Amenaza de Europa a Trump: "Nos gustan las Harley, pero también nos gusta Moto Guzzi o podemos comprar Yamaha"

Los aranceles de Donald Trump siguen coleando y Europa responde que pueden comprar en otras partes: “Nos encantan las Harley, pero también las Moto Guzzi”.

Esta semana Donald Trump ha dado una patada al mercado con el anuncio de los nuevos aranceles a las importaciones, unas tarifas que afectan especialmente a la Unión Europea. La respuesta de Bruselas no ha tardado: "Nos gustan las Harley, pero también nos gusta Moto Guzzi o podemos comprar Yamaha".

Estas palabras proceden de fuentes de la Comisión Europea recogidas por El Mundo. “Tenemos alternativas”, añaden, en lo que parece una (tibia) amenaza por parte de la Unión Europea.

Europa es una de las zonas más afectadas por los nuevos aranceles que anunció Trump en lo que denominó ‘Día de la Liberación’. El presidente de Estados Unidos ha aplicado un gravamen del 20% a los productos procedentes de Europa.

No hay que confundir estos aranceles con los que anunció la semana pasada al sector de la automoción, que se elevan al 25%. 

"Nos gustan las Harley, pero también nos gusta Moto Guzzi”, la respuesta de Europa a Trump

Los nuevos aranceles de Trump van a tener un impacto notable en la Unión Europea, afectando a un total de 370.000 millones de euros en exportaciones, lo que provocará un recargo máximo de 81.000 millones, según estimaciones, que es lo que recaudará la administración estadounidense al año.

Tras las nuevas medidas arancelarias de Washington, Bruselas ya busca nuevos socios a quien comprar los productos que compraba antes a Estados Unidos.

El ejemplo que han difundido fuentes comunitarias ha sido el famoso fabricante de motocicletas. Lo que vienen a decir es que podemos comprar otras marcas. 

Pero también se han referido a otros productos: “Nos encanta la soja, pero podemos obtenerla de Brasil. No necesitamos importarla de Estados Unidos. Nos encanta la Harley Davidson, pero también las Moto Guzzi. O podemos comprar Yamaha. Tenemos alternativas”, señalaban.

“Damos mucha importancia a los socios en los que podemos confiar y con los que podemos trabajar. Nuestros esfuerzos continúan basándose en lo que hemos hecho con México, Mercosur, Malasia, Suiza, India, Indonesia y Sureste Asiático”, proseguían desde la Comisión Europea.

¿Puede la UE dejar de depender de Estados Unidos?

La pregunta que cabe hacerse es si realmente la Unión Europea puede dejar de depender de Estados Unidos. Estas afirmaciones lanzadas desde el Ejecutivo comunitario parecen más bien un brindis al sol.

Recordemos que la Unión Europea también aplica aranceles a los productos procedentes del otro lado del Atlántico. Y recordemos también que el año pasado Bruselas decidió imponer aranceles más elevados a los coches eléctricos chinos, al entender que perjudicaban a la industria del automóvil europea.

Es decir, Europa se lamenta por la medida que ha adoptado Trump, pero hace lo mismo con China. Por otro lado, resulta paradójico que desde la UE declaren la intención de desprenderse del brazo norteamericano, al mismo tiempo que anuncian un rearme, es decir, un aumento del gasto en defensa que irá a parar a las empresas del complejo militar estadounidenses.

Es cierto que también hay empresas europeas del sector armamentístico, como la italiana Leonardo o la alemana Rheinmetall, pero la mayoría del accionariado está compuesto por empresas estadounidenses. 

El impacto en España será menor

Volviendo al sector de la automoción, hay que insistir en que el impacto será menor en España, comparado con otros países, como Alemania, que se lleva la peor parte. 

Nuestro país se libra porque Estados Unidos no es su principal mercado, sino Francia y Alemania. Además, los vehículos que se fabrican dentro de nuestras fronteras con en su mayoría pequeños, de los segmentos B y C, tanto turismos como SUV y crossovers, con precios relativamente bajos.

Sin embargo, sí hay un sector que está especialmente preocupado y es el de los componentes para automoción, que tiene como destino final la industria estadounidense. La razón está en que el 60% de las piezas que llevan los vehículos construidos en Estados Unidos se fabrican fuera y aquí sí se aplicarían los nuevos gravámenes.

España es una potencia en esta categoría y Estados Unidos representa el octavo socio comercial, con más de 1.000millones de euros de facturación el año pasado.

Esa cantidad supone el 4% del total de las exportaciones de España que, si bien no es un porcentaje alto, sí es un “mercado estratégico, con un alto valor añadido”, explican desde la Asociación Española de Proveedores de Automoción (SERNAUTO). 

Según la Estadística del Comercio Exterior del Ministerio de Economía, sólo en piezas de recambio, el sector exportó a Estados Unidos casi 250 millones de euros, cantidad que se ha mantenido, más o menos, invariable en la última década.

Además, el sector de los componentes está doblemente preocupado, ya que, como explica la asociación, tiene una “importante implantación productiva en países como México, para cubrir el abastecimiento y necesidades de la industria local”, país clave en las exportaciones a su vecino del norte.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España