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Reportaje

Motor

La increíble historia del Skoda Sagitta

La increíble historia del Skoda Sagitta

La “flecha”

Durante el periodo de entreguerras, Skoda produjo un vehículo superventas, el Popular, del que realizó numerosas versiones, entre ellas, una de acceso más asequible, llamada 995 Popular ‘Liduška’. El desarrollo de este último empezó con varios prototipos que sirvieron para experimentar con nuevos motores. La increíble historia del Skoda Sagitta es la historia de esos prototipos. 

El desarrollo del 995 Popular comenzó en 1936, cuando la sombra de los totalitarismos, tanto fascista como comunista, comenzaba a amenazar la paz en Europa. Una paz que ya había desaparecido en España, con el estallido de la Guerra Civil

Era también la década de la Gran Depresión, provocada por la caída de la bolsa de Nueva York en otoño de 1929, llevándose por delante el espíritu de optimismo de los “Dorados Años 20”. 

Tres prototipos de Skoda que deberían haberse fabricado

Skoda estaba relativamente bien preparada para este momento de inflexión. La compañía había abierto una planta con modernas líneas de producción en Mladá Boleslav apenas unos meses antes, por lo que fue capaz de fabricar a bajo precio. 

Por otra parte, dio también un paso importante hacia la producción de coches asequibles para un mayor segmento de la población, cuando abandonó los vehículos basados en bastidores de tipo escalera. 

El desarrollo de una nueva generación de modelos con un chasis tubular central, significativamente más ligero, y una avanzada suspensión independiente, que ofrecía un mayor confort durante la conducción y requería un menor mantenimiento, empezó en verano de 1932 en el distrito praguense de Letňany, bajo el liderazgo de Josef Zubatý.

La increíble historia del Skoda Sagitta

La increíble historia del Skoda Sagitta
El desarrollo del Skoda Sagitta comenzó entre 1936 y 1938.

Aunque la marca checa contaba con sobrada experiencia, desde 1906, en la producción de motores de cuatro tiempos y cuatro cilindros refrigerados por agua, los distintos prototipos que probó Zubatý mostraban los grandes esfuerzos para ir más allá de las tecnologías de probada eficacia y pensar en ideas originales para desarrollar nuevos vehículos.

En enero de 1933, desarrolló una alternativa: un motor de dos cilindros en V, de cuatro tiempos y refrigerado por aire, con un desplazamiento de entre 750 y 800 cc y cerca de 16 CV de potencia. En junio, el prototipo se estrenó en el Skoda 112. Sus ruedas traseras estaban impulsadas por un motor V2 de dos tiempos y un solo cilindro instalado en la parte trasera. 

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Pero eso no fue todo: en otoño, se creó otro motor V2 de cuatro tiempos refrigerado por agua y con un desplazamiento de 850 cc y, en septiembre, le siguió un V2 de dos tiempos, el Tipo 222. Pero ni siquiera este pudo ganarse a la dirección de la compañía. 

En octubre de 1933, dieron luz verde a la realización de pruebas adicionales con otro motor de cuatro tiempos que condujeron al prototipo 215 con un motor de dos cilindros en línea de 804 cc y 15 CV.

Sin embargo, en el nuevo modelo de serie, el 420 Standard introducido en 1933, volvió a imponerse el silencioso, económico y fiable motor de cuatro tiempos de cuatro cilindros. Al igual que el 418 Popular, que se presentó en febrero de 1934, tenía un desplazamiento de 902 cc.  A partir de abril de 1934, se sumó a la gama el Skoda 420 Popular con un motor de cuatro cilindros y 995 cc de 22 CV.

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Aunque la producción de estos motores costaba eran más caros, la compañía checa fue capaz de ofrecer el nuevo vehículo a un precio que rivalizaba con los modelos de dos cilindros de la competencia. 

Incluso, pese a utilizar materiales de una calidad claramente superior al 420 Standard de cuatro plazas, el 418 Popular tenía un precio más barato, gracias a la eficiente línea de producción. 

Necesidad de un coche más asequible

La increíble historia del Skoda Sagitta
El Sagitta medía 3,40 metros de largo y tenía una batalla de 2,10 metros.

Pero el Popular se estaba convirtiendo en un vehículo cada vez más grande e, incluso, las versiones básicas seguían siendo demasiado caras para resultar atractivas a un amplio público. Así que en el seno de la compañía comenzaron a idear un modelo más pequeño y económico.

Estos llegaron en la forma de los prototipos conocidos como Skoda Sagitta, cuyo nombre significa ‘flecha’ en latín, en referencia al logo de la marca. Aunque no es posible determinar la fecha exacta de su desarrollo, el inicio del proyecto se sitúa entre 1936 y 1938

El coche debía tener una distancia entre ejes de 2,10 metros, los vehículos de prueba medían 3,40 metros de largo, 1,32 de ancho y 1,42 de alto. El primer prototipo se montó sobre ruedas en abril de 1936 y contaba con un chasis tubular y cuatro ruedas individuales suspendidas de ballestas semielípticas de montaje transversal

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Bajo el capó, estaba el motor V2 de cuatro tiempos del programa de pruebas de Zubatý, ahora con control de válvulas SV, 844 cc de desplazamiento y 15 CV, a 3.000 vueltas. Estaba refrigerado por aire en vez de por agua y contaba con carburadores Solex BRFH en lugar de los iniciales Zenith 26 VEH. Además, tenían un filtro de aire que consistía en una malla metálica bañada en aceite. 

Al precalentar el colector de admisión usando los gases de escape facilitaba el arranque del motor. La red eléctrica de a bordo estaba basada en un sistema de seis voltios del especialista suizo Scintilla. El prototipo alcanzaba una velocidad de 70 km/h, con un consumo medio de carburante de 5,5 litros a los 100 kilómetros.

El motor se asociaba a un cambio de tres velocidades, con la caja de transferencia situada en el eje trasero, formando una avanzada unidad de eje transversal. Esto mejoraba la tracción en las malas carreteras de la época, que muchas veces no estaban asfaltadas. 

Dos ejemplares han sobrevivido

La increíble historia del Skoda Sagitta
Skoda 995 Popular, basado en el prototipo Skoda Sagitta.

Hoy, se conservan dos unidades de este Skoda Sagitta en el museo de la marca en Mladá Boleslav. El coupé, plenamente restaurado y pintado de color marrón metálico, es parte íntegra de la exposición permanente. 

Tiene ventanillas correderas en las puertas laterales, una solución que no requiere manivelas, mejorando así la sensación de espacio a la altura de los codos. Otro modelo coupé está pendiente de ser restaurado en el almacén del museo. 

Aunque estos pequeños coches no llegaron a la producción en serie, cumplieron con su propósito: muchos elementos, como el motor montado longitudinalmente por delante del eje frontal y la parrilla, fueron incorporados al 995 Popular 'Liduška', fabricado a partir de noviembre de 1938. 

A pesar de su motor más elaborado, con 995 cc y 22 CV, y su carrocería 400 milímetros más larga, se convirtió en todo un éxito tanto a nivel de precio como a nivel de ventas: Skoda solo pedía por él 17.300 coronas, sin contar el IVA. En 1946, un total de 1.478 unidades del 'Liduška' habían salido de la línea de producción.

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