Esta es la razón por la que Elon Musk ha retirado los Tesla Model S y Model X de China

Tesla deja de vender los Model S y X en China por la guerra comercial entre EE. UU. y China, los altos aranceles y la caída de la demanda local.
Tesla ha tomado una decisión que ha causado una polémica en el sector automotriz internacional: dejar de aceptar pedidos de sus Model S y Model X en China. Aunque la noticia ha sido una sorpresa para muchos, responde a una serie de factores económicos, políticos y comerciales que tienen como causante la creciente tensión entre Estados Unidos y China.
La guerra comercial es la causante
La causa principal de esta decisión es la intensificación de la guerra comercial entre Washington y Pekín. El presidente de EE.UU., Donald Trump. reactivó (y endureció) su política arancelaria contra China, elevando los impuestos a las importaciones procedentes del gigante asiático hasta un 145%.
En respuesta, el gobierno chino impuso un arancel del 125% sobre los productos estadounidenses, afectando directamente a compañías como Tesla. Y así es como esta escalada arancelaria la que ha encarecido los costes de exportación de productos fabricados en EE.UU. al mercado chino.
Como resultado, los modelos (valga la redundancia) Model S y Model X, ambos producidos en suelo estadounidense, se han vuelto económicamente inviables para el consumidor chino medio. De hecho, Tesla modificó su sitio web en China: eliminó el botón "Comprar ahora" para estos dos vehículos y lo reemplazó por opciones como "Ver el coche" y "Programar una prueba de conducción".
Tesla China apuesta por la viabilidad comercial
Aunque la medida podría parecer drástica, Tesla no ha abandonado por completo el mercado chino. La compañía continúa ofreciendo los modelos Model 3 y Model Y, vehículos que sí se ensamblan en la planta de Shanghái, lo cual los exime de esos altos aranceles y los hace más competitivos en precio.

De hecho, estos dos modelos representan actualmente la mayor parte de las ventas de la marca en China, un mercado, como todos sabemos, clave para cualquier fabricante de automóviles. La retirada de los modelos más lujosos también se explica por el ciclo de vida de los productos. Te explico.
El Model S, que se lanzó originalmente en 2012, aunque se ha actualizado varias veces, comienza a mostrar signos de envejecimiento frente a una competencia que evoluciona a gran velocidad. El Model X, por su parte, nunca ha alcanzado un volumen de ventas comparable al de sus hermanos más accesibles.
Pero Tesla no ha descartado por completo la venta de estas unidades, es decir, todavía es posible hacer pruebas de conducción y acceder a algunos vehículos en stock. Pero la estrategia es clara: reducir la exposición al impacto de los aranceles y concentrarse en modelos que pueden competir en igualdad de condiciones con las marcas locales.
El peso político y las tensiones personales
A todo esto hay que sumar, por supuesto, la relación cada vez más tensa entre Elon Musk y la administración de Donald Trump. Aunque el empresario intentó advertir sobre los efectos negativos de los aranceles para la economía estadounidense, parece ser que nadie le ha tomado enserio.
Y la tensión escaló cuando Musk arremetió públicamente contra Peter Navarro, principal asesor arancelario de Trump, a quien llamó "imbécil" y "más tonto que un saco de ladrillos". Y es que Navarro había menospreciado las objeciones del magnate, asegurando que:

"La diferencia radica en nuestra manera de pensar y la de Elon: queremos que los neumáticos se fabriquen en Akron. Queremos que las transmisiones se fabriquen en Indianápolis. Queremos que los motores se fabriquen en Flint y Saginaw, y queremos que los coches se fabriquen aquí”.
La respuesta de Musk no se hizo esperar: “Navarro es un auténtico imbécil. Lo que dice aquí es manifiestamente falso”. Este cruce de declaraciones ha expuesto no sólo la fractura entre ambos líderes, sino también la fragilidad del equilibrio entre política industrial y globalización tecnológica.
Aunque los aranceles buscan proteger empleos y fomentar la producción nacional, terminan afectando a empresas como Tesla que, paradójicamente, ya fabrican más ccoches dentro de Estados Unidos que cualquier otro fabricante.
Dependencia de proveedores chinos
Otro factor que complica la situación es la alta dependencia de Tesla respecto a proveedores chinos, especialmente en lo que respecta a materiales para baterías. Según un análisis de Nikkei Asia de 2023, cerca del 40% de los materiales que utiliza Tesla para sus baterías provienen de empresas de China.
En este contexto, las medidas de la administración Trump resultan contraproducentes para una compañía que necesita mantener precios competitivos en un sector donde los márgenes de ganancia se están reduciendo rápidamente. Y Tesla no puede cambiar de proveedores de un día para otro. No es tan sencillo como parece.
El acceso a componentes a un buen precio es clave para su modelo de negocio. Por eso, la imposición de altos aranceles complica la venta de vehículos en el extranjero, así como también la producción y el suministro de piezas clave dentro de EE.UU.
Un contexto comercial desfavorable
Incluso sin tener en cuenta la guerra comercial, Tesla ya venía enfrentando serias dificultades. En el mercado estadounidense, aunque mantiene su liderazgo en el segmento de los coches eléctricos, ha perdido cuota frente a nuevos competidores.
El valor de sus acciones ha caído en picado durante los primeros meses de 2025, y un 67% de los estadounidenses afirman que no considerarían comprar un Tesla, en parte por las polémicas personales de Musk.
En Europa, las ventas también se han debilitado, incluso con el lanzamiento del renovado Model Y “Juniper”. En China, más allá de la retirada de los modelos S y X, el gran desafío es el cambio en las preferencias de los consumidores, que ahora optan cada vez más por marcas locales frente a las extranjeras.
A corto plazo, todo indica que Tesla se centrará en su producción local en Shanghái y en la venta de los modelos más asequibles, lo cual tiene sentido desde el punto de vista estratégico. Sin embargo, la retirada de los Model S y X podría ser el primer paso de una reducción más amplia de la presencia de la marca en China si la situación política y económica no mejora.



