Noticia

Un motor rotativo con cuatro rotores para este Gallardo

Un motor rotativo con cuatro rotores para este Gallardo
Alex Morán

El Lamborghini Gallardo va a dejar atrás su bloque V10 para recibir un motor rotativo con cuatro rotores que alcanzará entre 600 y 1.200 CV de potencia.

Esto cuesta mantener un Lamborghini Gallardo

Derwin Performance es un preparador canadiense con base en Quebec especializado en motores rotativos y en su transplante a cualquier vehículo con ruedas que se le pueda ocurrir. Su lista de trabajos es larga y conocida, pero su nuevo proyecto posiblemente sea el más loco de todo: instalar a un Lamborghini Gallardo un motor rotativo de 2,6 litros con nada más y nada menos que cuatro rotores.

VÍDEO: Lamborghini Gallardo LP 570-4 Squadra Corse

Desde la propia compañía afirman sobre el Lamborghini que “Un coche exótico necesita un motor exótico. El V10 es un propulsor estándar disponible para el R8, no demasaido exótico según nuestros estándares. Tampoco lo sería un motor rotativo con dos o tres rotores, pero uno de cuatro… eso sí que es exótico. Así que ese motor encaja en el Lambo, además, será una venganza contra todos los detractores de los rotativos. Tenemos un amigo que tiene una tienda de sistemas de escape, vamos a trabajar para que suene bien. No ronco pero si gutural”.

Además de los cuatro rotores cuenta con un sistema de admisión semi-perimetral, pero el resto del bloque se fabricará a mano de manera artesanal. Se mantendrá el eje de fábrica, pero también fabricarán para la ocasión un adaptador especial. En Derwin afirman que, como mínimo tendrá 600 CV de potencia en formato atmosférico pero que en versiones más avanzadas que empleen turbo podría superar tranquilamente el doble, yéndose por encima de los 1.200 CV. Si alguien está pensando en hacerse con él una vez lo terminen, puede ir quitándoselo de la cabeza porque el taller se lo quedará como vehículo promocional.

Fuente: Jalopnik.

Imagen de perfil de Álex Morán

Redactor

Crecí viendo deportivos japoneses en los 90, los echo de menos y me decanto por los import nipones. El Nissan Fairlady Z 432 es mi amor platónico.