He probado el Mercedes-Maybach S 680 de 12 cilindros y es espectacular, pero te lo adelanto: olvídate de conducirlo en Europa

He probado el Mercedes-Maybach S 680 de 12 cilindros
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Mercedes ha eliminado el V12 de su gama. Al menos en nuestro mercado. En Estados Unidos, este coche superlativo sigue como manda la tradición. Por eso lo hemos probado en Pebble Beach

“América, lo tienes mejor”. La vieja frase de Goethe se viene pocas veces a la cabeza estos días de los fabricantes alemanes, cuando hablamos de Estados Unidos. Porque ni en el terreno político ni en el económico estamos mirando precisamente con buenos ojos al otro lado del Atlántico. Pero con los coches la cosa cambia, y pocas veces resulta tan evidente como en el Maybach Clase S. Una berlina de máximo lujo con un motor V12, como mandan los cánones.  

Mercedes ha añadido este verano todavía más brillo y esplendor al Clase S vestido de esmoquin, esto es, a su gama Maybach, con motivo de su renovación. La parrilla ha crecido, la estrella ahora se ilumina desde dentro, al igual que los logotipos de Maybach situados detrás, en el pilar C de la berlina de 5,48 metros de longitud, y en los faros vuelve a brillar una generosa dosis de oro rosa.

La despedida del doce cilindros

Además, hay más asistentes a la conducción, más electrónica gracias a un sistema operativo propio y más de todo aquello que esta berlina siempre ha sabido hacer: un confort mullido como las nubes y la serena tranquilidad de un gran hotel sobre ruedas. Solo nos han quitado una cosa en Europa, y casi a escondidas: el doce cilindros.

La razón se llama Euro 7. Para adaptar este seis litros, una mezcla de fuerza y obra de arte, a las normas de emisiones más estrictas, el esfuerzo habría sido aparentemente demasiado grande para Mercedes, sobre todo teniendo en cuenta que en nuestro mercado solo lo compra una minoría y que BMW, al igual que Audi, también lo ha eliminado de su gama.

Así que en el futuro tendremos que conformarnos con el ocho cilindros híbrido. El V8 desarrolla por sí solo 612 CV, recibe además 23 CV del motor de arranque-generador y, con 850 Nm, se queda cerca de los 900 Nm del V12. Pero lo que sobre el papel puede parecer un juego de suma cero supone, en la práctica, una pérdida considerable. Dos litros de cilindrada y cuatro cilindros menos: eso afecta al sensible ego de la élite.

En Estados Unidos, en cambio, lo tienen mejor, como diría Goethe. Allí, al igual que en China o en Oriente Próximo, el viejo M279 sigue funcionando alegremente y convierte al Clase S en la primera elección para todos aquellos que aprecian el lujo ‘Made in Germany’.

Que los demás lleguen a Pebble Beach en un Phantom o un Ghost, porque son las únicas otras berlinas con motor V12 y los Rolls-Royce incluso tienen garantizada su continuidad a escala mundial, nos da igual. Nosotros elegimos el Clase S para viajar a la Monterey Car Week, durante la cual la península californiana se convierte cada agosto en la capital oficiosa del mundo del automóvil.

Lujo silencioso en la costa del Pacífico

Ya después de los primeros kilómetros por la 17-Mile Drive, que serpentea por estrechas curvas junto a los acantilados de la costa, queda claro por qué los clientes de Maybach apenas se han interesado por otra cosa. El V12 no se manifiesta mediante un sonido, sino mediante la ausencia de todo aquello que pueda parecer un esfuerzo. Incluso al acelerar con decisión, la aguja del cuentarrevoluciones permanece extrañamente tranquila, mientras la berlina avanza como si algo invisible tirara de ella. Y hay que tener un pie bastante pesado para escuchar algo más que un lejano rumor procedente del frontal.

A esto se suma la suspensión neumática con función predictiva basada en la nube, que en el nuevo modo Maybach trata cada irregularidad del firme como si fuera algo que solo afecta a la carretera y a los neumáticos, y no a los pasajeros de las plazas traseras. En la Carmel Valley Road, que se aleja de la costa hacia el interior y alterna suaves colinas, viñedos y continuos cambios de rasante en el asfalto, se revela la verdadera baza del coche: donde otras berlinas empiezan a cabecear, el Maybach simplemente continúa avanzando, imperturbable y silencioso, como si la carretera le fuera indiferente. Cuanto más tiempo se circula así, más melancólicamente se disfruta de esta cultura de conducción casi única y más envidia le tiene uno a los estadounidenses.

Está claro que los asientos con función de masaje de las plazas traseras son igual de cómodos, que el champán del compartimento refrigerado situado detrás de los asientos burbujea igual de bien en las copas de plata de Maybach y que las prestaciones están fuera de toda duda. Porque ambos alcanzan los 250 km/h y, en la improbable aceleración hasta 100 km/h en esta categoría, el V8 incluso le gana medio segundo al V12, con sus 4 segundos justos. Pero ¿cómo disfrutar de ocho cilindros cuando otros pueden tener doce?

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