Prueba

Hyundai i20 1.4 CRDi: ¡Qué bien te veo!

David López

24/09/2012 - 10:07

El Hyundai i20 1.4 CRDi estrena una ligera actualización para ponerse al día y se propone como una fresca alternativa para la ciudad. Ha crecido en dimensiones y su motor no es ningún tiro.

Los nuevos paragolpes han hecho crecer la longitud del Hyundai i20 1.4 CRDi en cinco centímetros, aunque la plataforma es exactamente la misma (batalla, vías delantera y trasera...). También cambian el frontal (más al estilo de los nuevos Hyundai i30 e Hyundai i40), los faros, los pilotos traseros y el diseño de las llantas de aleación. En el interior, el Hyundai i20 2012 no se distingue por ofrecer una calidad superlativa, pero resuelve muy dignamente el apartado de materiales y ajustes, con un equipamiento de serie muy práctico y por el que parte de su competencia tiene que agachar la cabeza: incluye el control de estabilidad, la conexión USB o los faros antiniebla desde el acabado más básico.

Equipamiento del Hyundai i20

En cualquier caso, una de las limitaciones a la que te vas a tener que enfrentar una vez elegido el acabado (hay cuatro disponibles), es que la dotación de serie solo la vas a poder mejorar con la pintura metalizada. Nada más... Dentro, la actualización del nuevo Hyundai i20 es más somera y solo afecta a la superficie del salpicadero, de tacto blando, y a parte de la instrumentación. Por ejemplo, el volante dispone ahora de más botones para controlar la radio, la velocidad de crucero o el teléfono, mientras que los mandos del climatizador son ahora más modernos. Y poco más. Como ves, esta puesta al día no supone ninguna revolución, pero le sienta fenomenal al segundo modelo más pequeño de la gama coreana.

Interior del i20 1.4 CRDi

Como te podrás imaginar, las cotas interiores del nuevo Hyundai i20 1.4 CRDI no cambian, lo que no es ninguna mala noticia, ya que es de los utilitarios más amplios, por encima de un Ford Fiesta o un Opel Corsa. A la hora de irte de fin de semana, tampoco vas a tener muchos problemas con el maletero, ya que caben 295 litros, lo que no está nada mal para su longitud. La boca de carga en su zona más baja es un poco estrecha, pero si abates los asientos te van a entrar bultos grandes sin mucho esfuerzo.

Motor

Luego ya en carretera, su motor 1.4 CRDi hará el resto y te llevará donde haga falta. No te esperes un tiro, porque no lo es. Sus 90 CV se muestran demasiado tranquilos y notarás que a la salida de los semáforos, y si estás en una pendiente, al i20 le cuesta salir a bajas vueltas. Donde no vas a tener queja es con el consumo. Si te lo curras mínimamente, vas a estar por debajo de los 5,0 litros y eso te va a permitir cubrir unos 900 kilómetros sin repostar. Eso sí, más vale que no te animes, porque entonces empezarás a ver las flaquezas de un Hyundai i20 CRDI que no está hecho para transmitir sensaciones al volante. Su dirección no es muy precisa y el esquema de suspensiones favorece más el confort que el dinamismo y eso hace la carrocería balancee más de la cuenta, algo que a tus amigos (sin Biodramina) no les hará mucha gracia.

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David López

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