Aparece un radar completamente envuelto como un regalo de Navidad con un mensaje bastante curioso: "Prohibido abrir los regalos antes del 25"

Las imágenes de este radar francés envuelto en papel de regalo navideño han dado la vuelta al mundo y no se descarta la aparición de más durante los próximos días.
En plena campaña navideña, donde las calles se llenan de luces, abetos y buenas intenciones, una imagen ha logrado romper la estética tradicional para lanzar un mensaje mucho más ácido. Días previos al 25 de diciembre, un radar francés había sido envuelto por una persona, aún sin identificar, que dejaba el siguiente mensaje: “Prohibido abrir los regalos antes del 25”.
El dispositivo, ubicado en un lateral de la calzada, apareció a primera hora de la mañana transformado en un paquete gigante. Con un papel de colores brillantes, un lazo rojo de grandes dimensiones y una caligrafía cuidada, el radar ha dejado de ser un elemento punitivo para convertirse en una sátira visual que ha desatado las carcajadas (y los aplausos) de los conductores que transitaban por la zona.
Una protesta con envoltorio de lujo
La autoría de este "regalo" sigue siendo un misterio, pero la intención parece clara. Al envolver el radar, los responsables han anulado su capacidad operativa, ya que la lente de la cámara y el sensor de velocidad han quedado completamente tapados por el papel de regalo, impidiendo que el dispositivo pueda multar a los vehículos que superen el límite de velocidad.
Además, el mensaje que acompaña al paquete, «Prohibido abrir los regalos antes del 25», juega con una doble lectura cargada de sarcasmo. Por un lado, apela a la tradición infantil de esperar a la Navidad para descubrir las sorpresas.
Por otro, lanza un dardo a la administración. Al impedir que el radar funcione hasta el día 25, los responsables han "regalado" a los conductores unos días de tregua frente a las multas en ese tramo específico.
El fenómeno viral: del asfalto a las pantallas
La fotografía, publicada por el medio El Español, no tardó en saltar de las redes sociales a los grupos de WhatsApp de conductores. En plataformas como X (antes Twitter), los usuarios han celebrado la originalidad de la acción. «Es la primera vez en el año que alguien mira un radar con una sonrisa», comentaba uno de los usuarios.
Mientras que otros señalaban la ironía de considerar a un radar como un "regalo", haciendo referencia al carácter recaudatorio que muchos ciudadanos atribuyen a estos dispositivos.
La estampa es, sin duda, casi surrealista. Un elemento de vigilancia estatal, a menudo percibido como frío y autoritario, mimetizado entre la parafernalia festiva de diciembre. La precisión con la que ha sido envuelto sugiere que no fue una acción improvisada, sino un acto de "guerrilla urbana" planeado para avergonzar o, al menos, cuestionar la presencia de estos dispositivos en fechas de gran movilidad.
¿Vandalismo o arte de protesta?
Mientras los conductores celebran la ocurrencia, las autoridades no han mostrado la misma simpatía. Aunque el radar no parece haber sufrido daños estructurales, el hecho de cubrir un elemento de seguridad vial puede ser considerado una infracción administrativa.

Sin embargo, la dificultad para identificar a los "elfos" responsables de este paquete hace que, por ahora, la investigación esté en punto muerto.
Además, los operarios de mantenimiento, que previsiblemente han tenido que "abrir el regalo" antes de la fecha indicada en el cartel, se enfrentan a una situación inédita. Retirar el envoltorio supondrá devolver la operatividad al radar, pero también acabar con la broma que ha hecho que miles de personas miren de otra forma a las cajas grises que vigilan nuestras carreteras.
La Navidad de los radares
Este suceso abre un debate recurrente en estas fechas sobre el aumento de los controles de velocidad y la vigilancia en carretera. Al convertir el radar en un regalo, los autores han logrado que la conversación pública gire en torno a la vigilancia vial desde una perspectiva humorística.
Por el momento, las autoridades ya han retirado el papel de regalo y la investigación sigue en curso, ya que, tras la viralización del hecho en redes sociales, no se descartan otros “regalos navideños” en las carreteras francesas.
Aún así, esta sorpresa navideña nos ha recordado que, incluso en la era de la tecnología y la vigilancia constante, siempre hay hueco para la ironía y la sorpresa. La pregunta ahora es si otros radares del país aparecerán "empaquetados" en los próximos días, siguiendo la estela de este regalo que nadie pidió, pero que todos han querido comentar.


