Toyota y Nissan advierten a sus compradores que los coches fabricados en EE.UU. no tienen la misma calidad que los japoneses: "Pueden tener huecos entre paneles y defectos de pintura"

Ambas marcas japonesas afirman que sus modelos ensamblados en Estados Unidos podrían no cumplir con las expectativas locales en cuanto a nivel de ajuste y acabado.
Tanto Toyota como Nissan mantienen una dura competencia en su mercado local y en otras regiones del globo, pero ahora se han puesto de acuerdo en una cosa. Los dos fabricantes nipones han avisado a sus clientes de que los vehículos construidos en el país norteamericano pueden tener una calidad inferior.
Durante décadas, los fabricantes de automóviles japoneses han invertido grandes cantidades de dinero en forjar una reputación de calidad muy alta.
Como resultado, los compradores japoneses tienen unas expectativas muy elevadas cuando se compran un coche. Por eso, Toyota y Nissan no quieren que se lleven una decepción y prefieren avisar: advierten a sus clientes en Japón que algunos de sus vehículos fabricados en Estados Unidos podrían no estar a la altura de las expectativas locales.
Las advertencias se aplican a los modelos importados de Estados Unidos, entre los cuales están el Toyota Tundra, que se fabrica en Texas, el Highlander, que sale de la planta de Toyota en Indiana, y el Nissan Murano, que se ensambla en la factoría de Tennessee.
Estos modelos forman parte de una iniciativa para aumentar la importación de vehículos estadounidenses a Japón, una medida que ha cobrado impulso en medio de las negociaciones comerciales entre Washington y Tokio.
Toyota y Nissan avisan a sus clientes sobre la calidad de algunos modelos fabricados en Estados Unidos

Sin embargo, los fabricantes japoneses lanzan una advertencia a sus clientes antes de que firmen el contrato que resulta sumamente vergonzosa para la industria automotriz estadounidense.
Según indica CarScoops, la documentación japonesa de Toyota recuerda repetidamente a los compradores que estos vehículos fueron diseñados para mercados extranjeros y que pueden diferir de las expectativas nacionales. Y no nos referimos a diferencias en los gustos sobre colores de pintura y tapicería.
En la sección que quizás resulte más sorprendente, Toyota señala que el acabado de pintura de los modelos Tundra y Highlander importados refleja un acabado propio del mercado extranjero y que los clientes pueden encontrar problemas como defectos de pintura, variaciones de color, marcas de pulido, abolladuras e incluso pompas en la pintura.
La compañía insiste en que estos problemas no afectan a la funcionalidad ni al rendimiento, pero desde luego no resulta agradable pagar los más de 42.000 dólares que cuesta el Tundra básico y encontrarse fallos de calidad de este tipo.
Por su parte, Nissan va aún más lejos. Según el medio local Drive, en su guía para el cliente sobre el Murano, se indica que el vehículo está "diseñado para mercados extranjeros" y difiere de los estándares de calidad japoneses.
Asimismo, advierte a los compradores de que pueden encontrar "una pequeña cantidad de suciedad en la superficie pintada", restos de sellador y "una ligera desalineación, como un pequeño desnivel o una diferencia en la superficie del panel o la pieza". Igual que Toyota, Nissan subraya que estos problemas no afectan al rendimiento.
Fallos en el equipamiento tecnológico

Los problemas en la calidad de los acabados no son las únicas limitaciones. Toyota informa a los compradores del Tundra que el sistema de reconocimiento de señales de tráfico podría no funcionar correctamente en Japón y que las pantallas del sistema de infoentretenimiento solo están disponibles en inglés.
Igualmente, Nissan señala que el Murano carece de menús en japonés, radio AM/FM y servicios NissanConnect. Para ser justos, ninguna de las compañías afirma que los vehículos sean defectuosos. Simplemente, tratan de rebajar las expectativas de unos clientes que están acostumbrados a unos estándares de calidad más elevados.
Sin embargo, no parece que sea una estrategia comercial muy buena. Con tantas opciones en el mercado donde elegir que no requieren de advertencias previas sobre calidad y equipan sistemas de seguridad e infoentretenimiento sin errores, resulta difícil pensar que estos modelos fabricados en Estados Unidos logren un éxito de ventas.
No es la primera vez que se cuestiona la calidad de construcción de los automóviles en Estados Unidos. Existe una opinión, más o menos generalizada, según la cual el nivel de los ajustes y la calidad de los materiales es peor, sobre todo, de los interiores.
Es verdad que muchos coches estadounidenses presentaban interiores de peor calidad, si se comparan con los europeos, por ejemplo. Pero quizá la crítica sea demasiado injusta, porque la realidad es que hay de todo.
Hoy, lamentablemente, el nivel de calidad de los acabados está menguando en general, debido a que las marcas deben invertir en electrificación y sistemas de seguridad sofisticados, entre otras razones, lo que incrementa el precio final. Y para que se mantenga lo más ajustado posible, tienen que recortar de otras partes.


