Todos los tipos de motores que se venden en España y cuál deberías comprar para no cometer un grave error

La proliferación de diferentes sistemas de propulsión ha generado mucha confusión entre los conductores. Estos son todos los tipos de motores que se venden en España.

Muchas veces, cuando vamos a comprar un coche, no tenemos claras cuáles son nuestras verdaderas necesidades. A menudo, nos dejamos llevar más por criterios emocionales y compramos lo que nos entra por los ojos. Por eso te vamos a decir todos los tipos de motores que se venden en España y cuál deberías comprar en tu caso.

En efecto, uno de los puntos más importantes a la hora de elegir un coche es el tipo de motor. Hasta hace unos años, esta elección era relativamente sencilla: gasolina, si usabas poco el coche, y diésel, si hacían muchos kilómetros.

Pero todo ha cambiado de forma radical con la irrupción de la electrificación, tanto parcial como total. Hoy, en el mercado encontramos una amplia variedad de motores, no sólo coches de combustión, sino también híbridos, microhíbridos, híbridos enchufables, eléctricos, eléctricos de autonomía extendida y hasta de hidrógeno.

Esto ha generado mucha confusión en el consumidor que, en muchos casos, no sabe qué coche comprar o qué tipo de tecnología se ajusta más a sus necesidades.

Confusión a la que también han contribuido las diferentes medidas en materia de tráfico que las autoridades han implantado en los últimos tiempos, como las Zonas de Bajas Emisiones, y con decisiones como la prohibición de la UE de los motores de combustión en 2035.

Para arrojar un poco de luz, vamos a ver todos los motores que se venden en España y vamos a poner diferentes supuestos en los que la gran mayoría del público se va a ver reflejado para, dependiendo de cada caso, tener claro cuál deberías comprar.

Desde gasolina a eléctricos: todos los motores que se venden en España

Vamos a empezar por lo más fácil para complicar las cosas más adelante. Como hemos dicho antes, si eres una persona que hace muchos kilómetros al año, lo que te conviene es comprar un coche con motor diésel; en cambio, si haces pocos kilómetros, entonces mejor comprar uno de gasolina.

Ahora la cuestión es determinar a partir de qué kilometraje hay que pasar de la gasolina al diésel. Normalmente, a partir de 20.000 kilómetros anuales, el motor diésel es la opción más recomendable. 

La explicación es sencilla: un motor diésel consume menos que un motor equivalente de gasolina y el litro de gasóleo es más barato que el de gasolina, aunque esto último podría cambiar pronto. Al final, el coste por kilómetro es más bajo en un diésel.

A igualdad de potencia y equipamiento, un coche de gasolina es más barato, pero la diferencia de precio quedará compensada al hacer un uso considerable.

Por supuesto, quien quiera puede comprarse un coche de gasolina porque le guste más este motor, aunque haga muchos kilómetros. Lo que no es recomendable es comprar un coche diésel para quien circule principalmente por ciudad

El coche diésel es para carretera y autovía, es decir, hacer largos trayectos, y no son compatibles con la conducción urbana, debido a los sistemas que incorpora para reducir las emisiones de dióxido de nitrógeno, como la válvula EGR, el filtro de partículas (esto también los coches de gasolina modernos) y el catalizador SCR con AdBlue.

Hasta aquí, todo claro. Ahora es cuando la cosa se complica con los vehículos electrificados. Aquí tenemos que distinguir entre varios tipos: híbridos, híbridos no enchufables, híbridos ligeros (o microhíbridos) y eléctricos puros. 

Motores híbridos, MHEV, PHEV y eléctricos

Vamos a empezar por los motores híbridos ligeros, también llamados microhíbridos y Mild Hybrid. No son motores híbridos en realidad, sino propulsores de gasolina o diésel que van unidos a un pequeño motor eléctrico que funciona como generador y motor de arranque, con tecnología de 12 o 48 voltios, según el modelo. 

Esta tecnología permite restar algunas décimas en el consumo de combustible y emisiones, pero nada más. Lo interesante es que entra dentro del grupo de vehículos a los que corresponde la etiqueta ECO de la DGT

Independientemente del uso que hagas del coche, si lo que buscas es conseguir ese distintivo medioambiental para olvidarte de las restricciones en las ZBE, un coche microhíbrido es la forma más barata de conseguirlo

En este sentido, también puedes recurrir a un coche con motor adaptado para funcionar con GLP o GNC. Consumen más, pero el precio del gas es mucho más bajo que el de la gasolina y al final ahorras

Para hacernos una idea, en el momento de escribir estas líneas el litro de gasolina 95 se paga a 1,531 euros de media (1,445 euros el litro de gasóleo), frente a los 0,943 euros del GLP. Un vehículo con esta tecnología es una opción muy interesante también para ciudad y hacer algún viaje, si cuentas con pocos recursos.

Motores híbridos HEV

Vamos con los motores híbridos (HEV). Estos son los llamados híbridos convencionales, para diferenciarlos de los enchufables y los ligeros. Consisten en un motor de gasolina unido a otro eléctrico con potencia suficiente para mover las ruedas en momentos puntuales.

Este tipo de motor es muy apropiado para la ciudad, porque consiguen consumos realmente bajos, debido al funcionamiento del sistema de propulsión. 

Estos vehículos no pueden circular en modo eléctrico más que unos minutos, normalmente unos dos kilómetros, ya que la batería es pequeña. Pero esa batería se recarga durante la conducción, en las frenadas y desaceleraciones, lo que hace que siempre haya un mínimo de energía para activar el motor eléctrico y apoyar al térmico.

Frente a un coche de gasolina, un híbrido es más caro, pero si se utiliza a menudo (sobre todo, en ciudad, insistimos), esa diferencia de precio quedará amortizada en poco tiempo. 

Motores híbridos enchufables (PHEV)

Ahora bien, si usas más el coche en ciudad, pero de vez en cuando sales a carretera para hacer una escapada de fin de semana y no quieres un eléctrico puro, porque son muy caros, por miedo a la autonomía o por no encontrar un cargador, un coche híbrido enchufable es el más adecuado.

Siempre se dice y con acierto que el híbrido enchufable combina lo mejor de dos mundos, el coche de combustión y el eléctrico. Estos automóviles tienen un motor térmico, generalmente de gasolina, y otro eléctrico más potente, con una batería más grande que los híbridos convencionales. 

Esta configuración permite circular una mayor distancia en modo eléctrico, generalmente, más de 40 kilómetros con una recarga, que es el requisito que establece la DGT para conceder la etiqueta CERO, la más ventajosa de todas.

No obstante, cada vez es más habitual encontrar en el mercado modelos que se acercan o, incluso, superan los 100 kilómetros de autonomía, lo que permite utilizarlos, prácticamente, como si fueran un eléctrico, pero con la tranquilidad de disponer de un depósito de gasolina para hacer viajes largos.

Además, estos coches se conducen como un eléctrico, tienen un sistema de frenada regenerativa que permite manejarlos con un solo pedal (al levantar el acelerador, el sistema retiene el avance casi como si frenara) y son igual de silenciosos.

Motores eléctricos

Por último, los coches eléctricos son ideales para la ciudad por su facilidad de uso. También son cómodos en autovía, pero están limitados por la autonomía. Pero, como vehículo para circular 100% por núcleos urbanos, es lo mejor y lo más cómodo. 

Tanto para los coches híbridos enchufables como eléctricos, la clave está en poder disponer de un cargador en casa, un sistema tipo Wallbox para recargar la batería por las noches. Sólo así se les sacará partido.

En resumen, si haces muchos kilómetros anuales, mayoritariamente por vías rápidas, motor diésel; para ciudad, gasolina, híbrido o eléctrico, dependiendo de sus posibilidades económicas; híbrido enchufable para ciudad y hacer viajes esporádicos sin miedo a quedarte sin autonomía.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España