Ola Källenius (56 años), director general de Mercedes-Benz: "Tenemos que hacer una revisión de la realidad. De lo contrario, nos estrellaremos a toda velocidad contra la pared"

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Nuestra industria está experimentando fuertes lluvias, granizo, tormentas y nieve simultáneamente”, advierte Ola Källenius sobre el sector de la automoción.
Ola Källenius, director general de Mercedes-Benz, lleva tiempo cuestionando las medidas de la Unión Europea para la industria del automóvil. Hace un mes dejó claro que “los motores de combustión electrificados de alta tecnología durarán más de lo previsto inicialmente” y ahora advierte que “tenemos que hacer una revisión de la realidad”.
Después de anunciar ambiciosos planes de electrificación para finales de esta década, la mayoría de los fabricantes se han dado cuenta de que estaban equivocados, sobre todo, cuando el año pasado las ventas de coches eléctricos se ralentizó.
Rápidamente, en cascada, numerosas marcas y voces importantes del sector empezaron a dar marcha atrás. El propio Ola Källenius reconoció que, “quizá, fuimos demasiado optimistas”, refiriéndose a su estrategia eléctrica.
Desde entonces, no es que la compañía alemana haya renunciado al automóvil eléctrico. De hecho, sigue en ello y este año ha presentado el que posiblemente sea su modelo más prometedor, el Mercedes CLA.
Pero ahora lo hace desde un enfoque más realista y no renuncia a los motores de combustión. Tanto es así que el año pasado Mercedes confirmó que seguirá produciendo motores de gasolina más allá de 2030, cuando tenía pensado dejar de hacerlo.
Además, Källenius cuestiona ahora la prohibición de los coches de combustión nuevos a partir de 2035, tal y como aprobó la Unión Europea hace dos años.
Ola Källenius cuestiona la prohibición de los coches de combustión

En declaraciones al diario Handelsblatt, el director general de Mercedes-Benz y presidente de la Asociación Europea del Automóvil (ACEA) advierte de que esta medida puede ejercer una presión significativa sobre el mercado automovilístico europeo.
Además, prevé que, justo antes de que entre en vigor la prohibición, se producirá un fuerte repunte en la demanda de este tipo de vehículos.
Por ello, Källenius reclama a Bruselas que no fije una fecha límite para los motores de combustión y defiende que se fomente la transición hacia los vehículos eléctricos mediante precios más bajos de la electricidad en los puntos de carga e incentivos fiscales.
Según el directivo alemán, hay que avanzar hacia la descarbonización, “pero debe hacerse de forma tecnológicamente neutral. No debemos perder de vista nuestra economía”. Y advierte que, “si no se corrige el rumbo, Europa corre el riesgo de perder su fortaleza económica en la industria automotriz”.
“Tenemos que hacer una revisión de la realidad”

Por otra parte, también alerta sobre la presión añadida que afronta el sector debido a la entrada en vigor de los nuevos aranceles de Donald Trump a los automóviles europeos y por la reticencia de los consumidores a cambiar de vehículo.
“Nuestra industria está experimentando fuertes lluvias, granizo, tormentas y nieve simultáneamente. La fabricación de automóviles es un negocio difícil, más que nunca”, apunta.
La Unión Europea revisará sus exigencias relacionadas con la protección del clima para la industria del automóvil, después de modificar el cumplimiento de la normativa CAFE. Recordemos que esta medida obliga a los fabricantes a reducir las emisiones promedio de CO2 de sus vehículos nuevos vendidos, hasta los 93,6 gramos por kilómetro.
Ese promedio debía cumplirse este año, pero la Comisión Europea flexibilizó el objetivo, retrasándolo a 2027, cuando se medirá la media de 2025, 2026 y 2027.
Sin embargo, el veto a los motores de gasolina y diésel se mantiene, con la fecha fijada en 2035. Ante ello, Källenius se muestra contundente: “Tenemos que hacer una revisión de la realidad. De lo contrario, nos estrellaremos a toda velocidad contra la pared”.
El paso atrás de Mercedes

El 22 de julio de 2021 Mercedes anunció un ambicioso plan con un objetivo muy claro: fabricar únicamente coches eléctricos a partir de 2030 y enfrentarse a Tesla. Para ello, iba a invertir más de 40.000 millones de euros.
Asimismo, comunicó que iba a construir ocho plantas de baterías a medida que aumentase la producción en serie de vehículos eléctricos, aunque también advirtió que este cambio en la tecnología conduciría a recortes de empleados.
“Realmente queremos intentarlo y no ser predominantemente, sino totalmente eléctricos, para finales de la década”, dijo Ola Källenius.
Cuatro años después, ya hemos visto lo que ha pasado. En febrero de 2024, la marca alemana anunció un retraso en su objetivo de electrificación. No sólo eso, también aseguró que seguirá fabricando motores de combustión más allá de 2030, como hemos señalado antes.
El fabricante tenía previsto que la mitad de sus ventas fueran coches híbridos y eléctricos en 2025, pero no va a ser así. Esa meta la ha retrasado a 2030.
Mercedes no ha sido la única. Muchas otras marcas han reaccionado de manera similar, retrasando sus proyectos para con el automóvil eléctrico. La realidad siempre termina imponiéndose y luchar contra ella conduce al fracaso, como le pasó a don Quijote.
