Ni tecnología ni coches feos, estos son los verdaderos tres problemas para vender coches eléctricos en España

Pese a que las ventas han aumentado este año, hay tres problemas para vender coches eléctricos en España que todavía persisten. A continuación, los analizamos.

Desde que comenzó el 2025, hemos conocido varias noticias positivas alrededor del coche eléctrico. La principal es el aumento de las ventas, como refleja nuestro análisis de mercado del coche eléctrico. Sin embargo, hay tres problemas para vender eléctricos en España que todavía persisten.

El aumento de las ventas no es el único dato alentador. Según el Barómetro de Movilidad 2025, el 91% de los que van a comprar un coche en los próximos 12 meses optará por un eléctrico.

El estudio, elaborado por Ipsos para Europ Assistance, sitúa a España como el país europeo con mayor intención de compra de estos vehículos este año. Pero la realidad es que las cifras actuales están lejos de las de intención de compra.

En el primer cuatrimestre del año se han matriculado un total de 29.704 eléctricos puros, lo que supone un 64,9% más que en el mismo periodo del año pasado. Sin embargo, la cuota de mercado apenas es del 6,63%.

Y esto ocurre, sobre todo, porque hay tres problemas o factores que impiden que el vehículo eléctrico despegue definitivamente en España. Es como si avanzara con el freno de mano puesto. Ese freno de mano es la ausencia de una amplia gama de modelos asequibles, la falta de puntos de carga e información sobre cómo usarlos.

Poca gama de modelos asequibles

Uno de los inconvenientes a la hora de comprar un coche eléctrico es el precio. Ya sabemos que, por lo general, un eléctrico es mucho más caro que uno equivalente de gasolina o diésel.

Pero los fabricantes han empezado la casa por el tejado, lanzando al mercado coches grandes y caros, salvo contadas excepciones. No ha sido hasta ahora que han comenzado a producir modelos más asequibles.

En los últimos meses hemos visto la llegada de vehículos eléctricos más pequeños, de segmentos A y B, a un precio más barato. Véase el Citroën ë-C3, el Renault 5, el Fiat Grande Panda o el Hyundai Inster

Para este año hay anunciados nuevos lanzamientos. El Renault 4 está a punto de llegar a los concesionarios y el Skoda Epiq llegará dentro de unos meses, por citar dos ejemplos.

Y no podemos olvidarnos de los coches chinos, los que realmente están impulsando las ventas de eléctricos, gracias a que tienen un precio más bajo, como el Leapmotor T03 o modelos de MG, a pesar de los aranceles de la UE a estos automóviles.

Sin embargo, otras marcas están tardando más en lanzar modelos asequibles, como es el caso de Volkswagen, cuyo modelo ID.2 que rondará los 25.000 euros no llegará hasta 2026. Ese mismo año está previsto también el lanzamiento del Cupra Raval, que compartirá características con el alemán.

El problema es que todos estos coches siguen siendo caros. Hemos normalizado como barato pagar 25.000 euros por un utilitario, cuando no hace mucho se podía comprar un compacto o un SUV medianamente equipado por el mismo precio.

Ahora, por ese dinero, accedemos a un eléctrico pequeño, para ciudad, no el que no puedes irte de vacaciones y que apenas puede recorrer entre 200 y 300 kilómetros reales.

Es cierto que el precio de los vehículos se puede reducir en hasta 7.000 euros con el Plan MOVES III, pero esas ayudas tardan mucho en recibirlas los solicitantes y, además, no van a estar siempre.

Faltan puntos de carga

Este es el eterno problema. ¿O quizás no tanto? Según el último Barómetro de Electromovilidad elaborado por ANFAC, presentado en abril, la infraestructura de carga de acceso público ha aumentado un 20% durante el primer trimestre de 2025, con 7.633 nuevos puntos.

Gracias a este incremento, la red de recarga en España alcanza los 46.358 puntos de acceso público. No obstante, ANFAC también señala que este aumento podría ser aún mayor, si se pusieran en funcionamiento los 13.072 cargadores instalados que no están todavía operativos por distintos motivos. 

El problema aquí no es tanto la falta de puntos de carga, que son más que suficientes para el volumen de coches eléctricos que circulan actualmente en España, como la escasez de cargadores rápidos.

En este sentido, en el primer trimestre de 2025, la red de carga rápida (a partir de 150 kW) sólo representa el 8,6% de la red total (apenas un 0,2% más que el trimestre anterior), con 4.008 puntos de recarga, según la patronal. 

En los tres primeros meses se han abierto al público 601 puntos de recarga de más de 150 kW y 152 puntos de más de 250 kW. En cambio, a principios de año se instalaron 4.725 puntos de recarga con potencia de hasta 22kW. 

De esta manera, el 70% de los puntos de recarga de acceso público totales son de baja potencia, lo que implica tiempos de recarga de más de tres horas. Es un dato negativo para el despliegue del vehículo eléctrico en España, teniendo en cuenta que la tecnología actual ya se presenta con potencias de carga superiores a 100kW e irá incrementándose con la introducción de los nuevos modelos.

Información sobre cómo se usan

Por último, el tercer problema para vender coches eléctricos en España es que hay poca información sobre cómo se usan los cargadores, aunque la recarga de un coche eléctrico es un proceso bastante sencillo. Nos referimos siempre a la red de carga de acceso público, no al punto de carga que el usuario instale en su domicilio, como un Wallbox.

Simplemente hay que unir el conector al punto de carga y esperar a que se complete el proceso que, dependiendo de la potencia, tardará más o menos tiempo: dos horas a 22 kW; 40 minutos a 50 kW; entre seis y 13 minutos a más de 150 kW.

Hasta aquí, es fácil. Pero en muchos casos, los puertos de carga no funcionan como en una gasolinera, que llegas, echas gasolina y pagas (o pagas con tarjeta y luego repostas), sino que hay que hacerlo a través de una aplicación móvil que hay que descargarse previamente.

En estas aplicaciones permiten localizar puntos de carga alrededor de tu ubicación y compatibles con tu vehículo. Algunas de las más populares son Electromaps, Place To Plug, Chargemap, Open Charge Map o Charge and Parking, entre otras.

Los conectores más habituales son Tipo 2, para carga lenta o semirrápida (hasta 22 kW) y CCS, para carga rápida. Debes estacionar tu coche en la plaza asignada, abrir la tapa del puerto de carga y conectar la “manguera” (el cable). Si el punto de recarga tiene su propio cable integrado, bastará con enchufarlo.

Dependiendo del sistema, tendrás que autenticarte utilizando una tarjeta RFID, una app móvil o escaneando un código QR. Una vez autenticado, la estación comenzará a suministrar energía.

Una vez que la batería esté cargada o hayas alcanzado el nivel deseado, sólo tendrás que desconectar el cable y cerrar el puerto de carga de tu coche. Recuerda guardar el cable de manera segura. El pago se realiza a través de la propia app.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España