica de los compradores por delante de todo para evitarse futuras deudas.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España