Vida extra para el coche de combustión, así son las presiones a la Unión Europea para 2035 no sea el fin

Un futuro incierto.
En Europa el mundo del motor tiene una fecha muy clara marcada en mente: 2035. Es el año marcado por la Unión Europea para prohibir la venta de coches de combustión. Y no, no se trata únicamente de modelos de gasolina, diésel o que operen con gas (GLP o GNC); también los modelos electrificados que tengan algún tipo de emisión contaminante.
El objetivo está claro: convertir la UE en un mercado en el que solo se comercialicen coches eléctricos, ya sean vehículos de baterías o modelos impulsados por pila de hidrógeno.
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Poco tiempo después del anuncio, los fabricantes “pasaron por el aro”, anunciado sus transformación en marcas de coches eléctricos en exclusiva, en muchos casos poniendo una fecha incluso anterior al límite establecido por el organismo supranacional.
Sin embargo, todo esto fue en 2022 y, a pesar de las buenas intenciones, la realidad ha demostrado que los hechos son muy diferentes.
A penas un año y medio después del anuncio, la práctica totalidad de los fabricantes ha anunciado, de manera paulatina, retrasos o modificaciones en sus hojas de ruta originales. Las compañías siguen respetando el límite de 2035, pero tienen la idea de apurar más los años que quedan.
Además, viendo la demanda que hay en el mercado, han dejado claro que van a apostar por los coches híbridos enchufables como una tecnología de transición que va a ganar mucha importancia en este periodo, ya que es más versátil que la de los eléctricos puros y se ajusta más a las necesidades generales de la ciudadanía europea.
Sin embargo, aunque las marcas ya hayan empezado a recular, la Unión Europea sigue en sus trece y no parece que tenga intención de cambiar sus planes.
Esto afectará a los fabricantes que no lleguen a tiempo, como señalaba hace unos meses Luca de Meo, CEO de Renault, quien dijo que las marcas europeas podrían acumular “hasta 15.000 millones de euros en multas si no pueden cumplir con los ambiciosos objetivos climáticos de la UE tras una desaceleración en las ventas de vehículos eléctricos”.
Parece que no hay esperanza para el coche de combustión, pero durante este tiempo han sido varios los países los que están haciendo presión para que se retrase la fecha y los motores térmicos tengan más tiempo de vida.
Los países que se han rebelado contra la Unión Europea
La primera tanda de países en contra del movimiento no se hizo esperar. Fueron 5 los que se manifestaron en contra del movimiento de la UE: Italia, Portugal, Bulgaria, Rumanía y Eslovaquia.
Se aliaron para realizar una propuesta de prórroga de 5 años, que pusiera en 2040 la fecha de la prohibición de los coches, como originalmente se había planeado.
No solo eso, en la propuesta se trazaba un plan progresivo que permitiría a las marcas ir ajustándose de manera paulatina al objetivo final de las cero emisiones. Para 2035 se pedía una reducción de las emisiones del 90%, lo que daría un mayor margen para terminar de “limpiar” sus gamas en 2040.
Eso en el caso de los turismos, mientras que para los vehículos comerciales ligeros establecían tres pasos:
- 2030: reducción de emisiones del 45 %
- 2035: reducción de emisiones del 80 %
- 2040: reducción de emisiones del 100%
Aunque parecía una proposición racional, más estructura y que pondría las cosas algo más fáciles a las marcas de coches, la UE la desestimó y se mantiene firme a sus planes originales.
Sin embargo, la negativa no ha hecho que las protestas desaparezcan
Actualmente son dos países principales los que se manifiestan de manera más frontal contra la medida, Italia y Alemania, algo que tiene lógica ya que tienen una larga tradición automovilística, tienen una industria del motor bastante amplia y se verán afectadas a nivel económico por esta transición.
Empezando por Italia, su Ministro de Energía, Gilberto Pichetto, declaró que la prohibición tenía que cambiarse, ya que era “absurda” y que estaba dictada por una agenda ideológica, ya que no se ajusta a las distintas realidades que hay dentro de la UE.
Por su parte, Adolfo Urso, Ministro de Desarrollo Económico del país, expresaba: “En un panorama incierto que está afectando a la industria automotriz alemana, se necesita claridad para no dejar que la industria europea colapse. Europa necesita una visión pragmática, la visión ideológica ha fracasado. Necesitamos reconocerlo”.
Alemania vetó rápidamente el plan de la UE, pero luego retiró el veto y en los últimos meses ha reiterado, por medio de varios de los representantes de su gobierno, que habrá nichos de mercado para los coches de combustión y está defendiendo que los modelos que empleen combustibles sintéticos sean una excepción a la prohibición.
Christian Lindner, Ministro de Finanzas de Alemania, declaró: “Deberíamos centrarnos en la apertura tecnológica. Los combustibles sintéticos y los biocombustibles también son una forma de ser respetuosos con el clima”.

