Muerto de poco éxito: Stellantis habría cancelado este coche antes de su lanzamiento

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El Dodge Challenger eléctrico podría no ver la luz como consecuencia de un colapso estratégico en las fábricas de Stellantis. Todavía no hay confirmación oficial.
El ambicioso proyecto del Dodge Challenger eléctrico no ha logrado despegar, y la situación ha escalado de un mal comienzo a un aparente colapso estratégico. Tras recibir críticas tibias, registrar ventas por debajo de las expectativas y generar numerosos reportes de fallas, la marca parece haber tomado una decisión drástica.
Y es que este modelo ha sido supuestamente cancelado antes incluso de su lanzamiento oficial. Según fuentes internas de la cadena de suministro, la división Dodge habría dado marcha atrás a la producción del icónico SRT Banshee. Este movimiento es un síntoma claro del giro estratégico que Stellantis, la casa matriz, está ejecutando en toda su cartera de vehículos eléctricos.
El regreso del V8
En los últimos seis meses, Stellantis ha reorientado dramáticamente sus objetivos de electrificación. La compañía se ha alejado del enfoque puramente eléctrico para apostar por un plan más convencional que vuelve a poner a los motores de combustión interna en el centro de su estrategia de alto rendimiento.
El símbolo más potente de este cambio es el regreso triunfal del motor HEMI V8. Este colosal propulsor ha sido reintroducido en la Ram 1500, y se mantiene como motor exclusivo para el Dodge Durango, además de potenciar al Jeep Wrangler. Incluso hay rumores de que el pick-up Gladiator podría unirse a la fiesta del V8.
Este cambio de rumbo se ha visto facilitado por la actual desregularización ambiental. Con las normativas de la EPA (Agencia de Protección Ambiental) relajadas o en revisión, la presión sobre los fabricantes para invertir miles de millones de dólares en vehículos eléctricos ha disminuido significativamente.
Las regulaciones ya no son un factor vinculante, y lo que es más importante, las automotrices ya no están obligadas a pagar por los costosos créditos de emisiones de carbono a rivales como Tesla y Rivian, un gasto que ascendía a miles de millones para Ford, GM y la propia Stellantis.
Evidencia de una retirada eléctrica
El Challenger Banshee no es la única víctima de esta recalibración. La Ram REV completamente eléctrica también ha sido descartada, y el proyecto del Jeep Gladiator 4xe híbrido enchufable también parece haber sido abandonado.
Deshacerse de un vehículo eléctrico de alta gama como el Banshee, que habría sido más costoso de fabricar y vender que el ya caro Charger Daytona, es consecuencia lógica de esta nueva filosofía centrada en la rentabilidad y la demanda real del consumidor.

Todavía no contamos con confirmación oficial por parte de Stellantis, aunque sí se han pronunciado sobre los próximos proyectos que plantea presentar el grupo automovilístico: “Nuestro plan garantiza ofrecer a los clientes una gama de vehículos con opciones flexibles de motorización que mejor se adapten a sus necesidades."
"Con la excelente noticia anunciada en julio sobre el regreso de Stellantis a su icónica división de alto rendimiento SRT, también estamos revisando el plan para futuros vehículos SRT”, explicaba el portavoz de prensa del grupo.
El enfoque actual de Stellantis está ahora en la flexibilidad (motores ICE, híbridos y, quizás, algunos eléctricos) y en satisfacer la demanda real del mercado, que en el segmento de los 'muscle cars' sigue anclada en el sonido y la potencia de la gasolina.

