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Prueba: Jaguar F-Pace SVR. 550 CV y prestaciones de deportivo

Prueba: Jaguar F-Pace SVR

La marca británica le mete mano a su Jaguar F-Pace, el SUV compacto de su gama, y no se queda en medias tintas: con un V8 de 550 CV, acelera como un deportivo de raza. Nosotros lo hemos comprobado al volante. Prueba: Jaguar F-Pace SVR

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Desde el exterior, el Jaguar parece sorprendentemente civilizado: una subestimación británica. Pero al segundo vistazo, el paquete aerodinámico y el sistema de escape de cuatro salidas aún no dejan ninguna duda sobre su condición atlética. También mejora por dentro: no busques plásticos duros, porque será en vano. 

VÍDEO: Jaguar F-Pace SVR en acción

Los asientos para el conductor y el pasajero delantero ofrecen mucho agarre lateral y son ampliamente ajustables. La tapicería de cuero está modelada en formas diamantinas. Delante el espacio es exuberante, detrás, suficiente. 

¡Arrancamos!

El motor sobrealimentado V8 de cinco litros ofrece, con sus 550 CV, la friolera de 250 más que los modelos F-Pace 30t y 30d más potentes. Con su par máximo de 680 Nm desde 2.500 rpm, las dos toneladas aceleran hasta los 100 km/h en solo 4,3 segundos, y alcanza los 238 km/h. Quien mueve el Jaguar de acuerdo con la raza a la que pertenece este coche, se pondrá muy por encima del consumo promedio prometido de 11,9 litros.

La transmisión automática de ocho velocidades de ZF cambia de marcha, incluso en modo dinámico, sin tirones. Ya no se opera mediante un botón giratorio en el túnel central, sino a través de una elegante palanca de cambio. A pesar de su carácter deportivo, el F-Pace SVR puede manejarse cómodamente, al menos en modo Normal. Las suspensiones son un poco más rígidas que el F-Pace normal, y esto se nota en que no tiene excesiva inclinación lateral en las curvas rápidas. Allí, los componentes electrónicos frenan específicamente las ruedas interiores para apoyar los giros. 

En el modo dinámico, las cosas son notablemente más ásperas: la dureza de la dirección aumenta, los cambios de velocidad son más rápidos, los amortiguadores se vuelven más duros y la respuesta del acelerador es más directa. 

Prueba: Jaguar F-Pace SVR

En carreteras secas, el F-Pace SVR es impulsado únicamente por las ruedas traseras; pero cuando el piso de vuelve deslizante, entran en acción las delanteras. A pesar de la exuberante potencia de salida, es casi imposible provocar el patinaje, incluso en una pista mojada.

Quien quiera conducir un Jaguar F-Pace SVR, debe tener algo más de 100.000 euros en efectivo. A modo de comparación: el Mercedes GLC 63 S AMG V8 (510 CV) y el Alfa Romeo Stelvio 2.9 V6 cuestan en torno a los 10.000 euros menos. 

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