Así puedes convertir (si te arrepientes) tu coche eléctrico en un híbrido

Imagina que te compras un coche eléctrico y poco después te arrepientes. Que no cunda el pánico, siempre (o casi siempre) hay opción a dar marcha atrás...

Todavía es habitual escuchar entre aquellos que no tienen del todo claro que la eléctrica sea una alternativa real de movilidad el temor a que te compres un coche eléctrico y te arrepientas porque no satisface tus necesidades. ¿Qué pasa entonces? Porque un coche no se devuelve así como así... Hemos encontrado la respuesta perfecta a los dubitativos: si te arrepientes lo conviertes en híbrido y listo.

La solución que veremos con detalle en las próximas líneas tiene un enfoque similar a la práctica conocida como retrofit. Esta técnica permite convertir un vehículo de combustión, tanto si es diésel como si necesita gasolina para entrar en movimiento, en un cero emisiones.

Sin entrar en detalles complejos, el retrofit (o reacondicionamiento que sería la traducción del término a español) se basa en la sustitución de la mecánica de combustión por otra cien por cien enchufable. Para ello es necesario colocar, entre otros elementos, cables de alta tensión, una toma de potencia y una batería (normalmente de litio) y un variador (este es el encargado de convertir la electricidad de las baterías al voltaje que requiera el motor).

Una vez realizados los trabajos y antes de que el coche antes de combustión y ahora eléctrico salga a carretera es imprescindible que consiga homologación oficial. Esto incluye un nuevo permiso de circulación y pasar la ITV como prueba definitiva de que todo está en orden. La pregunta es: ¿cuánto cuesta cambiar la etiqueta C o B de un coche por la Cero Emisiones? Pues depende del modelo pero barato no es: como mínimo, entre 15.000 y 20.000 euros.

Retrofit a la inversa

Horse Powertrain ha presentado su innovación en el Salón de Shanghái. La denominación oficial es Future Hybrid Concept y según explican en un comunicado da una vuelta de tuerca a las tecnologías de propulsión híbrida al "concentrar en una sola unidad el motor de combustión junto al eléctrico y la transmisión". Con ello dicen consiguen crear "una mecánica ultracompacta y ultraligera que puede acoplarse incluso en plataformas que en su día fueron desarrolladas para coches eléctricos a batería". 

Lo que ahora se plantea es una especie de retrofit pero a la inversa, es decir, que un coche que en origen era eléctrico pueda funcionar con diésel o gasolina. La ocurrencia es de Horse, una empresa en la que participan Geely y Renault que ha desarrollado un sistema de propulsión híbrido diseñado para ser instalado en un vehículo electrificado.

Una de las ventajas de esta innovadora tecnología, más allá de que elimina uno de los grandes inconvenientes de los enchufables (la autonomía y el tiempo de recarga) es que es muy sencilla de instalar.

Explican que su invento consta de un motor de combustión interna que se suma al motor eléctrico creando una única unidad que se puede instalar en el espacio del motor principal del coche eléctrico. El sistema de Geely y Renault destaca también por su sencillez de uso ya que según explican los responsavles del proyecto se atornilla directamente al subchasis eliminando muchos de los complejos trámites que conlleva el retrofit tradicional.

Aseguran que este este sistema puede funcionar con gasolina, metanol puro, mezcla de etanol y gasolina E85 y combustibles sintéticos.

"Durante más de una década parecía que los vehículos eléctricos a batería eran el único camino hacia el cero neto y los fabricantes de equipos originales (OEM) planificaron en consecuencia", ha dicho Matias Giannini, director ejecutivo de Horse Powertrain. "Ahora estamos avanzando hacia un mundo tecnológicamente neutral, con diferentes mercados y aplicaciones", añade.

Eléctricos con extensor de autonomía

Las posibilidades que se abren con esta tecnología son variadas. Puede ser una solución para aquellos que tras comprar un vehículo eléctrico se arrepienten porque se les queda corta la autonomía, no tienen dónde cargar (la opción de las farolas no es válida en España) o no quieren estar pendientes de si se agota la batería. 

También es una buena alternativa para aquellos que sí quieren el eléctrico pero no como única opción, con lo que se convierte en una herramienta para convertir un eléctrico a secas en uno de autonomía extendida. Incluso para fabricantes que se estén replanteando la electrificación de su gama de vehículos o quieran replicar el éxito de algunos de sus modelos cero emisiones en el mercado tradicional.

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