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Prueba: Rolls-Royce Phantom 2018. ¿El mejor coche del mundo?

29/10/2017 - 07:38

Rolls-Royce tiene con este modelo las miras más ambiciosas que puede tener un fabricante. Se resumen en una declaración de la propia marca: "Crear el mejor coche del mundo". Nosotros nos hemos puesto al volante. Prueba: Rolls-Royce Phantom 2018.

De entrada, hay que echar un par de miradas para darnos cuenta de que estamos ante el nuevo Rolls-Royce Phantom. Mantiene las líneas clásicas de su antecesor, pero la parrilla llega ahora más alto, y se ve más integrada en el morro. Los faros tienen nuevos gráficos, y van enmarcados por las luces diurnas. Un dato llamativo: los marcos de las ventanillas son, según la propia marca, "la porción más grande de acero noble pulido a mano que ha tenido nunca un coche". Las puertas de apertura opuesta ya son una seña de identidad de la exclusiva berlina británica.

VIDEO: El Rolls-Royce Phantom de 2018 en movimiento

El nuevo Phantom es el primer modelo de Rolls-Royce sobre la nueva plataforma: llamada "Architecture of Luxury", es un bastidor de aluminio y será la base para los futuros coches de la marca. La novedad es que se puede adaptar a una gran variedad de motores y conceptos de movilidad. La marca promete, respecto al modelo anterior, un peso menor y una carrocería que aumenta su rigidez un 30%. El coche más silencioso del mundo La marca se ha propuesto también esta meta. Y para eso, ha invertido nada menos que 130 kilos en material insonorizante. Por cierto: la marca aún no ha adelantado precios, pero sí que estará disponible a partir de comienzos de 2018. Una cosa es segura: estará por encima de los 400.000 euros.

Paraguas de 900 euros

Pero dejémonos de cháchara  y pasemos al interior. Las puertas, que la marca denomina Coach Doors, se abren con tan amplitud que accedes casi sin querer, sin el más mínimo esfuerzo. Y se cierran con solo apretar un botón, por medio de un sistema eléctrico. Por supuesto, de entrada me siento detrás, donde irán la mayoría de los propietarios de un coche como este. Los asientos son muy cómodos y se pueden regular en una posición prácticamente horizontal. Y eso que nuestra unidad de pruebas no equipaba los asientos-cama opcionales. Son dos asientos individuales separados por una consola central que esconde una nevera con dos copas de champán, y espacio para botellas. Sobre mí, con solo apretar un botón, el techo se convierte en un cielo estrellado con 1.344 diodos de led. Delante hay dos pantallas, integradas en los respaldos anteriores, que se muestran apretando a otro botón, y se controlan con un mando iDrive. La mampara que las recubre hace las veces de mesita de cortesía.

GALERÍA: Las obras de arte para los interiores de Rolls-Royce:

El nivel de acabados es colosal: allí donde se posa la vista, encuentras el cuero más refinado, y madera noble a mansalva. Otro dato: el interior está recubierto por hasta 13 tipos de pieles distintas. Otro: en las puertas se esconden paraguas que sobresalen apretando un botón. No los pierdas nunca: cada uno cuesta 900 euros. El Phantom no solo da placer a los pasajeros: también al chófer. El lujo continúa en las plazas delanteras. Muchos controles se agrupan en un volante cuyo volante es mucho más grande de lo que se espera en una berlina. El salpicadero de tras partes está compuesto por pantallas LCD, con tecnología heredada del BMW Serie 7, si bien los gráficos están diseñados pro la propia Rolls-Royce. Al igual que en las plazas traseras, el control se concentra en un mando iDrive. Un detalle que nos ha llamado la atención: tras un acristalamiento del salpicadero, se muestra una obra de arte de The Gallery, de Rolls-Royce. Qué artista y qué motivo, es algo que elige el comprador.

¡Arrancamos!

Conducir un Rolls-Royce Phantom es una experiencia sin igual. No en vano, hablamos del buque insignia de la marca epítome del lujo desde hace 92 años. Lo primero que nos llama la atención: no hay diferentes modos de conducción. "Este coche no lo necesita. Tiene que hacerlo todo perfecto, y punto", dicen los británicos. Delante de mí veo un indicador de la reserva de potencia. Un poco más allá, se esconde un monstruoso V12 de 6,75 litros, que proyecta 571 CV y unos descomunales 900 Nm de par a las rudas traseras. Por eso resulta casi irreal la ligereza con la que se mueve esta mole, que pesa en torno a las 2,6 toneladas. Gracias al eje trasero direccional, ya no solo se mueve con absoluta suavidad y aplomo en recta; también en curvas. ¿Suavidad de marcha? Este coche la lleva a otra dimensión: su suspensión neumática, por medio de una cámara, anticipa las irregularidades del  asfalto y adapta su posición. Así, es como si desaparecieran. Uno tiene la sensación de ir en una alfombra voladora. Así, ni la más mínima vibración del V12 altera a los pasajeros, el ruido de rodadura de sus 22 pulgadas no se siente dentro, y el viento se queda fuera. El silencio es absoluto hasta los 140 km/h. Y así se cumple otra máxima de la marca: no conduces un Rolls, sino que un Rolls te conduce a ti.

Hemos probado 1 versión del Rolls-Royce Phantom

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