El error de Paolo Stanzani que dio origen al Lamborghini Countach

El Lamborghini Countach fue la reacción a un coche equivocado presentado un año antes. Fue un error de Paolo Stanzani, como reconoció él mimo, lo que le llevó a crear el famoso superdeportivo italiano que sigue impactando 50 años después.

2024 es un año de celebración para Lamborghini. La marca de Sant’Agata Bolognese conmemora el 50º aniversario del Countach, es que posiblemente sea su coche más espectacular.

A menudo, los coches tienen una intrahistoria detrás que suele ser mucho más interesante que la historia. Interesante y desconocida. Y la del Lamborghini Countach lo es.

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La historia cuenta que el Lamborghini Countach se presentó el 11 de marzo de 1971 en el Salón del Automóvil de Ginebra, todavía como prototipo, y su éxito inmediato facilitó la decisión de convertirlo en un modelo de producción. 

Había pasado apenas seis años desde que la presentación del Lamborghini Miura en el Salón del Automóvil de Turín, también como coche conceptual, y nuevamente la nueva marca de coches de Ferrucio Lamborghini volvía a dar un golpe encima de la mesa.

Con la diferencia de que el Countach era mucho más extremo que el Miura en todos los aspectos. Fueron necesarios varios prototipos y tres años de desarrollo técnico e intensas pruebas en carretera para tener listo el modelo de producción, el Countach LP 400. 

Mientras se desarrollaba el coche, la marca italiana trabajó para crear la línea de montaje donde se fabricaría el nuevo superdeportivo. Este fue otro aspecto en el que el Countach fue revolucionario: por primera vez en la historia de la marca la carrocería se fabricaría de forma interna

Lamborghini Countach, un coche revolucionario en varios aspectos

Hasta ese momento, los coches de Lamborghini se fabricaban en dos lugares distintos: la propia compañía fabricada las piezas mecánicas en sus instalaciones y diferentes carroceros construían la carrocería en sus respectivas sedes, para luego enviarlas a Sant’Agata Bolognese, donde se ensamblaban con el chasis y los componentes mecánicos.

La decisión de trasladar la producción de la carrocería a la fábrica de Lamborghini tuvo un impacto inmediato y significativo en el crecimiento de la empresa.

Finalmente, la producción en serie del Lamborghini Countach comenzó en marzo de 1974. Desde ese momento se convirtió en leyenda y permaneció en el mercado durante 16 años, siendo sustituido por el Diablo.

El Countach fue el primer Lamborghini cuya carrocería se fabricó internamente, con los paneles realizados a mano, y el primero cuyos interiores fueron producidos por el Departamento de Tapicería de Lamborghini, una verdadera revolución que, 50 años más tarde, se ha convertido en una tradición en Sant’Agata Bolognese. 

Sobre el Lamborghini Countach se ha escrito mucho, así como de las sucesivas evoluciones que tuvo su motor V12 a 60 grados, construido en aluminio, que al principio entregaba 375 CV a 8.000 rpm, hasta los 455 CV de la edición 25 Aniversario.

Pero pocas personas conocen la verdadera razón que motivó la producción del Countach con esa estética tan agresiva y completamente disruptiva. 

La intrahistoria: el error de Paolo Stanzani que dio origen al Lamborghini Countach

El Lamborghini Countach fue la reacción a un coche equivocado. Un año antes se presentó en el Salón del Automóvil de Torino el Lamborghini Jarama, un modelo que destacó inmediatamente por sus buenas cualidades y un diseño realmente atractivo que le llevó a ganar un premio internacional. 

Sin embargo, “no era un coche para la clientela Lamborghini”. Así lo reconoció en una entrevista a Davide Cironi en 2015 el propio Paolo Stanzani, director técnico de Lamborghini en aquel momento y quien encargó el diseño del coche a Marcello Gandini, diseñador jefe de Bertone en aquel tiempo.

“Era un coche muy bonito, pero no era el coche para la clientela Lamborghini. Tanto es así que con este modelo fuimos a tocar la clientela de Maserati. Un coche muy refinado, muy bonito, no demasiado vistoso… Era un coche que me gustaba a mí. ¡Error!”, admitía en dicha entrevista que te dejamos arriba.

De hecho, Stanzani contaba una anécdota ocurrida el día que se presentó el coche en Turín: “Vino el director comercial de Ferrari me dijo: ‘ingeniero, felicidades por este coche, es realmente bonito. Sólo falta una cosa, el logo del Cavallino’”.

Este fue el punto de partida para crear el Lamborghini Countach, cuyo prototipo vería la luz un año después. Es decir, el Countach fue la reacción al Jarama.

La reacción de Stanzani

Pocos días después de presentar el Jarama, Paolo Stanzani estuvo una semana hablando con Marcello Candini, al que definió como “el más caprichoso de los diseñadores que hemos tenido en Italia y un gran técnico del automóvil”.

Permanecieron juntos durante todo ese tiempo proyectando cómo debía ser el futuro modelo, realizando varios bocetos y modelos a escala reducida. La consigna de Stanzanai a Gandini fue clara: “Lo más exasperado posible, ya después resolveremos los problemas”. 

El resultado fue el Countach, un coche que sí era para la clientela de Lamborghini. A diferencia de la de Maserati, “más tranquila, que no ama tanto la deportividad” o la de Ferrari, “muy aficionado a la marca, haga lo que haga”, la clientela de Lamborghini era particular, “de gente hecha a sí misma”.

Personas de diferentes sectores (“médicos, emprendedores, cantantes, etc”) que, del mismo modo que habían tenido éxito en su trabajo y en la vida, querían diferenciarse de los demás y demostrarlo. A veces con cierto afán de exhibicionismo, pero no siempre. 

“La clientela de Lamborghini no se fijaba sólo en la estética, que era importante, sino que necesitaba que también tuviese una técnica diferente, una mecánica distinta a los demás”, como ocurrió con el Miura, que fue el primer coche con una producción considerable que montaba un motor en prisión trasera-central.

O en el caso del Countach, que para una mejor distribución de pesos, montaba el motor atrás, pero la caja de cambios estaba delante. Un esquema que se ha mantenido hasta la llegada del Lamborghini Revuelto, que ya instala la caja de cambios detrás del motor de combustión y deja el tren delantero para los motores eléctricos.

“Para el Countach, heredero del Miura, intenté hacer algo nuevo, más original y marcadamente deportivo. Pero el resultado fue que la gente, cuando lo vio por primera vez, se asustó. Evidentemente, el Countach no era sexy como el Miura, pero era más difícil, más duro”. Es una de las frases de Paolo Stanzani que pueden leerse en el museo de la marca.

Durante los años en los que se comercializó, entre 1974 y 1990, el Lamborghini Countach fue un coche que, además de aparecer en los poster que adornaban las habitaciones de toda una generación y protagonizar películas como Los locos del Canonball, permitió a Lamborghini ser competitiva desde mediados de los 70 hasta 1990, y convertirse definitivamente en leyenda.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España