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Prueba: Lexus GS 300h 2016, un híbrido de imagen radical

Enrique Trillo

14/10/2016 - 12:19

El Lexus GS 300h 2016 es híbrido, lujoso, está bien rematado y cuenta con un diseño actualizado. ¿Lo tiene todo para triunfar? Ponemos a prueba esta berlina premium sostenible de origen japonés.

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Probamos el Lexus GS 300h 2016, un modelo que deberías plantearte si buscas coche de empresa o actualizar tu berlina de representación. Sin duda, es un coche que llama la atención y que te ofrece un conjunto híbrido muy eficiente para el día a día.

Lo que más llama la atención es que tiene un empuje sensacional desde parado, que no invita a pensar en la necesidad de aspirar a su hermano mayor, el Lexus GS 450h, salvo por deseos de grandeza y de saberse al volante del pata negra de la gama (tiene 292 CV y como poco cuesta 69.800 euros).

Aquí puedes ver un vídeo del Lexus GS 450h

Si quieres lujo de verdad, mejor apuesta por el modelo superior de la marca, el LS 600h (ya hemos cazado el primer prototipo del Lexus LS 2017). Eso sí es ostentación y saberse dueño del tope de gama (ofrece 394 CV y cuesta, como poco, 121.500 euros). ¿Demasiado salto económico? Sí, la verdad. Lo ideal es saber apreciar los 223 CV de este GS 300h. Una cifra de potencia que no varía respecto a la generación anterior, que se vendió desde 2012 a 2016 y que se obtiene de los 181 CV que entrega el motor gasolina de cuatro cilindros con 2,5 litros de cilindrada, más los 143 CV del propulsor eléctrico. Te recuerdo, que la potencia del conjunto en un híbrido no resulta de la suma de lo que ofrecen ambos motores, sino que es la que se alcanza cuando ambos trabajan a la vez.

Las prestaciones del Lexus GS 300h son bastante buenas, teniendo en cuenta que estamos hablando de un coche que mide 4,8 metros de largo y pesa casi 1.800 kilos. He medido una aceleración de 0 a 100 de 9,1 segundos y un paso de 80 a 120 km/h de solo 6,7 segundos, así que adelantar en una carretera de doble sentido es pan comido para este híbrido japonés. Por otro lado, los datos de frenada durante este test han sido buenos (37,9 metros desde 100 km/h), pero su tacto y resistencia a la fatiga no me ha convencido.

El 300h ofrece cinco modos de conducción: ECO, Normal, Sport, EV Mode y Snow. El Modo EV, como ocurre en otros híbridos, tanto de Lexus como de otras marcas, permite recorrer unos escasos 3-4 kilómetros utilizando únicamente el motor eléctrico. Así que solo es recomendable para entrar o salir del garaje o en zonas residenciales. En la posición Normal y ECO el reloj de la izquierda del cuadro de mandos es un potenciómetro de color azul, que indica si se está cargando la batería (al levantar el pie del acelerador o al frenar), si estás conduciendo de manera ecológica o exprimiendo todas las capacidades del 300h, en cuyo caso, la aguja entrará en la zona Power.

En cambio, si pasas a Sport, ese mismo reloj cambia y se transforma en un habitual cuentarrevoluciones con fondo rojo que parece indicar que el GS muta en todo un deportivo. Pero nada más lejos de la realidad... Sí, en este modo el motor gira un poco más alto de vueltas y sube hasta las 6.000 rpm, que es el punto en que alcanza los 181 CV, pero la respuesta no es mucho más enérgica de lo habitual y lo que sí se logra es un considerable aumento del ruido. Así que te recomiendo que no abuses demasiado del botón Sport, porque el Lexus GS destaca precisamente por su buen aislamiento acústico y es mejor disfrutarlo de la manera más relajada posible. A ello también invita la configuración de su chasis, que es más confortable que dinámico. Eso sí, debo aclarar que eso no significa que se desenvuelva mal en zonas reviradas. Gracias a su potencia y a la tracción trasera, su paso por curva es bastante rápido y estable. Más ágil de lo que cabe pensar.

Un apartado que, sin duda, es fundamental valorar en un híbrido es el consumo. En este test, en el que he transitado por ciudad y todo tipo de carreteras, la media real ha sido de 7,0 litros. Sí, muy, muy lejos de la idílica promesa de la cifra oficial declarada por el fabricante, pero pese a todo, es un dato razonable para el tamaño, potencia y peso de este coche, cuyo motor principal es de gasolina, no lo olvides...

Uno de los elementos que menos me ha gustado del coche es el cambio automático por variador continuo. Puede que sea el óptimo para mejorar la eficiencia, pero es lento, obliga al motor a gritar en exceso cuando pisas a fondo y no contribuye a mejorar las prestaciones. Y tampoco me ha enamorado el equipo multimedia que se controla por medio de un joystick, un sistema anticuado y difícil de manejar. Hoy en día hay modelos de segmentos inferiores con una mejor conectividad y con una interfaz mucho más actual he intuitiva. Lexus, lo siento, pero en este punto os toca mejorar.

Sin duda, el Lexus GS 300h es interesante incluso por su precio. Es un coche de calidad, con una gran planta y una imagen premium a la altura de sus rivales más prestigiosos. Apostar por un híbrido en este segmento me parece todo un acierto, si piensas en él como vehículo de representación. Aunque si lo valoras también para viajar, un diésel lo supera en eficiencia. Lo que sí que tienen que cambiar cuanto antes es el sistema multimedia y su complejo sistema de manejo. Eso sí, se trata de un coche incluso barato, comparado con sus rivales de este segmento con propulsión híbrida.

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Dame un coche, un circuito, barra libre y no necesito nada más en la vida.

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