Comparativa del Audi RS 3 vs. BMW M2: "Con uno de ellos hay que tener las cosas muy claras y dejar el miedo en casa"

Lamentablemente, los deportivos compactos auténticos como el Audi RS 3 o el BMW M2 de esta comparativa son diferentes de ver en los configuradores de las marcas. Por eso, para aquellos a los que todavía les sigue corriendo gasolina por las venas, se la brindamos. ¿Cuál es la mejor opción para el circuito?

Aún existen auténticos deportivos compactos con bujías y cilindros. A día de hoy, aportan aire fresco a nuestras vidas. ¿Baterías? ¿Tiempos de carga? ¿Carrocerías con exceso de kilos? En el cara a cara de hoy no tenemos nada de eso: enfrentamos a cinco pistones contra seis, los del  Audi RS 3 contra los del BMW M2, los 400 CV de potencia del de Ingolstadt contra los 480 del de Múnich. ¿No os suena a música celestial? A mí sí... y sin nada de electrificación,

La secuencia de encendido típica del Audi RS 3 (1-2-4-5-3) siempre ofrece un profundo rugido. Me encanta y despierta el instinto primario de cualquier aficionado al motor. Frente a él, el BMW M2 se presenta con una imagen bastante más radical (y no aceptada por todos). Su 3,0 litros suena igual de contundente, aunque las normas de la UE han tenido un gran impacto y por eso han domesticado considerablemente la experiencia sonora del bávaro. 

Para saber cuál de los dos es mejor, ambos van a rodar al límite en el Contidrom, la pista de pruebas del fabricante de neumáticos Continental. El trazado en el que se enfrentarán mide 3,8 kilómetros, pero antes de llegar a ese punto y lanzarlos a una vuelta rápida, vamos a hablar de datos concretos, como los de aceleración. Para ello, y para cumplir con las necesidades propias de un circuito, el RS 3 monta neumáticos Pirelli P Zero Trofeo R, mientras que BMW prefiere los Michelin Pilot Sport Cup 2 para su M2. 

A pesar de tener 80 CV menos, el deportivo de Ingolstadt esprinta desde parado hasta los 100 km/h en 3,7 segundos, mientras que el BMW M2 necesita 4,0 segundos para hacer el mismo ejercicio. Victoria moral para el de los aros, que se aprovecha de su tracción quattro para depositar toda la potencia sobre el asfalto desde el primer metro. 

Sin embargo, la situación cambia en la siguiente prueba: el RS 3 tarda 14 segundos en alcanzar los 200 km/h, mientras que el M2 supera esa marca en tan solo 12,4 segundos. Aquí la potencia bruta sí que ha jugado a favor del bávaro, que sale sonriendo, aunque de forma momentánea. ¿Por qué? Por que el punto es para Audi. 

¿Razón? Lógica: imagina una parrilla de salida en la que Audi y BMW ocupan la primera y la segunda posición. El semáforo se pone en verde y hay entre 200 y 300 metros hasta la primera curva. ¿Quién llega primero? Exacto, el Audi RS 3. Eso sí, hay que reconocer que, en cuanto a conducción, el M2 tiene todo lo necesario para ponerte los pelos de punta. 

A diferencia del Audi, es un deportivo puro, con propulsión trasera y un diferencial autoblocante no apto para todos los públicos. A esto se suma la posibilidad de ajustar el control de tracción en diez niveles, desde el más permisivo hasta el más restrictivo. En otras palabras: puedes elegir entre pimienta, pimentón y chile (y ya con el pimentón, que en nuestro caso sería el nivel cuatro, el control del acelerador se convierte en una cuestión de milímetros antes de que la parte trasera comience a derrapar. En el Audi, eso no lo puedes hacer).  

A una vuelta, el M2 impone su ley

Además, el M2 tiene una dirección que casi no conoce la posición cero y que debe manejarse con suavidad y determinación. No hay sitio para las dudas. En carretera abierta supone un desafío muy grande y hay que tener las cosas muy claras y dejar el miedo en casa. ¿Lo bueno? El conductor puede colocar fácilmente el coche en las curvas y, si la parte trasera gira demasiado, recuperar la trayectoria rápidamente con un movimiento mínimo de la dirección. 

Con un comportamiento así, los conductores más experimentados sabrán cómo ganar ventaja y, por eso, el BMW M2 recorre los 3,8 kilómetros del Contidrom en 1:30,22, con una velocidad máxima de 222 km/h. Eso es algo más de un segundo más rápido que el Audi RS 3, que recorre el circuito a una velocidad máxima de 212 km/h en 1:31,76. 

De todas formas, no siempre este tipo de coches cae en manos de conductores experimentados y por eso hay que aplaudir el concepto polivalente que han imprimido los responsables de Audi al RS 3. Mientras que el BMW M2 (y esta es la opinión unánime del equipo de pruebas) requiere un "esfuerzo considerable" en pista para sacarle un buen tiempo, el Audi se maneja con gran facilidad y menos margen de error desde la primera vuelta.

En el de los aros, además, la dirección es más lineal y ligera y requiere menos esfuerzo (y funciona con la misma precisión que la del M2). Además, con el control de estabilidad desactivado, el RS 3 es probablemente el quattro más ágil y con el mejor comportamiento en curva que Audi haya fabricado jamás. Esto se debe a varios elementos: el sistema Torque Splitter, que distribuye el par en las ruedas traseras, los amortiguadores adaptativos y la actuación de los frenos de forma selectiva (el Brake Torque Vectoring).

Todo ello permite al RS 3 trazar curvas con gran una precisión. No obstante, y aunque es cierto que hay momentos en los que la fuerza se transmite prácticamente solo a las ruedas traseras, el RS 3 siempre acaba empujando desde las ruedas delanteras. En otras palabras: a diferencia del M2, con su propulsión trasera pura, en el RS 3 falta la tendencia natural al sobreviraje del de Múnich, crucial para redondear las curvas (y eso se manifiesta al comparar los tiempos por sectores). 

¿Steptronic o DSG?

Hablemos de las cajas automáticas. Es cierto que el BMW, con su Steptronic de ocho velocidades, obtiene más puntos que el rapidísimo DSG de Audi, equipado con una velocidad menos. Las dos transmisiones nos han encantado por su velocidad de funcionamiento, aunque para lograr el mejor tiempo a una vuelta, en los dos casos hemos tenido que accionar manualmente las levas del cambio. Esto se debe a que ambos tienden a subir de marcha demasiado pronto y a no mantenerse en la zona alta del cuentavueltas

En cuanto a la integración del conductor con el coche, el M2 se lleva la palma. Sin embargo, este punto también cuesta la friolera de 18.000 euros, porque solo quien compre el paquete M Race Track podrá disfrutar de los exclusivos asientos deportivos M Carbon, que son maravillosos (aunque entendemos que no aptos para todos los públicos). En ellos no solo se puede ajustar el ángulo de inclinación o la altura, sino que también se puede gestionar el apoyo lateral de hombros y piernas al gusto del piloto.

En cambio, en los asientos deportivos RS del Audi, que tampoco son baratos (4.215 euros), esta opción no está disponible. Además, en comparación, uno se siente demasiado elevado en el RS 3 y no lo suficientemente integrado para las emociones fuertes. A algunos probadores esto les llevó a sentir que nunca encontraban la posición correcta para sentir el coche de verdad, ya que la distancia a los pedales y al volante no era la ideal (algunos son muy tiquismiquis). 

Siguiente capítulo: los frenos hacen su trabajo de forma soberbia tanto en el Audi como en el BMW, aunque en el M2 se pueden dosificar un poco mejor. Sin embargo, el sistema de frenos cerámicos RS opcional del RS 3 logra detener al coche  desde 100 y 200 km/h medio metro y casi un metro antes, respectivamente. Así que la victoria es para el Audi. 

En cuanto a los valores de consumo que hemos medido, el RS 3 es algo más económico, con 9,5 litros cada 100 kilómetros frente a 10,7 del BMW (en cualquier caso, nos parecen cifras más que razonables por todo lo que ofrecen).

Y otra cosa: quien compre la supresión de la velocidad máxima limitada a 250 km/h, podrá alcanzar los 290 km/h en el Audi (2.095 euros), mientras que en el BMW serán 5 km/h menos (285 km/h, por los 3.130 euros del Pack M Driver). 

Toca ir terminando la prueba. Vuelta de refrigeración y reducimos el ritmo para bajar también el pulso. ¿Conclusiones? Se puede decir que el BMW M2 es un deportivo puro que exige al conductor en todo momento. No admite dudas. Para aquellos que quieran dar rienda suelta a su pasión en los circuitos, el modelo de Múnich es (o debería ser) la primera opción. 

Sin embargo, el Audi RS 3 se lleva la victoria en nuestra clasificación general. Y lo consigue (curiosamente) fuera de la pista, con una mayor dosis de polivalencia para el uso diario: suspensión significativamente más agradable, carrocería más práctica de cinco puertas y maletero más grande. 

¿La guinda? El precio de compra también es más bajo. Mientras que BMW pide 96.650 euros por su M2 en su versión básica, Audi reduce esa cifra hasta los 84.860 euros.

Si buscas un deportivo compacto apto para el día a día, con un alto factor de diversión, un toque de sobriedad y la máxima velocidad, el Audi RS 3 debe ser tu elección. El modelo de Ingolstadt lo tiene todo para ser tu deportivo diario. Si lo que buscas, en cambio, es un modelo radical que te haga sudar, con aires 'tuning' y que no admita concesiones en situaciones extremas, tienes que decantarte por el BMW M2: su mayor precio está justificado.

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