Prueba

Mercedes S500 Plug-In Hybrid: ¡lo conducimos!

Luis Guisado

El Mercedes S500 Plug-In Hybrid es el no va más en cuanto a eficiencia dentro de la Clase S, lo que no es decir poco. Llega con un motor V6 de tres litros y otro eléctrico que en conjunto rinden 442 CV. Consume 2,8 l/100 km.

El Mercedes S500 Plug-In Hybrid es la apuesta de la gente de Mercedes para captar al cliente que busca una berlina de representación con ese ‘algo más’ que muchas veces parece buscar este tipo de cliente.

Para situarnos, lo más parecido que me viene a la mente es el Porsche Panamera S E-Hybrid,. Como el S500 Plug-In Hybrid, es un híbrido enchufable, aunque con 416 CV se queda por detrás del modelo de la estrella, al menos en cuando a cifras. De todas formas, en la marca de Stuttgart (la que lleva la estrella en el capó, quiero decir) prefiere mirar a los Audi A8 Hybrid Largo y BMW Serie 7 ActiveHybrid como rivales naturales.

Este S500 híbrido tiene la particularidad de que solo se venderá con la batalla larga. Es decir, que se trata de una berlina de 5,24 metros de largo y 2.215 kilos de peso. Ante mi pregunta de por qué solo se venderá como versión larga, el responsable de desarrollo me contestó quue el Mercedes Clase S se diseñó primero como versión extendida para mantener las proporciones, y que luego se ‘acortó’, por lo que lo natural es decantarse por esta variante. Además, esperan que el cliente que se haga con este coche esté en lugares como Estados Unidos o los habituales mercados orientales, además de Rusia, claro, donde las berlinas de lujo de configuración larga son más habituales.

Para propulsarse, el S500 plug in utiliza el motor V6 de tres litros (M276) alimentado por dos turbos que por sí mismo ofrece 333 CV a 5.250 rpm y 480 Nm a 1.600 vueltas y a un motor eléctrico que se aprovecha de la experiencia acumulada con el el Mercedes AMG E-Cell. Pesa 114 kilos, tiene una autonomía máxima de 33 km y ofrece 85 kW (unos 115 CV) y 650 Nm desde el inicio, por lo que disfrutas de unas salidas fulgurantes  similares a las de un deportivo. La parte mala es que utiliza una batería que ocupa 96 litros de volumen, por lo que el maletero pierde cierta practicidad.

Como curiosidad, los dos propulsores están acoplados a la caja automática de siete velocidades 7G-Tronic. Cuando funciona en modo eléctrico, el M276 se desacolpa para no interferir entre la caja y el ‘electromotor’.

Para probar el resultado de semejante virguería técnica he volado hasta Copenhague, donde me espera una unidad con la opción de chófer. Es decir, dos asientos traseros individuales que son más cómodos que los que puedes tener tú en tu salón, y un equipamiento como para estar horas ‘toqueteando’ en el menú de control. Menú, por cierto, que se te muestra en una espectacular pantalla de 12,3 pulgadas.

Presiono el botón de arranque y el Mercedes S500 Plug-In Hybrid arranca en absoluto silencio, algo habitual en este tipo de coches, aunque no deja de sorprender en un modelo de estas características. Pongo la palanca en D y piso el acelerador. Tengo la sensación de que no he encendido bien el coche cuando empiezo a moverme sin emitir ningún ruido.

En marcha, dentro del habitáculo no notas nada más que los baches de la carretera, y muy filtrados: el S500 híbrido no deja de lado el carácter señorial de los Mercedes Clase S, de los que hereda también su dinámica.

Eso quiere decir que el Mercedes S500 Plug-In Hybrid rueda con aplomo gracias a una generosa batalla de nada menos que 3,16 metros, y sin embargo es relativamente manejable. En las calles estrechas de la capital danesa he podido maniobrar en absoluto silencio sin problemas (tiene un diámetro de giro de 12,3 metros, lo que no está nada mal) y además disfruto de una visibilidad bastante buena a pesar de lo voluminoso de su carrocería.

Como curiosidad, el Mercedes S500 Plug-In Hybrid ofrece un acelerador ‘háptico’. Es decir, que interactúa contigo cuando conduces en modo completamente eléctrico para conseguir una conducción más eficiente. Por ejemplo, cuando el radar detecta que te acercas a un coche que va más despacio, te da un par de toques en el pie para que sueltes el acelerador. También te avisa cuando llegas al punto en que el motor eléctrico tendría que dar paso al motor de combustión: el pedal se pone duro y si sigues apretando entra en funcionamiento el V6. En c

Esto solo funciona en modo eléctrico, y en circunstancias normales notas que llegas al límite del modo eléctrico al alcanzar los 140 km/h.

Pero aparte del modo de conducción eléctrico, puedes escoger entre ‘híbrido’, que optimiza el funcionamiento de ambos motores, ‘E-Save’, que mantiene el nivel de carga de la batería que tienes cuando los activas (funciona el motor de explosión), y ‘Charge’, que recarga el nivel de la batería. Según la marca, se podría recargar totalmente en media hora si las condiciones son adecuadas.

Además, en cada modo, el Mercedes S500 Plug-In Hybrid te permite escoger entre varios modos de cambio: ‘Sport’, ‘Eco’, ‘Eco+’ y el consabido modo manual (con levas en el volante).

Y ya que te hablo de la recarga, vamos a echar un vistazo a eso de ‘enchufar’ el S500 híbrido: la toma de corriente está situada justo bajo el piloto derecho y se puede recargar por completo en unas dos horas con una instalación de 400 voltios y 16 amperios, aunque en una toma doméstica de 230 v y 8 A el tiempo de recarga es de aproximadamente 4 horas.