Giro de 180º: Donald Trump insinúa levantar el arancel del 25% a las importaciones de automóviles por esta lógica razón

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Donald Trump podía retirar los aranceles del 25% a los automóviles importados porque las marcas necesitan más tiempo para llevar la producción a Estados Unidos.
Mientras los fabricantes europeos encuentran la solución para librarse de los aranceles del 25% de Trump, el presidente de Estados Unidos insinúa levantar el gravamen a las importaciones de automóviles por una lógica razón.
Desde finales de enero, cuando Donald Trump se convirtió en el nuevo inquilino de la Casa Blanca, no se habla de otra cosa en el mundo que de aranceles.
Aranceles por aquí, aranceles por allá, decisiones que a veces dan la impresión de que se toman a la ligera, con anuncios posteriores de pausas o retrasos en la entrada en vigor. Aunque, en realidad, no hay nada de improvisación en los planes del presidente estadounidense.
En lo que respecta al automóvil, Donald Trump anunció hace semanas el arancel del 25% a las importaciones de coches, sin embargo, ahora podría dar marcha atrás. ¿Por qué?
Donald Trump podría levantar el arancel del 25% a las importaciones de automóviles

El presidente Trump ha sugerido que Estados Unidos podría levantar su arancel del 25% a las importaciones de automóviles. Según indica CarScoops, el impuesto ya ha provocado subidas de precios, paradas de producción y la supuesta muerte del Volvo S90.
Según Associated Press, Trump dijo a los periodistas que está “estudiando algo para ayudar a algunas de las empresas automovilísticas” con los aranceles. También dijo que los fabricantes de automóviles necesitan un “poco de tiempo” para volver a trasladar la producción a Estados Unidos.
Por el momento, no se sabe cuándo podrían suspenderse los aranceles, qué países podrían beneficiarse y cuánto tiempo podría durar la suspensión.
Sin embargo, cualquier mejora sería bien recibida por los fabricantes de automóviles y los consumidores, que se enfrentan a miles de dólares en costes añadidos. Aunque parece un paso atrás, Trump habría señalado que “no cambio de opinión, pero soy flexible”.
Lógicamente, trasladar la producción de automóviles de un lugar a otro puede conllevar varios años: construir una planta, maquinaria, contratar empleados, además de temas burocráticos, etc.
Normalmente, esto sólo ocurre cuando las marcas introducen nuevas generaciones de modelos, pero parece poco probable que la administración esté dispuesta a esperar los aproximadamente ocho a diez años que suelen vivir los vehículos antes de los rediseños.
A corto plazo, las empresas podrían intentar aumentar la producción en suelo estadounidense, pero las cifras probablemente no serían muy sustanciales. Por ejemplo, BMW está considerando aumentar la producción de su planta de Spartanburg, hasta alcanzar las 80.000 unidades.
Es de suponer que sabremos más en los próximos días, pero parece que Donald Trump ha sentido la presión de los fabricantes de automóviles y de los grupos industriales.
¿Por qué ocurre esta guerra comercial?
Donald Trump ha iniciado una guerra comercial con su política arancelaria que, si bien puede parecer que toma decisiones sobre la marcha, en realidad hay un plan perfectamente definido. Otra cosa es que ese plan dé el resultado que busca la administración estadounidense.
Los aranceles siempre afectan a los consumidores. Al final, no deja de ser un impuesto que se aplica a un determinado producto y encarece su precio final en el mercado.
Sin embargo, lo que busca Trump es recuperar el terreno que le ha ganado China en el comercio y las exportaciones en los últimos 25-30 años. Esta es la verdadera guerra. Para ello, necesita devaluar el dólar y así aumentar las exportaciones.
Además, devaluando la moneda podrá refinanciar el muro de deuda que vence este año, cuyos intereses supera los 9 billones de dólares. Las medidas arancelarias no son más que una manera de presionar a los estados para que compren deuda estadounidense.
