La alianza de Ford con Renault no es algo nuevo. Los americanos también se han unido con fabricantes de todo tipo

Ford y Renault se han unido para hacer coches eléctricos, pero no es la primera vez que los americanos sellan un acuerdo con otros fabricantes. Hacemos un repaso a sus alianzas.
A veces, las necesidades crean extraños compañeros de cama, como la alianza entre Volkswagen, BMW y Mercedes para desarrollar un software abierto. Hace pocas horas nos enteramos de un bombazo, una nueva unión, esta vez entre Ford y Renault para crear coches eléctricos. Sin embargo, no es la primera vez que los americanos se asocian con otros fabricantes.
La marca del óvalo y la del rombo han anunciado una asociación estratégica centrada inicialmente en el desarrollo de coches eléctricos asequibles y la exploración de oportunidades conjuntas en el segmento de vehículos comerciales ligeros (VCL).
La noticia marca un hito en la estrategia de ambas compañías para impulsar la electromovilidad en el continente: combina la ingeniería y la escala industrial de dos gigantes con el objetivo de optimizar costes y acelerar la transición hacia la movilidad cero emisiones.
La alianza entre Ford y Renault nace de la necesidad de alcanzar una mayor competitividad en un mercado de vehículos eléctricos en rápida ebullición. El eje central del acuerdo es el desarrollo de dos modelos eléctricos bajo la marca Ford basados en la avanzada plataforma Ampere del Grupo Renault.
Junto con la experiencia de producción del polo industrial ElectriCity de Renault en el norte de Francia, esta plataforma proporcionará a Ford una base tecnológica robusta para sus nuevos modelos. Está previsto que el primero de esos dos coches llegue a principios de 2028.
Por otro lado, el acuerdo enfre Ford y Renault contempla también una Carta de Intención para una posible colaboración en el segmento de vehículos comerciales ligeros (VCL) en Europa. Bajo este acuerdo, explorarán el desarrollo y la fabricación conjunta de VCL seleccionados, tanto bajo la marca Ford como Renault.
Otras alianzas de Ford a lo largo de la historia

A lo largo de su historia, Ford ha tenido alianzas estratégicas, adquisiciones y joint ventures. Algunas de las más destacadas fue el Premier Automotive Group, que incluyó a Jaguar, Land Rover, Volvo, Aston Martin.
Fue entre finales de los 80 y principios de los 90, cuando la firma de Dearborn se hizo con el control de esos fabricantes, lo cual se notó en varios aspectos del desarrollo de los coches.
Por ejemplo, en el caso de Jaguar, la mano de Ford se notó en los motores, introduciendo el bloque V8 por primera vez en la marca británica, que hasta entonces siempre había usado propulsores de seis cilindros en línea o V12.
El primer Jaguar con motor V8 fue el XK8 y después le siguió el XJ8 de la serie X308, que se parecía mucho estéticamente al XJ6 (X300), pero contaba con un motor V8 de 3.2 litros, 4.2 litros y un 4.0 sobrealimentado (versión XJR). Igualmente, se notó el toque de Ford en la botonería y en la calidad de algunos materiales.
La compañía de Detroit también ha sellado acuerdos con marcas como Mazda, Nissan y Volkswagen para desarrollo de vehículos comerciales (con Ford Otosan en Turquía y Changan Ford en China), además de colaboraciones con empresas de tecnología y movilidad, expandiéndose globalmente desde el inicio con franquicias y plantas internacionales.
Por ejemplo, gracias a la colaboración con Volkswagen, la marca del óvalo utiliza la plataforma MEB del grupo alemán para sus modelos eléctricos, como el Explorer y el Capri, igual que hacen el Cupra Tavascan, el Skoda Eyaq o el Volkswagen ID.4.
Una tendencia en el sector

En realidad, la relación entre Ford y Renault no debe causar ninguna sorpresa, ya que se inscribe en una larga tradición de acuerdos y sinergias industriales que han marcado la historia del automóvil.
De hecho, estas dos marcas saben muy bien lo que significa unir fuerzas y que, muchas veces es el camino más rápido para afrontar una serie de desafíos o cumplir una determinada hoja de ruta. Otra cosa es que sea la mejor opción, pero no entramos en eso.
Si echamos la vista atrás, encontramos numerosos ejemplos de cómo la colaboración o la influencia de un modelo en otro ha moldeado el mercado. Aunque los acuerdos específicos varían, el espíritu de cooperación industrial se hace eco en la historia.
Estos precedentes, aunque no siempre en alianzas directas y actuales entre ambos, ilustran la mentalidad de aprovechar la mejor ingeniería disponible para crear productos exitosos en el mercado.
Desde hace muchos años, Renault tiene una alianza con Nissan que incluye también a Mitsubishi. Los vehículos de Nissan han utilizado los motores de gasolina y diésel de la marca francesa.
No sólo eso, durante los años que operó Infiniti en Europa, la división de lujo de Nissan montó motores diésel de Mercedes, gracias a otra colaboración entre ésta y Renault. Del mismo modo, las versiones básicas de los Clase A y Clase B de la estrella utilizaban el conocido motor 1.5 dCi del rombo (y Dacia, y Nissan…).
¿Cuál suele ser la parte negativa de este tipo de sinergias? Principalmente, la pérdida de personalidad y de originalidad en los coches, la sensación de que te bajas de un coche y te montas en otro y apenas cambia el logo del fabricante y cuatro detalles más.
