Ni pantallas ni sistema de seguridad, así es el coche de 1908 que tiene Elon Musk, que no es Tesla, y que nunca imaginarías

¿Sabías que Elon Musk es propietario de un coche de principios del siglo XX que funciona con gasolina? Es un clásico de culto, aunque no es tan raro como crees.
Si por algo es conocido Elon Musk, más allá de sus excentricidades y continuas polémicas, es por ser el principal impulsor del cambio hacia la movilidad eléctrica que estamos viviendo estos últimos años gracias a la marca Tesla de la que él es el máximo responsable. Por lo que no es tan conocido es por su colección de coches, en la cual se incluyen auténticas rarezas incluido un ejemplar de 1908.
Ser el hombre más rico mundo, según la prestigiosa lista Forbes, te permite comprar casi todo lo que esté a la venta o sea susceptible de tener un precio, al menos. Si bien el máximo responsable del fabricante americano de coches eléctricos no suele derrochar su inmensa fortuna en caprichos, en el pasado ha podido tener en el garaje algunos de los coches más espectaculares del momento.
El coche más famoso que ha tenido Elon Musk
En el recuerdo de todos están las famosas imágenes en las que podemos ver a Elon Musk conduciendo su propio McLaren F1. Sí, has leído bien. El CEO de Tesla tuvo el deportivo con motor de aspiración natural más veloz de la tierra. Y te diré más: lo acabó destrozando en un accidente de tráfico.
Según parece, el ahora líder de Tesla y SpaceX se compró el McLaren después de que vendiera PayPal. Según el propio Musk en una entrevista concedida hace ya unos años, el empresario afirmó que lo tuvo “durante varios años y le hice casi 18.000 kilómetros. Lo conducía de Los Ángeles a San Francisco”.
Sin embargo, la mala suerte se cebó con el superdeportivo británico, que acabó destrozado después de que Elon Musk y Peter Thiel, que viajaba a bordo del F1, sufrieran un accidente en Sand Hill Road. Musk chocó contra un terraplén y el coche fue lanzado por los aires, impactando contra el suelo y destruyéndolo por completo.
En el garaje de Elon ha habido todo tipo de vehículos. Uno de los más interesantes y valiosos podría ser el Jaguar E-Type de 1967 que Musk compró con el bono de bienvenida para Zip2, la compañía de software web que él y su hermano cofundaron.
También encontramos en la lista de coches de Elon Musk modelos tan llamativos como un Audi Q7, un BMW M5 modificado por Hamann Motorsport, un Porsche 911 o el Lotus Esprit que aparece en la película ‘El espía que me amó’ de James Bond, por el que empresario acabó pagando más de 850.000 euros en una subasta.
Pero el más llamativo es un Ford Model T de 1908

Pero si hay un coche que llama la atención por encima del resto, ese es un clásico de culto de 1908 que el propio Elon Musk confirmó que poseía a través de X (anteriormente Twitter) en 2017. El coche en cuestión es un Ford Model T con más de 100 años de antigüedad que “me regaló un amigo”.
El misterioso vehículo es un Ford Model T de principios del siglo XX que Musk tiene (o ha tenido) en su garaje. El Model T es considerado como el principal responsable de la producción en masa de vehículos, ya que fue el primer coche asequible para el pueblo, un símbolo de la clase media que Ford comercializó hasta mediados de 1927.
Este pequeño vehículo de apenas 3,4 metros de largo y un peso de entre 500 y 750 kilos, dependiendo de la versión, permitió a la clase media completar cualquier tipo de viaje por carretera durante varias décadas a un precio de venta asumible para las clases trabajadoras de la época.
Para hacer esto posible, Henry Ford equipó el Model T con un motor de gasolina de cuatro cilindros en línea y 2.9 litros ubicado en la parte delantera. El propulsor desarrollaba 15 kW (20 CV) de potencia y podía alcanzar una velocidad máxima de 68 km/h.
Si bien estas cifras están muy alejadas de lo que puede lograr cualquier turismo moderno, en la época era todo un avance, ya que hablamos de un período histórico en el que el coche era un privilegio al que no todo el mundo podía acceder en la sociedad estadounidense.
Por supuesto, este clásico de Ford no contaba con pantallas, sistemas de seguridad ni el avanzado Autopilot de conducción semiautónoma del que hacen gala los modelos de Tesla hoy en día. A pesar de la ausencia total de tecnología moderna, el Model T logró despertar el interés de un Elon Musk al que parece que muy pocas cosas son capaces de impresionarle.

