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La mala experiencia al volante de Fisker Ocean y cómo la marca se compromete a solucionar los problemas

Fisker Ocean

“Tuve el Fisker Ocean y fue una pesadilla”. Este ha sido el testimonio de un cliente de la empresa de coches eléctricos Fisker. Te lo contamos aquí.

A principios de 2024, el youtuber Marques Brownlee, conocido por sus vídeos centrados en la tecnología, aseguró que el Fisker Ocean era “el peor coche que he revisado”. Tal y como han informado nuestros compañeros de Business Insider, lo que leerás a continuación se basa en una conversación con un antiguo propietario de un Fisker

Éste solicitó permanecer en el anonimato, pero decidió contar su experiencia a nuestros compañeros de redacción. Un portavoz de Fisker ha declarado que la empresa supervisa el rendimiento del vehículo, así como los comentarios de los clientes. 

Esto se hace con el fin de que la empresa pueda mandar actualizaciones de software a sus clientes para solventar los problemas. Entre estas actualizaciones, está la 2.0, la cual está actualmente en marcha. 

Fisker Ocean

“Fue una pesadilla”  

Este cliente había tenido un Jaguar I-PACE durante cuatro años, por lo que ya había estado acostumbrado a lo que es tener un coche eléctrico. “Se conducía bien y no tuve ningún problema con él, pero no sentí que Jaguar hubiera invertido realmente en él”, asegura a Business Insider. 

Ante esto, esta persona decidió que era el momento perfecto para comprar otro vehículo, en este caso, eléctrico. El Fisker Ocean le llamó la atención, por su precio y por el mensaje de sostenibilidad transmitido a través de la campaña publicitaria de la empresa. 

Por no mencionar la colaboración de Fisker con Magna, algo que también le resultó atractivo a este cliente, ya que pensó que la calidad del coche iba a ser buena. “Nunca me fijé en un Tesla porque no era fan de Elon Musk y me preocupaba la calidad de su fabricación en aquel momento”, confiesa. 

Asimismo, estuvo en la lista de espera de Fisker durante un año para poder conseguir el vehículo. A priori, el coche iba a estar destinado a ser un coche de diario, pero no fue posible debido a la cantidad de problemas que le ocurrieron. “Fue una pesadilla y creo que la respuesta de Fisker ha sido horrible”, señala. 

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Primeros problemas: el sistema ADAS

El cliente recibió el vehículo a principios del mes de octubre. Lo que no sabía era que, desde el segundo día que puso la primera marcha, le iba a dar problemas el Sistema Avanzado de Asistencia al Conductor (ADAS). 

Esto no es más que un sistema de cámaras y sensores que vienen instalados en el coche para mejorar la seguridad del vehículo, así como para detectar aquellos problemas que a un conductor se le podría pasar por alto. 

Comenzaron a aparecerle varias advertencias sobre su vehículo, “como el frenado regenerativo, la colisión frontal, las cámaras delanteras, los sensores laterales y las luces de circulación diurna ‘no disponibles”. 

Ante esto, informó de tales problemas a Fisker pero, al parecer, no fue bien atendido. Les mandó, al menos, 9 correos electrónicos, pero nadie le supo dar una solución. Una vez consiguió contactar con un técnico de servicio, éste le aseguró que se le solucionaría una vez actualizase el software. Sin embargo, después de cinco meses, no ha ocurrido nada. 

Problema coches eléctricos

Inmovilizado en la puerta de su casa 

Durante los seis meses que poseyó el Fisker, lo llevó a revisión cuatro veces. “Fue difícil obtener una respuesta cuando solicité asistencia;” declara. “Cuando mi coche estaba muerto en la entrada de mi casa, llamé varias veces antes de que me respondieran. 

Finalmente, conseguí que vinieran comentando un post público en su cuenta de Instagram y obtuve una respuesta rápida”, añade. Al cabo de unas pocas semanas, Fisker lanzó una actualización. Esto dio alguna que otra esperanza a esta persona pero, al día siguiente de instalar la actualización, su Ocean estuvo sonando durante media hora, y luego se le agotó la batería. 

De nuevo, el cliente se puso en contacto con la empresa, a lo que le contestaron: “Su caso ha sido escalado”. Ante esto, contestó: “El coche no se puede conducir. Está atascado en mi entrada”. Evidentemente, cuando una batería de apenas 12 voltios se funde, no es que no puedas arrancar el coche, es que muchas veces no puedes ni entrar en él. 

Pero, de nuevo, la pesadilla no acaba aquí. Fisker mandó un técnico a su casa, el cual no estaba cualificado para cambiar la batería, por lo que este cliente tuvo que esperar a la llegada de un segundo profesional. Cuando llegó, también le cambió el sensor del asiento que, para más inri, tampoco funcionaba. 

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Lo cierto es que se han reportado varias quejas en cuanto a los sensores de los asientos del Fisker ya que, al parecer, el sensor no detecta cuando el conductor está sentado. De esta manera, muchas veces el vehículo se queda inmóvil al no detectarlo. 

Otra de las desgracias que reporta el cliente es entrar en el coche. “El llavero de Fisker puede ser bastante fastidioso. No se podía abrir o cerrar el coche desde ciertos ángulos o distancias”, asegura. El técnico le comentó que lo que tenía que hacer era comprar una batería nueva para el llavero, algo que no le funcionó. 

Misión: deshacerse del coche

Comenzó la presión y el agobio para deshacerse del vehículo, sobre todo ante las malas reseñas del youtuber Marques Brownlee, así como los rumores (no tan rumores) de que Fisker iba a quebrar. Llegados al mes de diciembre de 2023, recibió algunas respuestas. 

El cliente había pagado más de 72.000 dólares por el coche hacía 3 meses, por lo que no quería perder tanto dinero, y más aún después de la situación vivida. Carmax y Carvana le hicieron alguna oferta, pero rondaban los 58.000 y los 60.000 dólares. Es decir, implicaba perder mucho dinero. 

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A principios del mes de marzo, le siguieron llegando estimaciones sobre la venta del coche, por el valor de 44.000 y 47.000 dólares. El precio continuaba bajando, al igual que las esperanzas del cliente. “Yo estaba muy preocupado por el valor de ese coche y lo que podría suceder a cualquier tipo de solicitudes de servicio o si me topaba con más problema en el futuro”, señala. 

“Creo que Fisker ha engañado a sus compradores. A cada paso decían que las cosas iban a mejorar con la siguiente actualización, pero parecía un retraso tras otro”, comenta a nuestros compañeros de Business Insider. 

Finalmente, lo consiguió vender por 48.000 dólares a finales de marzo, implicando así una pérdida de 24.000 dólares, que no es poco. “Mi coche tenía menos de 3.000 km en el momento de la venta”, indica. 

Por su parte, estas han sido algunas de las declaraciones que han hecho nuestros compañeros de Business Insider, tras haberse puesto en contacto con Fisker: 

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“Un portavoz de Fisker declaró a Business Insider que "muchos de los problemas señalados se han resuelto con la última actualización de software 2.0 que ha llegado a los vehículos de los clientes estas dos últimas semanas". 

La compañía señaló que la nueva actualización solucionaría problemas experimentados por el propietario, como el ADAS y los problemas con el llavero, y que las actualizaciones anteriores solucionaban problemas relacionados con el agotamiento de la batería de 12 voltios y la activación de la alarma del coche.

La empresa se negó a comentar los problemas del propietario con el servicio de atención al cliente, pero dijo que tiene un "proceso de escalada establecido" para su proceso de servicio. "Esto es similar a lo que experimentaría un cliente de cualquier marca de vehículos, ya que a menudo los vehículos no pueden ser atendidos completamente por técnicos móviles", afirmó el portavoz.

En cuanto al problema del sensor del asiento del propietario, el portavoz de Fisker indicó que el sensor del asiento era una "reparación rutinaria para algunos de los primeros vehículos".

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