El presidente de Toyota y su guerra contra los eléctricos: “se perderán muchos empleos”

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A diferencia de otros fabricantes, Toyota no ve el futuro de la automoción 100% eléctrico. En el mercado europeo sólo cuenta con un eléctrico, el bZ4X.
En los últimos años, muchos fabricantes de automóviles han anunciado sus ambiciosos planes para electrificar sus flotas con el objetivo de ser completamente eléctricos con vistas hacia 2030. Sin embargo, no todos han hecho lo mismo.
Hay algunas marcas que están reajustando sus estrategias, de tal manera que apuestan por alternativas como los coches híbridos, híbridos enchufables y otras tecnologías que no son puramente eléctricas.
¿Por qué? Básicamente porque, pese a que el medio ambiente reclama coches eléctricos, parece ser que la actual demanda del mercado no dice lo mismo. Y esto es lo que se conoce como una estrategia “dual”.
Es decir, se busca cumplir con los objetivos climáticos y las normativas de emisiones impuestas por la Unión Europea pero, al mismo tiempo, reconocen que la electrificación completa todavía presenta desafíos. Y es por eso por lo que los híbridos enchufables y los convencionales ofrecen una solución transitoria.
Permiten a los conductores reducir sus emisiones sin depender completamente de una infraestructura de carga. Además, la inversión en tecnologías alternativas como es el caso de los combustibles sintéticos o el hidrógeno, también sigue presente.
En este sentido, fabricantes como BMW, no han fijado una fecha definitiva para lograr una gama de vehículos totalmente libres de emisiones de carbono. Toyota es otra de las marcas que sigue un camino diferente, apostando por una estrategia conocida como ‘multi opción’ en lugar de una electrificación total.
Toyota no visualiza un mercado 100% eléctrico
Akio Toyoda, presidente de Toyota, ha sido un firme crítico de la electrificación en la industria automotriz. En varias ocasiones, ha expresado su preocupación sobre los efectos negativos de centrarse únicamente en vehículos eléctricos, y ha compartido su opinión de forma clara.
En un reciente encuentro de la marca japonesa, Toyoda volvió a tratar este tema, resaltando los posibles impactos de una electrificación total en el mercado. Durante una reunión informativa, Toyoda declaró:
“En Japón trabajan en la industria automovilística 5,5 millones de personas, entre ellas hay muchas que llevan mucho tiempo trabajando en motores. Si los vehículos eléctricos se convierten simplemente en la única opción, incluso para nuestros proveedores, se perderían los empleos de esas personas”. A esto añadió su preferencia personal por los "coches de gasolina", según informó Reuters.
Actualmente, Toyota sigue siendo el fabricante de automóviles más grande del mundo, y también el líder en ventas globales. Sin embargo, la compañía ha sido criticada por su aparente retraso en la adopción de la tecnología de vehículos eléctricos.
Sobre todo porque únicamente cuenta con un SUV eléctrico en su catálogo europeo, el bZ4X, que no ha logrado un gran éxito comercial. A pesar de esto, la marca se ha beneficiado en cierto modo de la ralentización de las ventas de coches eléctricos en Europa, mientras que algunas de sus competidoras están revisando sus metas a medio plazo.
Al mismo tiempo, los vehículos híbridos están ganando popularidad, siendo ahora una de las opciones más demandadas por los consumidores europeos. En declaraciones anteriores, Toyoda también señaló que los coches eléctricos probablemente alcanzarán solo un 30% de la cuota de mercado en los próximos años.
El hidrógeno como alternativa sostenible
Por otro lado, prevé que los híbridos, los vehículos con pilas de combustible de hidrógeno y los combustibles sintéticos serán las tecnologías predominantes, aunque no especificó cuándo espera que ocurra esta transición.
Toyota continúa avanzando en el desarrollo de otras tecnologías alternativas, como las pilas de combustible de hidrógeno. Este tipo de tecnología, que convierte el hidrógeno en electricidad para alimentar un motor eléctrico, ofrece una solución innovadora a los problemas de emisiones y autonomía.
Los vehículos de pila de combustible de hidrógeno (FCEV) funcionan mediante una reacción electroquímica que convierte hidrógeno y oxígeno en electricidad, agua y calor. Este proceso es limpio ya que el único subproducto que emite es vapor de agua.
A diferencia de los motores de combustión interna, que emiten gases contaminantes. Y esto mismo convierte al hidrógeno en una fuente de energía prometedora para reducir las emisiones de carbono en el transporte.
En el caso de Toyota, uno de los modelos que cuentan con esta tecnología es el Toyota Mirai. Su generación más reciente fue lanzada en 2020, y ofrece una autonomía de hasta 650 km con un solo tanque de hidrógeno.
El hidrógeno presenta múltiples ventajas como fuente de energía para el transporte. En primer lugar, los vehículos que utilizan pilas de combustible de hidrógeno son completamente limpios, ya que sólo emiten vapor de agua, lo que contribuye significativamente a la reducción de las emisiones contaminantes.
Además, una de las grandes fortalezas de esta tecnología es la rapidez de recarga. A diferencia de los coches eléctricos de batería, que pueden tardar horas en recargarse por completo, los vehículos de hidrógeno pueden repostar en sólo unos minutos, lo que resulta en una experiencia similar a llenar un tanque de combustible convencional.
Otro punto destacado es la autonomía. Los vehículos de hidrógeno suelen ofrecer una mayor distancia de recorrido con un solo tanque en comparación con muchos modelos eléctricos de batería, lo que los convierte en una opción ideal para viajes largos y usuarios que no tienen acceso regular a estaciones de recarga eléctrica.
Asimismo, el hidrógeno es una fuente de energía versátil, ya que puede producirse de diversas maneras, incluidas fuentes renovables como la energía solar o eólica, lo que aumenta su potencial como parte de un sistema energético sostenible a largo plazo.







