"No es factible": los fabricantes piden a la UE que relaje el límite de 2035 para vender coches de gasolina y diésel. La carta la firma el CEO de Mercedes

Las compañías automovilísticas buscan el retraso de la fecha límite de la venta de vehículos de gasolina y diésel impuesta por la UE para 2035.
2035 es la fecha límite para la producción de vehículos con motor de combustión en Europa. Una decisión tomada en 2021 con el objetivo de reducir las emisiones de CO₂ y el cuidado del medioambiente con la apuesta por los vehículos eléctricos. No obstante, los objetivos marcados "no son factibles" para los fabricantes.
Las compañías automovilísticas europeas, representadas por la ACEA, han pedido formalmente a la Unión Europea el retraso de esta prohibición, pues no se ven capaces de cumplir con el plazo impuesto. La patronal ha solicitado al gobierno europeo que revisen detenidamente los objetivos, puesto que, de lo contrario, podría suponer el colapso de la industria automovilística europea.
Un escenario en el que puedan convivir todos
Aunque las empresas no se niegan a dejar de fabricar motores de combustión, sí que exigen unos años más de margen para que la transición ecológica no les pase factura. Esta solicitud no es la primera que realiza la ACEA, ya que en mayo la UE aceptó el retraso de la fecha límite para la reducción de emisiones de CO₂ hasta 2027.
Según los objetivos marcados por la Unión Europea, en 2025 se exigía la reducción de las emisiones de en un 55% respecto a 2021, para así lograr en 2035 el 100% del objetivo marcado y comenzar una nueva era liderada por el vehículo eléctrico. Para los fabricantes, estos objetivos acabarían por generar grandes problemas económicos.
Sin embargo, parece ser que el retraso de esta medida ha llevado a tener que reorganizar los objetivos mensuales impuestos desde un principio, pues en el caso de no hacerlo, los fabricantes se verían envueltos en varios problemas económicos. Es por esta razón que las compañías europeas han solicitado que la venta de coches con motor térmico no se detenga en 2035.
Es por esta razón, que los fabricantes ruegan la existencia de un mercado donde aún, el motor de combustión pueda tener un papel principal. Aunque no sea el protagonista: "Los vehículos eléctricos liderarán el cambio, pero también debe haber espacio para los híbridos (enchufables), los extensores de autonomía, los vehículos con motor de combustión interna de alta eficiencia, el hidrógeno y los combustibles descarbonizados".

Una carta que busca algo de comprensión por parte de la Unión Europea
En una carta enviada a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y firmada por el CEO de Mercedes-benz y presidente de la ACEA, Ola Källenius, explica que "en el mundo actual, simplemente ya no es factible" cumplir con los objetivos asignados. Un comunicado que también ha firmado Matthias Zink, CEO de motores y componentes de Schaeffler AG.
"Cumplir los rígidos objetivos de CO₂ para automóviles y furgonetas para 2030 y 2035, en el mundo actual, simplemente ya no es factible. Los mandatos legales y las sanciones no impulsarían la transición", incluye el comunicado. "Tenemos que ser realistas. De lo contrario, nos estrellaremos contra una pared a toda velocidad", advierte Källenius sobre la posibilidad del colapso del mercado automovilístico europeo.
Además, desde la ACEA recuerdan todos los problemas arancelarios a los que se enfrentan. Unos problemas que se ven agravados a medida que China domina descaradamente el mercado de los coches eléctricos. Por no olvidar la actual dependencia que tienen las compañías automovilísticas europeas con relación a las baterías y el desarrollo de estas.
Uno de los puntos más sólidos que presentan a la Unión Europea es que, por el momento, solo el 15% de los coches vendidos en el continente son eléctricos. Una cifra que es ligeramente mayor si la comparamos con las furgonetas eléctricas vendidas recientemente (9%).
Para estos fabricantes, es prácticamente imposible que en diez años puedan vender únicamente vehículos eléctricos. La lenta adaptación de este tipo de coches y los problemas a los que aún se enfrenta el mercado, como los puntos de recarga de baterías, imposibilitan que las compañías puedan cumplir con los objetivos establecidos.
Unas medidas que podrían colapsar el mercado europeo
Por otro lado, los fabricantes son claros con las posibles consecuencias que podría experimentar el mercado automovilístico europeo, el cual aporta el 7% del PIB comunitario y garantiza el empleo a más de 13 millones de personas. "La industria automovilística europea podría verse obligada a pagar hasta 15.000 millones de euros en multas o abandonar la producción de más de 2,5 millones de coches", explicaba la ACEA.
El próximo 12 de septiembre se llevará a cabo una reunión en la que la Comisión Europea y los mayores dirigentes del sector esperan llegar a un acuerdo que permita una transición ecológica de calidad y evite la destrucción del mercado automovilístico europeo.
Imagen: Valentyn Ogirenko | REUTERS


