Una de las primeras víctimas de la guerra de aranceles entre Trump y el mundo es el precio del petróleo

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Los barriles de Brent y West Texas Intermediate han bajado a unos niveles que no se veían desde hace cuatro años, en marzo de 2021.

Los aranceles de Trump van a tener consecuencias en todos los sectores económicos a nivel global, pero hay uno en el que ya se están notando las consecuencias: el precio del petróleo. El barril de crudo está en sus niveles más bajos desde 2021 y no parece que la situación vaya a ir a mejor, al menos de momento.

Desde que el presidente de los Estados Unidos anunciara el establecimiento de unos aranceles del 104% a China, el precio del barril de Brent ha descendido más de un 19% y se encuentra en 60,41 dólares por barril, mientras que el de West Texas Intermediate (WTI) está en 57,06 dólares, lo que ha supuesto una caída del 20%.

Aunque el barril de petróleo no se ve afectado directamente por los impuestos, el mercado interpreta que el mayor importador de petróleo del mundo, que es China, si va a sufrir sus consecuencias. Se prevé que experimente descensos en su producción, de lo que derivará una menor demanda de energía y, por ende, en menos demanda de petróleo.

Eso por un lado, pero es que, además, existe una producción de barriles superior a lo esperado por la OPEP, lo que supone un superávit de petróleo, algo que también incide de manera negativa en el precio.

Aunque la tendencia del mercado es a la baja, la situación se ve de la misma manera desde la OPEP.

El pasado 3 de abril el organismo emitió un comunicado en el que anunciaba que Arabia Saudita, Rusia, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Kazajstán, Argelia y Omán reafirmaban su compromiso con la estabilidad del mercado ante unas perspectivas más saludables para el mercado petrolero y ajustan al alza la producción.

La política actual de la organización es la de aplicar un retorno gradual y flexible de los ajustes voluntarios de 2,2 millones de barriles diarios desde comienzos de este mes. Los ocho países participantes van a implementar un ajuste de producción de 411.000 barriles diarios, aunque los aumentos graduales podrán pausarse o revertirse dependiendo de la evolución de las condiciones del mercado. 

Parece algo contradictorio, puesto que un aumento de producción debería traducirse en precios todavía más bajos para los barriles, pero la organización se muestra optimista sobre la demanda que puede haber más adelante este año, como apuntan desde CNBC.

El medio estadounidense considera que esta decisión también puede tener que ver con que Trump ha exigido enérgicamente a la OPEP que extraiga más crudo para así ayudar a bajar los precios para los estadounidenses.

Saul Kavonic, jefe de investigación energética de MST Marquee, señalaba: “En primer lugar, esto se trata en parte de apaciguar a Trump. Trump presionará a la OPEP para que reduzca los precios del petróleo, lo que a su vez reduce los precios globales de la energía, para ayudar a compensar el impacto inflacionario de sus aranceles”.

Sin embargo, los integrantes de la OPEP han negado que esa haya sido la motivación para realizar el movimiento.

Helima Croft, jefa de estrategia global de materias primas e investigación de MENA en RBC Capital Markets, apunta en otra dirección: “Creemos que la decisión se basa en el deseo de los líderes de la OPEP de enviar una señal de advertencia a Kazajistán, Irak e incluso Rusia sobre el coste de la sobreproducción continua”.

Así, podría ser una suerte de correctivo recordatorio de lo ocurrido con la guerra de precios del petróleo de marzo de 2020, cuando la enorme producción de Arabia Saudita provocó que el precio del crudo Brent cayera hasta los 15 dólares por barril.

La bajada del petróleo no es una buena noticia

Es posible que uno piense que si baja el precio del petróleo desciende, también lo hará el precio de la gasolina o el diésel. Sin embargo, esto no es del todo así, por la teoría del cohete y la pluma, al menos a corto plazo, así que los conductores no van a ahorrar dinero al repostar como consecuencia de esta situación.

Cuanto sube el barril de petróleo, el precio de la gasolina le sigue de inmediato, de una forma parecida a como asciende un cohete. Pero al bajar el petróleo, el combustible no cae a plomo con él, si no que planea suavemente como una pluma. Así, el mercado acelera rápido para subir los precios, pero es muy lento para rebajarlos.

Además, hay que tener en cuenta que la gasolina y el diésel que se consumen hoy en una estación de servicio se adquirieron hace tiempo, cuando el barril era más caro, por lo que su precio es acorde a lo que costaba entonces. El crudo que se compre ahora no estará disponible en las gasolineras hasta dentro de un tiempo, cuando se empezará a notar la bajada.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España