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Reportaje

Motor

Grandes coches que no triunfaron, Talbot Solara

Grandes coches que no triunfaron, Talbot Solara

Un gran coche castigado por la indiferencia

Si hay una marca en la historia del automóvil, cuya trayectoria resulta rocambolesca y compleja, es Talbot. Un fabricante de prestigio que pasó por multitud de manos y acabó desapareciendo por la dejadez de todos. Hoy recordamos el Talbot Solara, uno de esos grandes coches que no triunfaron.  

Talbot hunde sus raíces a comienzos del siglo XX, en 1903, cuando la industria del automóvil comenzaba a desarrollarse. Eran los años de la Belle Époque en Francia, del positivismo y de un generalizado crecimiento socio-económico en Europa, que sería frenado de cuajo por le estallido de la Gran Guerra en 1914.

En ese contexto nació Talbot para comercializar en Reino Unido vehículos producidos en Francia por Clément-Bayard. Más tarde, la marca entró a formar parte de un consorcio con dos empresas más, de donde acabó saliendo para crear la Talbot-Lago y, posteriormente, Sunbeam-Talbot

En 1958, la compañía fue comprada por la recién creada Simca, pero, en 1967, ésta fue absorbida por Chrysler. De manera que Talbot pasó a estar bajo el amparo de los americanos, hasta 1978, cuando Peugeot absorbió Chrysler Europe y, por tanto, Talbot. 

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Al rescate de Talbot

A lo largo de esta rocambolesca historia, la compañía fue sinónimo de prestigio durante los años 20 y 30, en los que hizo algunos de los coches más bonitos y elegantes diseñados en Europa, como el Talbot-Lago T26 o el T150 C-SS, carrozados por Figoni & Falaschi.

Sin embargo, desde 1955, el logo de Talbot dejó de aparecer en las parrillas de los coches y, a partir de su entrada en Chrysler, los americanos prefirieron no usar la marca. Por lo que Talbot estuvo durante muchos años, más de dos décadas, en el olvido. Cuando Peugeot compró Chrysler intentó resucitar Talbot, aunque la aventura duró poco. 

En concreto, ocho años, hasta que terminó desapareciendo en 1986. Durante esos años, Talbot fue utilizada para renombrar modelos de Chrysler y Simca, como el 150 de la primera y el Horizon de la segunda, para imprimirle un mayor prestigio, aprovechando el pasado de la marca. 

Grandes coches que no triunfaron, Talbot Solara

Grandes coches que no triunfaron, Talbot Solara

Cuando Peugeot (ya era Grupo PSA) adquirió Chrysler Europe, realizó una reorganización de la gama de la marca y apostó por una berlina de gama media-alta que ya estaba en mente de los norteamericanos. En concreto, un modelo que reemplazara al Chrysler 180 y pudiera competir con los Peugeot 604 o Ford Granada de la época. 

Un proyecto que, finalmente, acogió la dirección de PSA y lo llevó a la cadena de montaje en 1980. Así comenzó el desarrollo del Talbot Solara, basado en el Chrysler 150, pero con una carrocería de tres volúmenes más elegante y exclusiva. 

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Los franceses alargaron la carrocería ocho centímetros para estilizarla y dotarla de un maletero más amplio, que alcanzaba los 452 litros, una cifra excepcional para una berlina tradicional de 4,39 metros de largo. 

El diseño seguía los cánones de la época: una línea sobria y atemporal, elegante y muy equilibrada, con una aerodinámica muy bien trabajada.

El interior era muy amplio y cómodo, con una calidad de acabados bastante buena en general, a excepción del techo, que estaba revestido de plástico. Los asientos eran muy cómodos y tenían una espuma blanda, como era habitual en la época, sobre todo, en los coches franceses. En las plazas traseras había un reposabrazos reclinable y luces de lectura.

El equipamiento tecnológico era muy elevado para los estándares de la época: contaba con un ordenador de a bordo que informaba de la velocidad media, los kilómetros recorridos, consumos medios, totales e instantáneos… 

Igualmente, el cuadro de instrumentos incluía mucha información, como el nivel y la presión de aceite, del líquido de frenos, el desgaste de las pastillas y el precalentamiento del motor diésel.

También tenía dirección asistida, cierre centralizado, elevalunas eléctricos, faros de yodo, luz antiniebla trasera y luneta térmica. Elementos habituales hoy, pero no a principios de los 80. 

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Todo esto estaba movido por dos motores: uno de gasolina de 1.6 litros con 90 CV y 137 Nm de par, y otro diésel atmosférico de 1.9 litros con 65 CV y 120 Nm de par. Eran mecánicas algo pobres para un coche que pretendía ser de gama media-alta. Ambas opciones se combinaban con un cambio manual de cinco velocidades y también había un cambio automático de cuatro. 

Además, eran motores “gastones”: el de gasolina arrojaba un consumo medio de 9,8 l/100 km por ciudad y 7,6 l/100 km circulando a 120 km/h. La velocidad punta era de 167 km/h. La versión automática era más lenta y gastaba más, 10,2 l/100 km por ciudad y de 9,7 l/100 km a 120 km/h

La variante diésel declaraba un consumo medio de 7,6 l/100 km por ciudad y 7 l/100 km a 120 km/h, con una velocidad punta de 151 km/h.

No fracasó, pero tampoco triunfó

Grandes coches que no triunfaron, Talbot Solara

El Talbot Solara se fabricó en tres lugares, en las plantas de Poissy (Francia), Coventry (Reino Unido) y Villaverde, en Madrid. No se puede decir que fuera un fracaso comercial, pero tampoco triunfó. A lo largo de sus seis años de vida, hasta que murió la marca, se vendieron más de 180.000 unidades.

Hay varias razones que explican que el Solara no tuviera un logro mayor. Por un lado, ni Chrysler ni Peugeot parecieron tomarse muy en serio el resurgimiento de Talbot, como lo demuestra la ausencia de diseños propios. A esto hay que sumar la ausencia de mecánicas más ambiciosas.

Por otro lado, el coche tenía algunos puntos débiles, como el defecto de diseño de las pinzas de freno delanteras. Esto se debía a que el estribo de las pinzas dejaba mucho hueco con el disco, lo que hacía que, si se apuraba demasiado las pastillas, éstas se caían entre el disco y el estribo. Si esto ocurría, se quedaba sin frenos. 

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