Un acto vandálico acaba con un radar de tramo y la DGT tiene que retirarlo

Imagen previa a la desinstalación del radar del tramo GR30
Imagen previa a la desinstalación del radar del tramo GR30L. F. R.

La Dirección General de Tráfico y la Guardia Civil han iniciado una investigación para sancionar duramente a los responsables de la vandalización del radar.

Un grave acto vandálico ha dejado inutilizado el crucial radar de tramo ubicado en la Circunvalación de Granada (GR-30), obligando a la DGT a tomar medidas drásticas. Como consecuencia de los daños sufridos, el sofisticado dispositivo de control de velocidad, vital para la seguridad vial, tuvo que ser retirado para proceder a su urgente reparación, interrumpiendo temporalmente su función de vigilancia en uno de los puntos más conflictivos de la red viaria andaluza.

Sin embargo, este suceso no solo representa una cuantiosa pérdida económica y material, sino además un desafío a la autoridad pública, puesto que este tipo de delitos, dirigidos a sabotear infraestructuras de seguridad, están penados con severidad por el Código Penal.

De hecho, esta noticia ha generado una oleada de indignación entre las autoridades y los ciudadanos conscientes de la importancia de estos mecanismos para la prevención de accidentes.

El suceso se confirmó a principios de esta semana, cuando técnicos de mantenimiento de la Dirección General de Tráfico (DGT) y efectivos de la Guardia Civil de Tráfico detectaron que el equipo de medición de velocidad media, instalado estratégicamente en la GR-30, presentaba daños estructurales graves e irreparables a simple vista.

Los desperfectos, claramente intencionados y resultado de una acción premeditada, afectaron a componentes clave del cinemómetro de tramo, dejándolo completamente inoperativo.

Este radar, situado en un segmento específico de la autovía granadina, había sido diseñado para controlar la velocidad media de los vehículos, una metodología que, según numerosos estudios, resulta más eficaz para reducir la siniestralidad al evitar la picaresca del "frenazo" justo antes del punto de control.

Ante la imposibilidad de garantizar el funcionamiento y la integridad del equipo, se procedió a su desinstalación inmediata para trasladarlo a un centro técnico especializado.

Es más, fuentes de la DGT confirmaron que la retirada es temporal y tiene como único objetivo su reparación integral, asegurando que el radar volverá a instalarse próximamente en su ubicación original, dada la necesidad de mantener el control de velocidad en esa zona.

La elección de este radar por parte de los vándalos no es casual. El dispositivo había sido instalado en la GR-30, la Circunvalación de Granada, concretamente en un tramo de alta concentración de tráfico y, tristemente, de siniestralidad. Se trata de un punto de la vía donde, históricamente, el exceso de velocidad ha sido una causa recurrente de accidentes, algunos de ellos con graves consecuencias.

La puesta en marcha de este radar de tramo, que cubre la medición entre los kilómetros 12 y 9 en sentido Jaén, había sido un esfuerzo reciente de la DGT para mejorar los índices de seguridad vial en la provincia, tras un periodo de pruebas y concienciación a los conductores. La intención de la administración era clara: proteger vidas, no solo sancionar.

Además del daño material, las implicaciones legales son serias. El sabotaje de bienes públicos, y más aún de aquellos dedicados a garantizar la seguridad, está tipificado en el Código Penal. 

Por ello, la Guardia Civil ha iniciado una investigación exhaustiva para dar con los responsables de este ataque, revisando grabaciones de cámaras de seguridad cercanas y buscando cualquier indicio que pueda conducir a su identificación y posterior enjuiciamiento.

Este incidente en Granada se suma, lamentablemente, a una serie de actos de vandalismo contra radares que se han registrado en diversos puntos de la geografía española. La DGT ha recordado en múltiples ocasiones que la destrucción de estos aparatos no solo es un delito, sino que atenta directamente contra la seguridad vial del conjunto de la población, al eliminar un elemento disuasorio clave contra la conducción irresponsable.

La retirada forzosa del radar de tramo de la Circunvalación de Granada tras un acto de vandalismo subraya la fragilidad de las infraestructuras de control y la seriedad con la que la administración debe tratar este tipo de agresiones. 

Mientras la DGT trabaja a contrarreloj para reponer el equipo y garantizar la seguridad en este punto crítico, la Guardia Civil prosigue su búsqueda de los autores, quienes, de ser capturados, se enfrentarán a consecuencias legales y económicas severas por atentar contra el bien común. 

La promesa de la DGT es clara: el control volverá, y la impunidad no tendrá cabida ante el ataque a los elementos diseñados para proteger la vida en carretera.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España