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Prueba: Maserati Quattroporte D

David López

Hacer un Maserati Quattroporte Diesel será para algunos un sacrilegio y para otros inteligencia. En cualquier caso, el mercado manda y los enormes motores V8 son cada vez más ‘rara avis’.

Maserati lanza el Maserati Quattroporte Diesel. Un Maserati diésel. ¡Muchos se habrían tirado de los pelos si hace unos años nos hubiesen dado semejante titular! Pero los tiempos cambian y, como siempre, el mercado manda. La marca italiana se ha mantenido fiel a sus orígenes y pese al tremendo auge de los motores diésel en algunos países europeos (como, por ejemplo, el nuestro) no ha sido hasta hoy, varios lustros después de la competencia, cuando acaban de introducir una versión diésel más económica de su modelo estrella: el Maserati Quattroporte.

El reto era importante para los ingenieros de Maserati: mantener todo el carácter deportivo y poderoso del Maserati Quattroporte Diesel, animado por un eficiente y ahorrador propulsor diésel. El resultado es que, pese a no contar con experiencia en el mundo diésel, Maserati ha entrado por todo lo alto en este sector de ahorro y eficiencia, como hemos podido probar. El nuevo Maserati Quattroporte Diesel diésel corre y mucho. El motor empuja con vehemencia en todo tipo de regímenes y, asociado a la caja de cambios de ocho velocidades obra del especialista ZF, ofrece un empuje y una suavidad de funcionamiento que no tiene nada que envidiar a las vacas sagradas de esta exigente y competida categoría.

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El protagonista de este cóctel es el nuevo propulsor diésel desarrollado conjuntamente por Maserati y el especialista italiano VM Motori, que es el encargado también de fabricar este bloque en su factoría de Cento. El V6 de tres litros turboalimentado y equipado con el sistema de ahorro Start-Stop desarrolla una potencia de 275 CV y un par de 600 Nm a partir de las 2.000 vueltas. Tiene un funcionamiento muy agradable y es muy refinado. Gracias a la tecnología de inyección modulable IRS, consigue un nivel de rumorosidad y vibraciones loable, que unido a un habitáculo muy bien insonorizado garantiza un nivel de confort muy alto. El Maserati Quattroporte Diesel se comporta en carretera como el resto de sus hermanos y, pese a no contar con el rugido del V8 a tus espaldas, tiene poco que envidiarle en cuanto a comportamiento: pierde cinco kilos respecto a sus hermanos de gama y el sistema de frenada es realmente eficaz.

La dirección es algo brusca y, en general, su comportamiento es más deportivo y radical que el resto de sus rivales germanos como el BMW Serie 7. Aunque para quien quiera comodidad, no será su mejor opción. Si buscas el prestigio de Maserati y recorres muchos kilómetros al año, sin lugar a dudas: es un modelo que cumplirá tus expectativas. El Maserati Quattroporte Diesel es un gran coche de lujo y, pese a que tiene apartados en los que está por detrás de sus rivales, su interior artesanal rezuma calidad y lujo y su motor es refinado. En términos de economía consigue ser sorprendentemente eficiente: su consumo medio se queda en unos interesantes 6,4 litros y el nivel de emisiones es de 163 g/ C02 por kilómetro, con lo que está al nivel de la mayoría de sus rivales; eso sí, si quieres poseer la imagen y exclusividad de Maserati, tendrás que pagarlo: el Quattroporte diésel es más caro: unos 15.000 euros más que el Mercedes Clase S. Pero a cambio obtendrás mayor exclusividad y deportividad.

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Coches grandes, pequeños, urbanos, deportivos... todos son interesantes y tienen mucho que probar y contar

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