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Reportaje

Motor

La increíble historia del Rolls-Royce Phantom

La increíble historia del Rolls-Royce Phantom

El 4 de mayo de 1904 se reunieron en el Hotel Midland de Manchester (Inglaterra) Henry Royce y Charles Stewart Rolls para fundar Rolls-Royce, la marca de coches de lujo por antonomasia. Se acaba de cumplir el 118 aniversario de su nacimiento y aprovechamos para contarte la increíble historia del Rolls-Royce Phantom, su modelo más icónico y representativo.

Mediante la combinación del genio de la ingeniería de Royce y el talento de Rolls, pronto fueron reconocidos como el fabricante del 'mejor automóvil del mundo', un título que Rolls-Royce Motor Cars conserva con orgullo más de un siglo después.

El producto estrella de la marca ha sido es y será el Rolls-Royce Phantom, que se hace a mano en la factoría de Rolls-Royce en Goodwood. Un modelo icónico cómo pocos con una historia muy curiosa que estás a punto de conocer al detalle.

Los orígenes del Rolls-Royce Phatom: Phatom I

En los primeros días de la industria automotriz, los fabricantes de automóviles de lujo producían solo los componentes mecánicos (motor, transmisión, chasis, etc.) y las carrocerías eran diseñadas y construidas por carroceros independientes según las especificaciones del cliente.

El Phantom reemplazó al Silver Ghost en 1925 y desde el principio, se ganó el título de 'el mejor automóvil del mundo' gracias a la calidad superior y los diseños de los distintos componentes mecánicos. Por tanto, era la mejor plataforma en la que los carroceros podían alcanzar la cúspide de su oficio.

La familia Phantom nació en 1925 cuando Rolls-Royce lanzó el Phantom I. Con su enorme cifra de par y tecnología de punta que permitió acuñar ya en sus orígenes el famoso eslogan 'Magic Carpet Ride' (rodar como sobre una alfombra mágica).

El nuevo modelo estableció de inmediato los rasgos fundamentales que definirían a esta saga en los próximos 100 años. Entonces, como ahora, Rolls-Royce se negó a dormirse en los laureles y, en 1929, su sucesor estaba listo para el mercado.

Rolls-Royce Phantom II: año 1930

Rolls-Royce Phatom I de 1930

El Phantom II representó otro cambio radical en ingeniería y tecnología en 1930. Además, de manera añadida, la compañía presentó el Phantom II Continental, que les dio a los clientes la opción de un modelo más orientado al rendimiento para aquellos que preferían conducir por sí mismos. 

El automóvil estándar, de distancia entre ejes más larga, se mantuvo para uso con chofer. Esta práctica sentó el precedente y así se diferenció a partir de ese momento entre Phantom y Phantom Extended Wheelbase (batalla larga).

 Si bien el nuevo Continental podía alcanzar velocidades de hasta 150 km/h, aún no era tan rápido como algunos de sus rivales. La empresa decidió resolver el asunto de una vez por todas. 

Rolls-Royce Phantom III: año 1934

Rolls-Royce Phantom III de 1934
Alpine Eagle Ltd.
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Alpine Eagle Ltd.

En 1934, aplicando su probada experiencia con motores aeronáuticos, desarrolló un nuevo motor V12 de 7,3 litros, montado sobre un nuevo chasis. El Phantom III resultante, cuando estaba equipado con una carrocería liviana, era capaz de superar las 160km/h. 

En 1939, Rolls-Royce produjo un automóvil experimental, apodado ‘The Scalded Cat’ ('El gato escaldado'). En años posteriores, este automóvil se prestó a menudo a personas influyentes, incluidoa su Alteza Real el Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo. 

Rolls-Royce Phantom IV: año 1950

El duque quedó tan impresionado que persuadió a Rolls-Royce para que le construyera una versión más formal. Y la marca cumplió con lo prometido. El resultado fue el primer Phantom IV, que fue entregado en julio de 1950. 

El automóvil permanece en servicio de primera línea (aunque para servicios muy exclusivos) en las Caballerizads Reales de del Palacio de Buckingham y se comenta que siguen llamándolo por su nombre en clave previo a la entrega, Maharajah. 

Aunque originalmente se pensó como un 'one-off' (modelo único), finalmente se construyeron 18 unidades del Phantom IV. De ellas, 17 fueron comisiones suntuosamente designadas para otras realezas y jefes de estado; el otro, de manera un tanto extraña, fue construido como una camioneta para que Rolls-Royce lo usara como transporte y prueba de componentes en la carretera.

Rolls-Royce Phantom V y VI: año 1959 y 1967

Rolls-Royce Phantom VI de 1966
P&A Wood
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P&A Wood

En 1959, la marca lanzó el Phantom V, equipado con un motor V8 más actualizado. En 1967 recibió sutiles cambios técnicos que se consideraron, en el último momento, suficientes para justificar su redesignación como Phantom VI.

En 1968, el único carrocero auténtico que quedaba en Gran Bretaña era la propia empresa interna de Rolls-Royce, Mulliner Park Ward, quien se encargó de seguir dando vida a este modelo hasta mediados de la década de 1980, hasta que la producción se redujo a solo dos o tres unidades por año y finalmente cesó por completo en 1992. 

Rolls-Royce Phantom VII: año 2003

Rolls-Royce Phantom VII de 2015

Un minuto después de la medianoche, el 1 de enero de 2003, se entregó el primer Phantom VII a su nuevo propietario: el primer automóvil producido en la nueva sede de Rolls-Royce en Goodwood (Inglaterra). 

Se trata de una interpretación completamente moderna de las líneas y proporciones características de la marca, tal como las estableció por primera vez el propio Sir Henry Royce, fue construido  internamente por Rolls-Royce, con carrocería monocasco y ensamblado a mano por un equipo de hábiles artesanos. 

Además, el programa Bespoke de la marca significaba que el nuevo Phantom era efectivamente un lienzo sobre el cual los clientes podían realizar sus propias visiones y deseos. Así, durante su vida útil de 13 años, el Phantom VII consolidó a Rolls-Royce como el fabricante de motores de superlujo preeminente del mundo.

Rolls-Royce Phantom VIII: año 2016

rolls-royce Phantom vista lateral

En 2016 Rolls-Royce presentó Phantom VIII. Este fue el primer Rolls-Royce que se construyó sobre la arquitectura de lujo patentada de la marca, una estructura fabricada completamente de aluminio y diseñada para sustentar todos los futuros automóviles producidos en Goodwood.

El Phantom VIII está diseñado específicamente para ser la plataforma definitiva para encargos a medida. Lo que ha significado la consecución de algunos de los proyectos técnicamente más ambiciosos y desafiantes jamás emprendidos por los diseñadores, ingenieros y artesanos especializados de la marca. 

También es el único modelo de Rolls-Royce que presenta 'la Galería', una franja ininterrumpida de vidrio que recorre todo el ancho de la fascia, detrás de la cual el cliente puede exhibir una obra de arte o un diseño encargado.

Y para terminar con la increíble historia del Rolls-Royce Phantom, nada como una frase que declara la propia marca: “las pequeñas cosas hacen la perfección, pero la perfección no es poca cosa”.

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