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La opinión de
Mario Herráez

Opinión: el hidrógeno avanza en España, ¿es una solución a corto plazo?

Hidrógeno
No lo parece.

Cuando toda la industria anda a vueltas con la idea de reducir e incluso intentar que huella ecológica sea Cero, se buscan alternativas de todos los palos. Los coches eléctricos parecen la opción que un mayor número de marcas ha abrazado, pero en el horizonte siempre ha estado el hidrógeno como un camino incluso más idóneo. Eso sí, dada la precariedad de su infraestructura en gran parte del mundo, se veía como algo para el futuro. Ahora, parece que empieza a arranca en España, ¿tanto como para considerarlo una solución a corto plazo?

La cuestión surge a raíz de la petición de ANFAC y GASNAM, que la semana pasada señalaron la necesidad de adelantar los planes de implantación de hidrogeneras en territorio español. El plan del Gobierno es que para finales de década haya entre 100 y 150 hidrogeneras públicas, pero ambas asociaciones señalan que es necesario que el plan de adelante a 2025.

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Ese recorte de cinco años es importante, pero sobre todo si tenemos en cuenta la infraestructura que hay en España a día de hoy: solo hay cuatro estaciones de hidrógeno que, además, son privadas.

Así, sobre el papel el plan sería bueno, pues establecería una red que haría que solo hubiera 250 kilómetros entre una y otra hidrogenera en todo el territorio, pero la realidad es otra completamente distinta.

Y es que instalar una estación que genere su propio hidrógeno implica entre 1 y 8 millones de euros, aunque según apuntan la media está entre 1,5 y 3,5 millones. La inversión es cuantiosa y, además, debería estar subvencionada por dinero público entre un 80 y 100%, así que básicamente tendría que pagarlas el contribuyente.

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A esto se suma un segundo problema: para que interese montar una hidrogenera y que ésta salga rentable, es necesario que exista demanda del combustible, algo que a día de hoy no existe. También es cierto que en parte no existe porque no hay infraestructura (la pescadilla que se muerde la cola), pero por otra es que no hay casi fabricantes que creen modelos de este tipo, ya sea para el transporte pesado o particular (solo Toyota, Hyundai y Honda).

Es por eso que en la propuesta se señala que tendría que ir ligada a flotas de vehículos cautivas, que son las que podrían garantizar un consumo mínimo, haciéndolas económicamente viables. Esto implicaría que terceras empresas optasen por transformar sus flotas al hidrógeno.

En resumen, se trata de un plan con bastantes “y si” que hace que se pueda dudar de la viabilidad del proyecto y de que el hidrógeno sea una solución a corto plazo, al menos en España. Se trata de una opción muy interesante con claras ventajas respecto a los eléctricos convencionales, pero no parece que vaya a disponer en menos de un lustro de una infraestructura capaz que lo convierta en una alternativa interesante en España.

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no tienen por qué coincidir necesaria o exactamente con la posición de Axel Springer o AUTO BILD.

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