Si buscas un buen motor, estos son los mejores cuatro cilindros de más de 150 CV que se venden en España

Los motores tetracilíndricos son conocidos por su fiabilidad y por su equilibrio, estos, además, suman un rendimiento notable en los coches que los montan.
Motores hay muchos, de muchos tipos, de toda clase de potencias y que consumen muchos combustibles diferentes. Sin embargo, al menos en Europa, el más habitual es un motor de cuatro cilindros, que se ha ganado su lugar a pulso gracias a su fama de equilibrado. Hoy te traemos los mejores cuatro cilindros de más de 150 CV que se venden en España.
Vaya por delante que hay otros bloques que hemos dejado fuera de la lista, pero no porque sean malos, si no porque son propulsores de modelos de corte deportivo (véase el Ford Mustang) que, por enfoque y presupuesto, se quedan bastante lejos de la mayoría de los mortales.
Hemos preferido poner el foco en motores que, aunque tienen un carácter animado (con 150 CV ya va relativamente sobrado casi cualquier coche), pueden encontrarse en modelos más terrenales que alguien que esté leyendo estas líneas puede estar planteándose adquirir.
EA888 del Grupo Volkswagen
Es difícil empezar por un bloque que no sea el EA888, sencillamente porque, al pertenecer al Grupo Volkswagen, está disponible en un número considerablemente amplio de modelos de las distintas marcas que lo conforman: Volkswagen, Audi, Seat, Cupra y Skoda… todas ellas han tenido al menos un automóvil que esconde bajo el capó este propulsor.
Sí, es cierto que se ofrece en algunos modelos de corte deportivo (en el GTI desarrolla 265 CV, en el GTI Clubsport llega a los 300 CV y en el Golf R alcanza un rendimiento de 333 CV; por no mencionar casos de otras firmas), pero también se ofrece para vehículos más normales en versiones más comedidas.
Así, en variantes con 150 y 190 CV, sigue siendo un bloque que ofrece un rendimiento considerable, pero que también presenta cierto equilibrio con el consumo.
Skyactiv-X de Mazda
Hace ya muchos años que Mazda presentó una alternativa a su motor de gasolina estándar, el Skyactiv-G.
El Skyactiv-X es un motor de 4 cilindros y 2,0 litros cuya clave es que cuenta con una tecnología de encendido por compresión controlado por chispa (SPCCI), algo que desde la compañía anunciaron desde el principio que le permitía combinar las bondades de los bloques de gasolina y las de los diésel, sin ninguno de sus defectos.
En palabras de la propia compañía “le permite ofrecer lo mejor de los motores de combustión interna, ya que combina la limpieza y elasticidad de un motor de gasolina con la respuesta inicial y el bajo consumo de un diésel”.
A todo esto, además cuenta con la tecnología Mazda M Hybrid, un sistema híbrido ligero de 24 V que también contribuye a reducir el consumo de combustible y las emisiones de CO2, además de que permite lucir la etiqueta ECO de la Dirección General de Tráfico (DGT).
Entre los modelos en los que está disponible están los Mazda3 y en el inminente SUV Mazda CX-30. En el compacto desarrolla una potencia máxima de 180 CV y un par de 224 Nm, pero homologa un consumo medio de 5,4 litros a los 100 kilómetros, lo que supone un 30% menos que el Skyactiv-G, y unas emisiones de CO2 de 96 g/km.
320d de BMW
Sí, es 2025. Y sí, desde aquí revindicamos los motores diésel. Aunque se les haya puesto una cruz, las mecánicas de gasóleo son mucho más limpias que las de generaciones previas y mantienen sus puntos fuertes habituales, como son su bajo consumo y su contundente entrega de par.
Ejemplos de esto hay varios en el mercado, pero posiblemente uno de los más destacados sea el del BMW Serie 3. Dentro de la gama de la berlina, la denominación 320d no habrá sido la más cotizada por los petrolheads, pero cualquier conductor que haya tenido uno sabe de sobra que es espectacular. Lo era así en entregas previas del modelo y lo sigue siendo a día de hoy.
Se trata de un bloque 2.0 de cuatro litros con turbo y que, además, cuenta con un sistema microhíbrido, así que dispone de la etiqueta ECO, así como de un consumo y emisiones algo más reducidos.
Desarrolla una potencia de 190 CV y un par máximo de 400 Nm, emplea una caja de cambios automática ZF que funciona de manera muy fluida y tiene un sistema de tracción trasera. El resultado es una combinación peculiar, puesto que corre lo suyo, pero no gasta mucho, el suelo de cualquiera para su ‘daily’.
Acelera de 0 a 100 km/h en 6,9 segundos y tiene una velocidad máxima de 235 km/h, pero homologa un consumo de combustible de solo 4,9 – 5,4 l/100 km, mientras que sus emisiones contaminantes son de 129 – 143 g/km de CO2.
Sí, para terminar, añadimos al combo la carrocería Touring, tenemos un coche familiar que va a devorar kilómetros y kilómetros sin despeinarse y con un coste ridículamente bajo para el bolsillo. Un combo ganador, por mucho que las altas esferas quieran decir lo contrario.
Motor 2.5 del Toyota RAV4
El Toyota RAV4, como la mayoría de los Toyota, está disponible con mecánicas híbridas (tanto “estándar” como híbrida enchufable), pero, a pesar de la electrificación, sigue estando presente un motor térmico que haga de corazón del sistema de propulsión.
En el caso del japonés, considerado como el pionero de los SUV, se trata de un bloque 2.5 de cuatro cilindros que desarrolla una potencia de 177 CV y un par máximo de 221 Nm. Con el apoyo eléctrico sube su rendimiento hasta los 218 CV en el caso de la versión de tracción delantera, mientras que en la 4x4 (que suma otro bloque eléctrico), llega a los 222 CV.
Esto, a su vez, impacta en su rendimiento y eficiencia. El 4x2 acelera de 0 a 100 km/h en 8,4 segundos, tiene una velocidad máxima de 180 km/h, registra un consumo medio de 5,8 l/100 km y unas emisiones de CO2 de 126 g/km. El 4x4, por su parte, completa el sprint en 8,1 segundos, tiene la misma velocidad punta, gasta 5,7 l/100 km y emite 128 g/km de CO2.




