Con esta medida los fabricantes europeos de coches quieren librarse de los aranceles del 25% de Trump

Donald Trump ha impuesto aranceles del 25% a los coches que lleguen de la Unión Europea, pero los fabricantes han encontrado la solución para evitarlos. Estados Unidos es uno de sus mayores mercados.
Los aranceles de Donald Trump han entrado en vigor el pasado 2 de abril y los fabricantes europeos empiezan a estudiar alternativas para evitar el temido 25%. Si no producen en suelo estadounidense, tendrán que enfrentarse a los aranceles.
El presidente de Estados Unidos ha conseguido lo que buscaba y algunas de las marcas más influyentes de Europa empiezan a plantearse la posibilidad de producir en el país. Esta sería la única manera de evitar los aranceles del 25% que se aplican automáticamente a los vehículos al cruzar la frontera.
El grupo Mercedes-Benz sería uno de los primeros en valorar esta medida histórica. La marca opera actualmente en sus plantas norteamericanas, así que no supondría un cambio tan radical como el que vivirían otros fabricantes.
El mercado estadounidense se ha convertido en uno de los principales activos de la marca alemana con unas ventas de 325.000 unidades, cerca del 20% de sus ingresos globales. El fabricante con sede en Stuttgart no se puede permitir caer en ventas tras la llegada de los aranceles de Donald Trump.
Mercedes se marcha a Estados Unidos
Algunos de los vehículos de fabricantes europeos que se destinen a Estados Unidos pasarán a producirse en el país. En el caso de Mercedes-Benz, aprovecharán la planta de ensamblaje de la localidad de Vance, Alabama.
Esta fábrica opera desde el año 1997 y es la encargada del ensamblaje final de SUV como el Mercedes GLE, el Clase G, el sedán C-Class, la Clase R o el GLE. Muchos de los modelos se quedarán en norteamérica.
A la fábrica de Vance se suma otra planta de ensamblaje en Charleston, Carolina del Sur. Esta es algo menos importante en cuanto a volumen de producción, aunque es la encargada de exportar modelos como la van Metris y la Sprinter que no se comercializan en el mercado europeo. Este punto de montaje se ha expandido en los últimos años, la marca se ha preparado para los aranceles de Trump.
Ambas plantas son esenciales para la producción y distribución de los modelos de Mercedes en América del Norte, pero la llegada de los aranceles seguirá teniendo un elevado coste para el fabricante alemán. El traslado de la producción a Estados Unidos les obligará a reajustar los precios, pero el sobrecoste seguirá siendo menor para los compradores.
Las marcas alemanas crecen en Estados Unidos
El grupo con sede en Stuttgart ha empezado a invertir en el país, no solo impulsados por las amenazas de Trump. Mercedes ha inaugurado una nueva fábrica de baterías en Bibb, Alabama. Esto les permitiría aumentar la producción de coches eléctricos en este mercado.
La guerra comercial entre Estados Unidos, China y la Unión Europea podría terminar perjudicando a Mercedes. El país asiático es el principal mercado en volumen de ventas en los últimos años por delante de norteamérica.
Mercedes-Benz no es el único fabricante que valora la posibilidad de aumentar su presencia en el país. Otras marcas alemanas como Volkswagen, Audi y BMW esperan incrementar la producción en suelo estadounidense para esquivar así los aranceles del 25% de Trump.
