Algunos piden retrasar el límite de emisiones de CO2 más allá de 2025. En Stellantis han hecho los deberes y están en contra

Algunos fabricantes tendrán que pagar una multa de hasta 13.000 millones de euros si no aumentan las ventas de coches eléctricos.
Desde Bruselas son claros con la regulación de las emisiones de CO2 de los tubos de escape para los próximos años. La Unión Europea ha establecido un límite que deben cumplir todos los coches de nueva matriculación a partir del año que viene, así que los fabricantes trabajan a contrarreloj para bajar sus niveles contaminantes como sea antes de 2025.
ACEA, la patronal europea de fabricantes de automóviles, ha solicitado que se active un mecanismo de emergencia con el que posponer dos años los nuevos límites de emisiones de CO2 de los coches fijados para 2025. Entre las marcas que se han unido a la iniciativa están Volkswagen y Renault, aunque otras como Volvo o Stellantis no pertenecen al organismo.
Precisamente Stellantis se opone a esta decisión tan criticada cuando se bajan los límites año tras año. "Sería surrealista cambiar ahora las normas europeas sobre las emisiones de CO2", ha expresado Carlos Tavares, presidente de Stellantis. El grupo con sede en Países Bajos ha hecho los deberes y ha invertido en su gama de eléctricos para hacer que sus coches sean menos contaminantes.
Multas millonarias para los fabricantes que no cumplan la normativa
Los nuevos límites de contaminación se ubicarán en 93,6 gramos de CO2 por coche el año que viene, 13 gramos por debajo de la cifra media del año pasado. Los niveles son fácilmente alcanzables para los coches eléctricos e híbridos, pero siguen sin convencer a los conductores y los fabricantes que no quieren apostarlo todo a esa carta como han hecho algunas marcas en el pasado.
El Grupo VW lidera en ventas en Europa, pero ha vivido un estancamiento en cuanto al desarrollo de los coches eléctricos. La empresa alemana no consigue que aumenten las compras de los modelos menos contaminantes y se arriesga a pagar hasta 13.000 millones de euros en multas. El elevado precio de algunos de sus vehículos es el principal condicionante para los conductores.
La alternativa es dejar de fabricar dos millones de vehículos con motor de combustión que no cumplen los límites de CO2, lo que equivale a paralizar la producción de unas siete fábricas de coches y congelar las ventas de casi el 15% de los automóviles que se vendieron en la UE el año pasado.
Algunas marcas dentro del conglomerado como Seat o Skoda ofrecen eléctricos a precios más competitivos, pero no es suficiente. Si la Unión Europea no cambia la normativa para 2025, el grupo VW asumirá el riesgo de recibir una multa millonaria.
Stellantis es el segundo constructor europeo y podría ser el primer beneficiado de esta política. "Desde el punto de vista de la competencia tan apreciada por la Unión Europea, sería surrealista cambiar las reglas ahora. Todo el mundo conoce las reglas desde hace mucho tiempo, ha tenido tiempo de prepararse y por eso ahora estamos compitiendo", según Tavares.
El grupo automovilístico ha apostado por su gama eléctrica con la llegada de 30 modelos híbridos bajo sus 15 marcas. Además, Stellantis tiene el compromiso ético de no comprar créditos a marcas menos contaminantes como Tesla para reducir realmente las emisiones de CO2 de sus vehículos.
