¿Te imaginas que tu coche perdiera la etiqueta ECO? Eso podría ocurrir con dos de cada 10 coches híbridos si la DGT cambia una normativa

Actualmente, los coches híbridos ligeros representan dos de cada diez vehículos nuevos en España, pero podrían perder la etiqueta ECO si se produce un cambio en la normativa. Eso sí, no tendría efecto retroactivo.

En la medida de lo posible, muchas personas se han comprado un coche con etiqueta ECO en los últimos años, sobre todo, cuando empezaron a proliferar las Zonas de Bajas Emisiones. Sin embargo, ahora algunos coches híbridos podrían perder la etiqueta ECO si la DGT cambia una normativa.

Prácticamente, desde que la DGT lanzó las etiquetas medioambientales, la polémica ha girado en torno a ellas, sobre todo, con las supuestamente más ecológicas, ECO y CERO. Dicha polémica se debe a que el etiquetado no se basa en la contaminación real de los vehículos, sino en el tipo de tecnología que utilizan para moverse.

La etiqueta ECO corresponde a los coches híbridos convencionales o no enchufables (HEV), los híbridos ligeros con tecnología de 48 V, los enchufables con una autonomía eléctrica inferior a 40 kilómetros y los propulsados por GNC y GLP.

Este distintivo permite acceder sin restricciones al centro de las ciudades y a las nuevas ZBE, aparcar en zonas SER, descuentos en algunos peajes… Además, los coches con Etiqueta ECO se benefician de una reducción de hasta el 75% en el impuesto de circulación en algunas ciudades, como Madrid y Barcelona.

Dos de cada diez coches híbridos podrían perder la etiqueta ECO 

El foco está puesto en los híbridos ligeros, también conocidos como microhíbridos y Mild Hybrid (MHEV). Estos coches representan dos de cada diez vehículos nuevos en España, según el portal AutoScout24, especialista en vehículo de segunda mano de Sumauto a partir de datos de Ganvam.

Estos vehículos cuentan con un motor de combustión (ya sea diésel o gasolina) y un pequeño motor eléctrico que no mueve las ruedas, sino que funciona como generador y motor de arranque. Grosso modo, se trata de un primer paso hacia la hibridación, una hibridación suave o ligera (de ahí el nombre).

Desde hace años hay voces que reclaman un cambio en el sistema de etiquetado de la DGT, que implicaría, entre otras cosas, que los híbridos ligeros podrían dejar de ser ECO, ya que se impulsan con un motor de combustión.

Actualmente se produce la siguiente paradoja: un Audi RS Q8, un SUV deportivo con 600 CV y casi 2,4 toneladas, emite 292 g/km de CO2 y, sin embargo, recibe la etiqueta ECO. En cambio, un Kia Picanto 1.0 DPI, de gasolina y apenas 985 kg de peso, emite 115 g/km de CO2, pero le corresponde el distintivo C. ¿Por qué? Porque no tiene ningún motor eléctrico.

Queda claro que la clasificación que hace la DGT es injusta. Sin embargo, desde AutoScout24 defienden que “estos vehículos representan un paso importante para los conductores hacia la electrificación, de tal modo que ese camino se está haciendo con paradas intermedias y no directamente desde la combustión”. 

Cualquier modificación no tendrá carácter retroactivo

En la actualidad, uno de cada tres coches nuevos que se venden en España son híbridos. El problema es que aquí se incluyen todo tipo de híbridos. En cambio, el eléctrico puro apenas llega al 5%.

Esto se debe a que los híbridos ligeros representan la opción más sencilla y, sobre todo, económica de acceder a la etiqueta ECO. Por ejemplo, el Hyundai Tucson, uno de los coches más vendidos en España, cuesta unos 33.600 euros con el motor Mild Hybrid, mientras el híbrido enchufable con etiqueta CERO cuesta unos 49.000 euros.

De producirse, finalmente, cualquier modificación en el sistema de etiquetado, no tendría carácter retroactivo, por lo que todos los usuarios que ya tienen un coche con etiqueta ECO no la perderían. Pero sí amenazaría las ventas futuras y, por tanto, una parte importante de los beneficios de las marcas.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España