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Reportaje

Motor

Grandes coches que no triunfaron, Dodge Dart

Grandes coches que no triunfaron, Dodge Dart

El Dodge fabricado en España

En aquella España en blanco y negro, de autarquía y aislamiento comercial, en el que la mayoría de los españoles que querían un automóvil, tenían que recurrir a Seat o Renault, a través de FASA, el Dodge Dart supuso una revolución por su nivel de lujo y prestaciones. Sin embargo, fue uno de esos grandes coches que no triunfaron.

El origen del Dodge Dart se remonta a la década de los 60, gracias a la labor de una de las personas más importantes e influyentes en la historia de la industria de la automoción, no solo en nuestras fronteras, sino también fuera de ellas: Eduardo Barreiros.

Eran tiempos en los España comenzó a vivir un cierto aperturismo, sobre todo, económico, con la llegada de los tecnócratas al gobierno, aunque sin mover ninguno de los pilares fundamentales sobre los que se edificaba el régimen franquista. 

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Eran también los años del Madrid de los Yé-yé, con Pirri, Zoco, Amancio y un veterano Gento, mientras que un joven Luis Aragonés empezó a despuntar en Primera División, primero con el Oviedo, luego con el Betis y, desde 1964, se convirtió en el líder del ataque del Atlético de Madrid. 

El otro gran entretenimiento eran los toros, especialmente en esos años, con figuras como Chicuelo II, Paco Camino, Jaime Sotos o El Cordobés, quien mantuvo una dura rivalidad con Palomo Linares.

La figura de Barreiros

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Una foto de Barreiros junto a Juan Manuel Fangio.

Si el fútbol y los toros tenían sus grandes figuras, el mundo de la automoción también tenía la suya. Era Eduardo Barreiros. Gracias, en gran parte, a este empresario gallego, España empezó a motorizarse en la década de los 50.

Barreiros creó una empresa llamada Galicia Industrial, con la que transformaba motores de gasolina en diésel, en una época en la que la gasolina escaseaba y quintuplicaba el precio del gasóleo. Pero los motores diésel había que importarlos. 

El negocio marchaba muy bien y Barreiros decidió instalarse en Madrid, para lo cual, alquiló una nave en Villaverde, al sur de la capital. A partir de entonces, cambió la denominación de la empresa a Barreiros Diésel. 

Durante toda la década de los 50, la compañía iba viento en popa a toda vela y Barreiros empezó a contemplar la posibilidad de fabricar vehículos. Poco a poco, llegó a crear un conglomerado con filiales que funcionaban como proveedores y empezó a fabricar tractores y camiones que destacaban por su robustez y fiabilidad, a un precio más bajo que la competencia.

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En la década de los 60, se produjo un hecho importante. Barreiros firmó un acuerdo en 1963 con Chrysler que tenía por objeto expandir su empresa a nivel internacional, así como solucionar algunos problemas financieros y los norteamericanos entraban en el mercado español.

Ese mismo año, Chrysler había llegado a un acuerdo con Simca para penetrar también en el mercado francés y Barreiros se encargo de introducir el famoso Simca 1000 en España, otro gran coche que tampoco triunfó. 

El acuerdo entre Barreiros y la compañía estadounidense también contemplaba la producción de turismos por parte de la marca española y el uso de la red internacional de Chrysler para distribuir los camiones españoles.  

1965, llega el Dodge Dart

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Vehículos producidos por Barreiros.

El Dodge Dart fue un vehículo estadounidense fabricado en España. Debido al aislamiento, la mayoría de las piezas las proporcionaba Chrysler en un paquete que luego se ensamblaban en la fábrica de Barreiros.

Estéticamente, el Dart era una berlina de máximo lujo, con una fina línea, un capó grande y alargado, un tercer volumen recto y largo, muy al estilo del otro lado del Atlántico y muy llamativo para los gustos europeos de entonces. 

El maletero estaba totalmente forrado por una alfombrilla para evitar daños en el equipaje y tenía una rueda de repuesto colocada en posición horizontal debajo del piso enmoquetado. 

Lo más destacado del Dart era su portentosa mecánica, compuesta por un motor de seis cilindros y 3.7 litros que producía 147 CV. Era la primera vez que se fabricaba en España un motor de estas características. También había una opción diésel mucho más lenta y menos confortable, pero más económica. 

Mejor que el Dodge americano

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Dodge Dart americano.

En términos de confort y de diseño, el Dart de Barreiros era mejor que el producto que se vendía en Estados Unidos, un coche que destacaba por un elevado confort de marcha y estabilidad. 

Se percibía cierto balanceo en la parte posterior a alta velocidad, algo típico en los coches americanos en aquella época. A diferencia del modelo estadounidense, el Dart español llevaba unos frenos de tambor más grandes en el eje trasero y equipaba servofreno

Las ventas no cumplieron las expectativas

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El Dodge Dart era espectacular, pero ni España ni la sociedad de la época estabas preparadas para un vehículo de esas características, con ese motor tan potente y un equipamiento tan lujoso. 

Era un coche extraordinariamente caro, costaba unas 250.000 pesetas de la época, mientras que un Seat 1500, el modelo más lujoso de la marca española, salía por menos de la mitad. A esto, había que añadirle después un elevado coste de mantenimiento. 

Así que las ventas nunca alcanzaron las expectativas de Barreiros, que se había comprometido a fabricar más de 15.000 unidades. Sin embargo, el primer estudio de mercado realizado en esos años vaticinó unas ventas inferiores a 6.000 unidades el primer año y de 3.000 unidades el segundo. 

La aventura del Dart no salió bien y Chrysler terminó adquiriendo el conglomerado empresarial que había construido Barreiros, partiendo de una pequeña empresa familiar que explotaba una línea de autobuses en Orense. 

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