Puñetazo en la mesa de Alemania: la UE quiere prohibir los coches de combustión en flotas y el país responde que está fuera de toda lógica

Alemania se ha impuesto a uno de los proyectos más ambiciosos de la UE: quieren prohibir los coches de combustión en las flotas de vehículos. Bruselas adelanta sus planes a 2030.
La Unión Europea ha declarado la guerra a los coches de combustión, los modelos de gasolina y diésel no se podrán vender a partir de 2035. Desde Bruselas tienen planes algo más ambiciosos y pretenden adelantar su desaparición.
Si se aprueba la última propuesta de la UE, las empresas de alquiler de coches que operan en los países miembro solo podrán comprar motores de combustión hasta 2030. La propuesta no se ha llevado a trámite, pero ya está siendo objeto de numerosas críticas.
Alemania ha sido uno de los primeros países en oponerse a esta medida de la UE. Friedrich Merz, canciller del país, ha advertido que las consecuencias podrían ser enormes.
Alemania se opone a la regulación de la Unión Europea
Friedrich Merz no ha dudado en asegurar que las medidas que toman desde Bruselas "ignoran por completo las necesidades conjuntas actuales que tenemos en Europa", según recoge Automotive News Europe.
Alemania, uno de los principales motores de la industria automotriz europea, considera que dar el salto a los coches eléctricos sería una caída al vacío. Merz advierte que aún es demasiado pronto para hablar de flotas 100% electrificadas.
"No debemos permitir que se destruya centrándonos en tecnologías que podrían no estar lo suficientemente listas para el mercado en una fecha determinada como para depender exclusivamente de ellas", comenta el canciller alemán.
Acelerar las ventas de coches eléctricos
Los países miembro se preparan para las nuevas regulaciones que entrarán en vigor el año 2035, pero la UE quiere ir más allá. El controvertido plan para acelerar la adopción de vehículos eléctricos podría presentarse a finales de este verano, según ha confirmado el diario alemán Bild.
La propuesta llegaría al parlamento, donde se someterá a una votación antes de su aprobación. La Unión Europea aún está en las primeras fases del proyecto analizando junto con los fabricantes de automóviles el impacto que podría tener.
La medida supondría un duro golpe para las empresas de coches de alquiler a finales de la década. La prohibición podría afectar hasta al 60% del mercado europeo de coches nuevos, comenta a Bild un político que trabaja en Bruselas.
Las compañías tendrían que realizar una elevada inversión en sus flotas de vehículos, lo que terminaría afectando a los propios clientes con subidas de precios. "Los turistas ya casi no usarán coches de alquiler", advierte Nico Gabriel, miembro de la junta directiva de Sixt.
Los propios fabricantes también van a sufrir las consecuencias. Las marcas se verán obligadas a reducir la producción de motores de combustión algo antes de la fecha límite de 2035.
