Una oportunidad que deberíamos aprovechar: mientras algunos países experimentan o ya emplean puntos de carga en farolas, en España está prohibido

Lo de enchufar el coche eléctrico a las farolas para 'robar' su energía y recargar la batería es una idea nueva. Países como Reino Unido llevan tiempo poniéndola en marcha, pero en España, a pesar de tener muchas ventajas, está prohibido

Numerosos estudios coinciden en señalar que un alto porcentaje de las recargas de coches eléctricos se realizan en el hogar. Pero, ¿qué pasa con aquellos que no tienen plaza de garaje? ¿deben renunciar a la compra de un enchufable por no tener dónde cargarlo? Hace tiempo que se habla de una solución que, a priori, podría parecer descabellada pero ha demostrado ser muy eficaz: usar las farolas como puntos de recarga.

El anuario de la movilidad eléctrica elaborado por la Asociación Empresarial para el Impulso del Vehículo Eléctrico (AEDIVE) señala que la media de uso de los cargadores rápidos y ultrarrápidos en España en 2024 fue tan solo del 5,8%. El porcentaje es menor que el de 2023, cuando se registró un uso del 6,4%.

Con este dato, los expertos en movilidad eléctrica lanzan un argumento contra aquellos que hablan de la escasez de puntos de carga rápida como traba para las ventas de vehículos eléctricos. Su defensa es que, teniendo en cuenta el uso que se les da, hay suficientes cargadores públicos en las carreteras

La explicación para este bajo porcentaje de utilización es sencilla y se basa en dos razones fundamentales: la primera es que cargar el coche eléctrico en casa es más cómodo pues se suele hacer durante la noche y en los períodos de descanso del conductor; la segunda, que es más barato.

Farolas que son puntos de recarga

El problema surge cuando el usuario no tiene una plaza de garaje en la que instalar un cargador. Hace tiempo hablábamos de que para dar solución a este trance alquilar plazas de parking de uso privado con punto de recarga podía convertirse en un negocio. Hoy abordamos otra solución que ya están poniendo en marcha en varios países vecinos y que apuesta por cargar los coches eléctricos en la calle tomando la energía de las farolas.

El sistema es muy sencillo de instalar y no conlleva más que unas horas de trabajo. La empresa encargada de la instalación coloca un pequeño aparato en el que se coloca el enchufe que servirá de nexo entre la corriente de la farola y la batería del coche. Una vez finalizada la instalación, los usuarios simplemente tienen que darse alta en la red para pagar por la energía consumida.

Un coche eléctrico en pleno proceso de carga
Un coche eléctrico en pleno proceso de carga

El procedimiento es, por tanto, el mismo que en cualquier cargador de uso público, lo que varía es la potencia. Las farolas no pueden servir como punto de carga rápida o ultrarrápida, sino de carga lenta. Esto hace que el tiempo de espera sea mayor (son puntos pensados para su uso durante la noche, mientras el coche permanece estacionado en las horas de descanso de su conductor), pero también que el precio sea más asequible.

Reino Unido, el ejemplo a seguir

Reino Unido es el país de Europa que más firmemente apuesta por esta tecnología. Tiene ya miles de estos puntos prestando servicio en sus calles, especialmente en aquellas en las que no es habitual contar con garajes de uso particular. Tras una primera fase de prueba han comprobado que la tecnología no solo es eficaz y económica, sino que se ha ganado la aceptación de los usuarios por lo que han aprobado proyectos para seguir ampliando la red de farolas con puntos de carga para coches eléctricos en los próximos años.

Son varias las ventajas que ha demostrado este sistema. Además de ser una solución para aquellos que no tienen garaje, elimina los altos costes de instalación de las estaciones de recarga convencionales, al mismo tiempo que se integra en el mobiliario urbano evitando obras costosas e impactos visuales.

¿Por qué no lo veremos en España?

Además de Reino Unido, países como Portugal o Países Bajos están empezando a poner en marcha farolas con puntos de recarga para coches eléctricos a modo experimental. 

En España, sin embargo, no las veremos en funcionamiento, al menos no a corto plazo. La razón es que en nuestro país la normativa actual no permite revender la electricidad del alumbrado público, una traba legal que impide el desarrollo de una solución tan práctica como económica para facilitar la recarga de vehículos eléctricos. La solución, a priori no parece tan compleja, bastaría con reformar esa norma y, entre tanto, quizá dejar que los conductores utilicen la electricidad sin pagar por ella...

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