Polestar paraliza sus ventas en Francia debido a una demanda de Citroën

Polestar ha echado el freno de mano en Francia y se ha visto obligada a paralizar sus ventas. La razón nada tiene que ver con la segunda ola del coronavirus. Hay que buscarla en Citroën y en DS: las marcas francesas creen que el diseño del logo sueco es muy parecido al suyo, algo que, según su punto de vista, perjudica a ambas marcas. Por ello, Citroën ha denunciado a Polestar.
En julio de 2019 Citroën decidió llevar a Polestar ante los tribunales por una supuesta infracción de derechos relacionada con su logo indicando lo siguiente en su demanda: “La empresa Polestar Performance ha dañado la reputación de las marcas francesas nº 3422762 y nº 3841054, de las cuales la empresa Automobiles Citroën es propietario”.
Multa y prohibiciones
Ahora la judicatura de París ha estimado una parte y ha desestimado otra. En primer lugar el juez apunta que la marca sueca podría aprovecharse del logotipo del fabricante francés. En segundo lugar, el tribunal cree que el parecido existe, pero no al nivel que indica Citroën. Por esta razón, no ha admitido la parte en la que se acusaba a Polestar de una infracción en el registro de la marca argumentando una elevada similitud entre los tres logos.
Así las cosas, el fabricante de coches eléctricos de Volvo tiene que hacer frente a una multa de 150.000 euros. Y no sólo eso: a lo largo de tres meses no podrá usar su emblema y durante medio año tendrá prohibida la venta de sus modelos en Francia. Algo que ya se ha ejecutado puesto que Polestar ha eliminado la versión gala de su web con ese mensaje: “El acceso no es posible para el público francés debido a las restricciones territoriales sobre el uso de las marcas registradas Nº 016898173 y Nº 01689532”. A continuación, ofrece un número de teléfono gratuito de asistencia que pide a los usuarios sus datos para contactar con ellos posteriormente.
Más de 7.000 unidades llamadas a revisión
La sentencia de la justicia francesa supone un varapalo teniendo en cuenta el canal online era la única vía que Polestar empleaba: en las escasas tiendas físicas que posee mandan a los clientes a esa página para formalizar la compra. Este es el último fuego que ha tenido que apagar la marca sueca puesto que desde que llegó al mercado se ha enfrentado a las críticas por su autonomía, a un incidente durante la recarga de una unidad o a la llamada a revisión de más de 7.000 unidades.
Polestar tendrá que sustituir el inversor (el encargado de transformar la energía almacenada en la batería para que pase a los motores eléctricos) en la mayoría de los vehículos que ha entregado hasta el momento: una revisión que afectará a 4.586 coches. La segunda parte de esta operación reemplazará el sistema de climatización de la batería y el habitáculo en 3.150 de sus modelos.